Los talibanes desembarcan en Bruselas rodeados de secretismo
Altos funcionarios europeos se reúnen con representantes del régimen afgano para deportar inmigrantes
BruselasLos talibanes han desembarcado este martes en Bruselas para hablar de la deportación de inmigrantes a Afganistán. Esto es lo único que ha confirmado la Comisión Europea, que no ha querido revelar con quién, cuándo y dónde se han reunido. Entre las autoridades comunitarias reina un secretismo absoluto.
La Unión Europea mantiene en la lista negra de sanciones a diversas organizaciones y personalidades del régimen de Afganistán que han cometido todo tipo de crímenes, especialmente contra las mujeres. De hecho, el bloque comunitario no reconoce a las autoridades talibanas. Ahora bien, la obsesión de los dirigentes europeos por acelerar e incrementar el número de deportaciones de inmigrantes que viven de manera ilegal dentro de la UE ha llevado a Bruselas a mantener contactos con los extremistas islamistas.
El portavoz de Asuntos Interiores de la Comisión Europea, Markus Lammert, ha explicado en rueda de prensa que el encuentro de las autoridades comunitarias de este martes con las talibanas es el segundo que se lleva a cabo, si bien es el primero que tiene lugar en Bruselas. Lo dio a conocer la agencia de noticias Reuters, que ha explicado que Bélgica ha aceptado unos visados especialmente restrictivos —de solo un día y no válidos en ningún otro estado miembro de la Unión Europea— a los representantes del régimen afgano.
A pesar de ello, Lammert ha intentado rebajar la importancia del encuentro y ha repetido que se trata de una reunión "técnica" para coordinar una futurible deportación a Afganistán de inmigrantes que se encuentran en la UE. Con esta expresión, la Comisión Europea quiere evitar que se pueda interpretar el encuentro de la Unión Europea como un gesto diplomático de legitimación o reconocimiento del bloque comunitario a los extremistas islamistas. La reunión, sin embargo, ya ha levantado polvareda en las instituciones comunitarias, y ha recibido críticas de organizaciones sin ánimo de lucro y de la misma ONU.
A pesar de que Lammert ha evitado aclarar exactamente qué personalidades se han sentado a la mesa, ha afirmado que son altos funcionarios de diferentes secretarías generales de la Comisión Europea y, por lo tanto, que ninguno ostenta un cargo político o de representación diplomática. Sea como sea, el mero hecho de hablar con los talibanes para coordinar el retorno de inmigrantes a Afganistán ya supone que Bruselas admite que tienen de facto el control del territorio afgano, tal como ha aceptado el mismo portavoz comunitario en rueda de prensa. Además, algunos medios internacionales apuntan a que la persona que ha encabezado la reunión ha sido el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Abdul Qahar Balkhi, que precisamente se encarga de dificultar la entrada a Afganistán de los periodistas extranjeros y de modular el mensaje que se difunde sobre el régimen.
Una petición de los estados
La Comisión Europea se quita completamente la responsabilidad del encuentro y asegura que juega más bien un papel de intermediario entre estados miembros y Afganistán. De hecho, el portavoz comunitario ha recordado que hasta veinte socios europeos —entre los que Alemania, Bélgica, Grecia, Hungría, Italia, los Países Bajos y Polonia— solicitaron por carta al ejecutivo comunitario que facilitara estos contactos con el fin de incrementar el número de deportaciones de recién llegados a la UE hacia Afganistán. España, que también se ha opuesto a la iniciativa que pretende acelerar los retornos de inmigrantes, no firmó la misiva dirigida a Bruselas.
La Comisión Europea también evita responder qué está dispuesta a ofrecer la Unión Europea a cambio de que los talibanes acepten estos retornos ni tampoco dice cuántos inmigrantes se prevé deportar. El diario alemán Bild, sin embargo, informó el fin de semana pasado que la intención es que se puedan fletar unos tres vuelos chárter cada mes a Afganistán. Esto, sin embargo, dependerá de los gobiernos estatales y no de Bruselas, según ha asegurado Lammert.
De hecho, Alemania ya hace tiempo que ha negociado por su cuenta con los talibanes, y los dos últimos años ya ha llevado a cabo dos vuelos de repatriación con un centenar de personas. El pasado octubre los talibanes enviaron dos representantes al consulado afgano de Bonn para encargarse precisamente de las cuestiones logísticas. Es decir, desde entonces, los extremistas islamistas ya tienen presencia diplomática en un estado miembro de la Unión Europea.
El encuentro de los funcionarios europeos con los talibanes llega pocos días después de que el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE —el organismo que representa a los estados miembros— aprobaran la directiva para acelerar las deportaciones de inmigrantes. Entre otras cosas, pretende reforzar y ampliar los acuerdos con países terceros —a menudo a cambio de dinero— para poder enviarles recién llegados que viven de manera irregular en el bloque comunitario. Según la normativa, sin embargo, estos países deben garantizar el respeto al derecho internacional y humanitario, cosa que diversas ONG e investigaciones periodísticas han denunciado que Afganistán vulnera reiteradamente.