Las ocupaciones 'verdes' florecen: el estallido de los estudios sobre sostenibilidad
Desde 2018, la demanda de profesionales en este sector ha crecido un 17%, una tendencia que impulsa las matrículas a los grados universitarios que se centran en ellos.
La sostenibilidad se ha convertido en una competencia cada vez más solicitada en el mercado laboral. Así lo apunta un estudio elaborado por la Universidad Abierta de Cataluña (UOC) en colaboración con PIMEC, que revela cómo, en los últimos años, la demanda de perfiles profesionales en Cataluña vinculados a profesiones verdes no ha parado de crecer. Según el informe, basado en 1,7 millones de ofertas de empleo publicadas entre 2018 y 2023, las ocupaciones verdes han aumentado un 17% y han llegado a representar el 7,5% de las vacantes totales del mercado laboral.
El estudio, que forma parte del Barómetro de Competencias y Ocupaciones de Catalunya, señala también que un 5,3% de las ofertas de trabajo publicadas durante el último año analizado ya exigían competencias verdes. Se trata de aspectos como conocimientos en legislación ambiental, responsabilidad social empresarial o eficiencia energética pero también habilidades vinculadas a la gestión sostenible de los recursos, el análisis del impacto ambiental, la economía circular o el desarrollo de proyectos energéticos más eficientes.
Poco a poco esta tendencia también se ha ido reflejando en la oferta formativa de las universidades catalanas. En los últimos años cada vez más centros han incorporado grados y programas especializados en sostenibilidad, medio ambiente o transición energética. Todo ello con un objetivo: formar a nuevos profesionales capaces de afrontar retos como el cambio climático, la gestión sostenible de los recursos o la descarbonización de la economía.
La sostenibilidad, en las aulas
Sobre por qué la sostenibilidad ha ganado tanto protagonismo en los catálogos formativos, desde las universidades apuntan a una combinación de factores. "Por un lado, hemos tenido los avances en la regulación ambiental que exigen cada vez más a las empresas elaborar indicadores y balances socioambientales", apunta Joan Torrent, catedrático de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. "Por otro, también hemos vivido una creciente toma de conciencia social sobre el cambio climático y sus repercusiones económicas y sociales", cita. Además, según el experto, a esto hay que sumar también un cambio de mirada sobre el papel de la empresa dentro de la sociedad: cada vez se ha extendido más la idea de que las organizaciones no sólo deben buscar resultados económicos a corto plazo, sino que también deben tener en cuenta su impacto social y ambiental.
Todo ello ha propiciado la aparición de nuevos grados universitarios orientados específicamente a estos retos. Es el caso del grado online de Gestión de la Sostenibilidad, Transformación Digital y Medio Ambiente de la UOC; del grado en Geografía, Análisis Territorial y Sostenibilidad de la Universidad Rovira i Virgili (URV); u otros más especializados, como el grado en Ingeniería de la Energía y Sostenibilidad de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Lleida (UdL).
El de la UOC es el más reciente y acogió a los primeros alumnos en septiembre del año pasado. "Tenemos el objetivo de formar a profesionales con la capacidad adaptativa necesaria para hacer frente a unos cambios constantes que nos obligan a repensar la gestión de las organizaciones desde la transición verde y la transición digital", explica Hug March, coordinador del grado y catedrático de los Estudios de Economía y Empresa de la universidad. "Ante un contexto socioambiental y tecnológico tan acelerado, necesitamos perfiles con una mirada crítica e interdisciplinaria, con una visión amplia de la intersección entre economía y medio ambiente", concluye.
En otras universidades, la sostenibilidad se aborda desde una perspectiva más territorial. Es el caso del grado en Geografía, Análisis Territorial y Sostenibilidad de la URV, que forma a profesionales capaces de analizar las dinámicas del territorio y proponer soluciones a los retos ambientales y sociales. "Hay que ser conscientes de que muchos de los recursos naturales que sustentan nuestro modelo de desarrollo son no renovables y que el territorio tiene una capacidad limitada para acoger asentamientos, actividades e infraestructuras, así como para absorber los residuos que genera la actividad humana", analiza Òscar Saladié, decano de la Facultad de Turismo y Geografía de la Universidad Rovira i Virgili.
Así, los estudiantes de este grado adquieren competencias para analizar las complejas relaciones entre sociedad y medio ambiente, diagnosticar problemáticas territoriales y proponer soluciones orientadas a la sostenibilidad. La formación incluye también el uso de herramientas de análisis espacial como los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la aplicación de métodos cuantitativos y cualitativos para interpretar datos y elaborar propuestas que ayuden a la toma de decisiones en ámbitos como la movilidad, el urbanismo o la adaptación al cambio climático.
Talento, también, para la transición energética
Existen grados aún más específicos centrados en el ámbito energético. Es el caso del grado en Ingeniería de la Energía y Sostenibilidad de la Escuela Politécnica Superior de la UdL, que forma a profesionales capaces de diseñar y gestionar sistemas energéticos más eficientes en un momento en que la transición hacia modelos menos dependientes de los combustibles fósiles se ha convertido en uno de los grandes retos globales.
"El aumento de la población y del desarrollo económico ha acrecentado las necesidades de energía en todo el mundo, pero el modelo actual, basado principalmente en combustibles fósiles, es insostenible tanto porque estos recursos son finitos como por su impacto ambiental", diagnostica Eduard Gregorio López, coordinador del grado. Para encontrar un equilibrio entre las necesidades energéticas y la preservación del medio ambiente, ve imprescindible formar a profesionales capaces de impulsar la transición hacia un modelo energético más sostenible. "Los ingenieros de la energía y sostenibilidad no sólo serán fundamentales para alcanzar este equilibrio, sino que están llamados a contribuir de forma decisiva en la búsqueda de soluciones ante los retos del sector", añade.
Concretamente, los estudiantes de ese grado se forman para diseñar y gestionar sistemas energéticos más eficientes y sostenibles. El plan de estudios, de cuatro años, combina una base de ingeniería industrial con asignaturas específicas sobre energías renovables, eficiencia energética, sistemas eléctricos o impacto ambiental, y se completa con prácticas en empresas del sector. El objetivo es formar a ingenieros con una visión transversal de la energía, capaces tanto de desarrollar soluciones tecnológicas como de asesorar a administraciones y empresas en la transición hacia modelos energéticos más sostenibles.