El papa León XIV condena la xenofobia desde el Congreso de los Diputados
BarcelonaEl papa León XIV ha pronunciado este lunes en el Congreso de los Diputados un discurso que contiene el mensaje principal de su visita a España, donde recordamos que, además de Madrid y Cataluña, tiene previsto visitar las Islas Canarias. Este mensaje tiene que ver con el drama de la inmigración y la manera como los gobiernos y las sociedades la gestionan, y se basa en un principio fundamental: la defensa de la dignidad humana. "Muchos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a abandonar sus comunidades y dejar atrás a sus seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad supera cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos", ha afirmado el Santo Padre.
Se puede decir más alto, pero no más claro. Estas palabras son una desautorización expresa de los discursos xenófobos de formaciones de extrema derecha como Vox o Aliança Catalana, pero también una enmienda absoluta al principio de "prioridad nacional" que el PP y Vox han introducido en sus pactos autonómicos (solo falta Andalucía, donde parece que Moreno Bonilla se resiste a aceptarlo). León XIV llama a los católicos a empatizar con los migrantes, con su drama, justo cuando muchos creyentes se sienten atraídos por discursos que los deshumanizan y los presentan como invasores que vienen básicamente a delinquir.
Si a este discurso sobre la inmigración le sumamos la defensa del Papa de la multilateralidad, del derecho internacional y de la paz, y la crítica al rearme, es lógico pensar que está apoyando dos de las banderas del gobierno de Pedro Sánchez: la regularización de inmigrantes y la negativa a destinar el 5% del PIB a defensa. Es por ello que la derecha está especialmente incómoda con esta visita, ya que políticamente representa un balón de oxígeno para un Sánchez acorralado por los escándalos.
También resulta significativa la crítica a la "polarización" y la afirmación de que "la discrepancia no debe comportar humillación" cuando justo este lunes ha recibido en audiencia a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que representa todo lo contrario. El pontífice no ha salido del guion, eso sí, en su rechazo al aborto y a la eutanasia, pero estas cuestiones, como la del papel de la mujer en la Iglesia, son doctrinales y no representan ninguna novedad.
Finalmente, León XIV podría haber ido más lejos en la autocrítica por los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia, pero también ha dejado en evidencia a los obispos españoles con su audiencia a víctimas de pederastia. Antes, el pontífice ha llamado a la jerarquía eclesiástica a luchar contra esta "plaga", pero las víctimas esperan y merecen mucho más que palabras. Y desde hace demasiado tiempo.