El precio de usar Palantir

Imponer un servicio militar obligatorio, desarrollar armas impulsadas con inteligencia artificial sin detenerse en "debates teatrales", la superioridad de los Estados Unidos respecto al resto de países, la creencia de que hay culturas superiores a otras y que deben defenderse... Estas son algunas de las bases ideológicas de la empresa Palantir que su cofundador, Alex Karp, desgrana en el libro The technological republic (en castellano, en la editorial Tenos). La multinacional tecnológica militar que Karp creó con Peter Thiel se ha levantado sobre estos cimientos, que encajan con el nombre que tiene. Palantir tiene un programa político y, mientras se dedica a hacer dinero, trabaja para expandirlo e impulsarlo.

En el mundo de El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien, los palantires son piedras videntes, esferas que permiten ver lugares y acontecimientos lejanos y comunicarse a distancia. Son ideales para espiar y utensilios de comunicación muy poderosos en un mundo fantástico sin la tecnología actual. Pero lo que es especialmente revelador del nombre que Karp y Thiel eligieron para su empresa es que, en los libros de Tolkien, Sauron usa los palantires para manipular, influir y corromper a distancia. El Señor Oscuro utiliza los palantires como un arma más en su guerra para someter a todas las criaturas de la Tierra Media a su voluntad.

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El libro de Alex Karp, que esta semana la empresa Palantir se ha dedicado a resumir en un extenso tuit, se ha convertido en el manifiesto de la multinacional de tecnología militar y ciberseguridad. Y Palantir lo aplica cuando participa en operaciones como la persecución de inmigrantes en los Estados Unidos por parte del ICE, las guerras de Irán y Ucrania y el golpe en Venezuela, por ejemplo. El periodista Olivier Tesquet, autor de Apocalypse nerds, explica que Palantir está muy implantada en Europa. Administraciones francesas, británicas y alemanas han firmado contratos con ella. Y en este diario os explicamos que el ministerio de Defensa español ya ha firmado dos contratos.

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Palantir ayuda a los servicios de inteligencia a vigilar a la población cruzando grandes volúmenes de datos y elige objetivos militares mediante inteligencia artificial para ejércitos en guerra. Y al mismo tiempo, como explica Tesquet, es una extensión de la administración Trump que crea dependencia en los gobiernos que hacen uso de ella. El manifiesto de Alex Karp ha dejado claro que Palantir hace todo esto con una idea clara: hay culturas que valen más que las otras y que se deben defender.

En El señor de los anillos, cuando un hobbit insensato comete el error de mirar directamente un palantir queda atrapado, hipnotizado por el ojo de Sauron. Incluso un poderoso mago, Saruman, cae de la misma manera a las garras del Señor Oscuro y se convierte en su sirviente. El Palantir de Karp y Thiel tiene el mismo efecto con los gobiernos que quedan cautivados por la tecnología que ofrece. Pero Tolkien ya avisó que hay que pagar un precio por un poder como este, y no hablaba de dinero. Europa debe replantearse si vale la pena pagarlo.