Putin, el otro gran perdedor del acuerdo Irán-EE.UU.

Zelenski y Trump reunidos después de un encuentro de grupo del G7
16/06/2026
2 min

BarcelonaEn geopolítica las cosas cambian muy rápidamente, y si hace unas semanas Vladímir Putin aparecía como uno de los ganadores indirectos de la guerra de Irán, ya que el cierre de Ormuz beneficiaba sus exportaciones de petróleo, ahora con el acuerdo para reabrir el estrecho puede girarse la tortilla. Al menos eso es lo que pretenden los miembros europeos del G-7, que tienen previsto presionar a Donald Trump para que aproveche ahora para aumentar la presión sobre el Kremlin para que desista de la ocupación de Ucrania y se avenga a firmar un acuerdo de paz. El mismo Trump se ha mostrado de acuerdo, y se le ha podido ver con actitud amistosa charlando con Volodímir Zelenski en la cumbre de Évian, en Francia.

¿Qué ha cambiado? Básicamente dos cosas. La primera es que, con la reapertura de Ormuz, Estados Unidos y la UE pueden volver a imponer sanciones al petróleo y el gas ruso. La segunda es que la sensación en el campo de batalla es que los ucranianos están resistiendo mucho mejor de lo que se esperaba y, en cambio, los rusos están dando muestras alarmantes de debilidad. Una fuente diplomática europea lo ha descrito de manera muy gráfica cuando ha dicho que Trump ve ahora que los rusos son los "losers" y los ucranianos los "winners".

Y es cierto que, en los últimos tres años, Rusia prácticamente no ha conquistado más territorio del que consiguió en el primer año de conflicto y, en cambio, ha tenido que asumir unas pérdidas humanas catastróficas (la inteligencia británica habla de medio millón de soldados rusos muertos) y la situación económica está llegando a una situación límite, con subidas de precios del 10% anual. Por su parte, Ucrania ha aprovechado la ayuda europea y norteamericana para convertir su ejército en uno de los más bien preparados del mundo para la guerra moderna, en la que los drones acaparan todo el protagonismo.

Zelenski también supo jugar bien sus cartas en el conflicto iraní cuando ofreció la ayuda de sus expertos en guerra de drones a las monarquías del Golfo. En cambio, los servicios secretos estadounidenses sospechan que Moscú ha ayudado al régimen iraní con información sobre la localización de sus bases militares.

Todo ello ha dado la vuelta a la percepción que Trump tenía sobre el conflicto y ha enfriado su idilio con Putin. Además, el presidente estadounidense está ahora deseoso de poder vender otro éxito diplomático a su base electoral después de una guerra que ha sido muy cuestionada internamente. Parece que todos los astros estén alineados para que en Évian se tomen decisiones de impacto que hagan ver a Putin que no tiene ninguna posibilidad de ganar esta guerra, y que lo único que está haciendo es derrumbar la economía rusa y someter a su pueblo a un enorme castigo. Evidentemente, lo ideal sería que hubiera un cambio político en Rusia desde dentro, pero eso, en un régimen autoritario y asesino como el de Putin (recordemos el caso de Navalni), resulta impensable.

Lo que no deja de ser curioso es que Trump comenzó la guerra de la mano de Benjamin Netanyahu y entre críticas a los europeos y la ha acabado distanciado del líder israelí y con ganas de apoyar a la UE en la cuestión ucraniana.

stats