Talibanes en Bruselas: un insulto al proyecto europeo

BarcelonaHace tiempo que la agenda antiinmigración gana peso en Europa. Hace menos de una semana los eurodiputados de extrema derecha saludaron la aprobación de una norma para acelerar la expulsión de inmigrantes y la construcción de centros en países terceros para acoger a los deportados con aplausos y gritos de "¡Devolvedlos a casa!" ("Send them back", en inglés). Y este martes altos funcionarios europeos han recibido en Bruselas nada menos que una delegación de los talibanes de Afganistán con la idea de explorar la posibilidad de que en el futuro se pueda retornar a los refugiados de este país que están en Europa.

La reunión se produce en medio de un gran secretismo (no hay imágenes) y bajo unas condiciones excepcionales: los delegados talibanes solo tienen permiso para estar una noche en Bruselas y no pueden ir a ningún otro país de la UE. Lo peor es que esta reunión es una petición de diferentes países, entre ellos Alemania, que quieren acelerar la repatriación de refugiados a Afganistán.

Cargando
No hay anuncios

¿Cuál es el problema? Pues que en Afganistán no se respetan los derechos humanos básicos –especialmente los de las mujeres– y es un país donde se ejecutan a los opositores y se obliga a la población a vivir bajo un régimen islámico estricto. De hecho, la Unión Europea no reconoce el gobierno de los talibanes y mantiene sanciones tanto contra el país en sí como contra algunos de sus dirigentes, acusados de crímenes contra la humanidad. Plantearse la posibilidad de deportar personas a un país donde, por ejemplo, las niñas no pueden estudiar a partir de una cierta edad no es solo una vulneración de la Carta de las Naciones Unidas, sino un insulto al proyecto europeo y a los valores de sus padres fundadores.

Cargando
No hay anuncios

Una cosa es discutir sobre control de fronteras o regulación del flujo de la inmigración, y otra enviar personas a vivir en un infierno poniendo en peligro sus vidas. Desde después de la Segunda Guerra Mundial, Europa ha acogido refugiados de todo el mundo. Republicanos españoles y catalanes, chilenos que huían de la dictadura de Pinochet e iraníes perseguidos por el régimen de los ayatolás, tal como había narrado la recientemente desaparecida Marjane Satrapi. Y este era uno de nuestros signos de identidad, una de nuestras banderas morales.

En ARA hemos querido explicar la realidad afgana a través de los ojos de la periodista Madina Ayar (un nombre falso para no ser descubierta por los talibanes), que con sus artículos retrata la dura realidad que debe afrontar la población afgana, especialmente las mujeres. Con estos artículos, Ayar quiere desenmascarar los esfuerzos de los talibanes por ser reconocidos como interlocutores válidos y homologables. No lo son de ninguna manera, y Europa no debería reconocerlos ni tener tratos con ellos, tal como se hizo con el régimen de Sudáfrica durante el Apartheid. Porque está claro, si nadie se plantearía enviar refugiados a un país que discriminara por el color de la piel, ¿cómo es posible que se acepte en el caso de un régimen que condena al ostracismo a la mitad de la población, que son las mujeres?

Cargando
No hay anuncios

Por eso Europa y sus estados deben rectificar este acercamiento vergonzoso a un régimen de fanáticos religiosos, machista y misógino. No hacerlo sería traicionar la idea misma de Europa.