Resiliencia, red y seguridad jurídica para combatir las tensiones geopolíticas
Expertos e instituciones analizan el momento geopolítico en el precio de la energía en la cuarta edición de las Converses ARA-CEEC
Con un mapa global marcado por las tensiones geopolíticas, los conflictos armados y la pugna por la hegemonía entre grandes potencias, el mundo afronta una nueva etapa de incertidumbre también en clave económica. “Los nuevos signos de los tiempos refuerzan las naciones y los países, por sí solos, pueden hacer muy poca cosa”, advirtió Pol Morillas. Según el presidente del CIDOB, la interdependencia global que durante años había contribuido a garantizar estabilidad “ahora es instrumentalizada por las grandes potencias” mediante aranceles o nuevas fórmulas políticas de presión, en un contexto que va mucho más allá del conflicto en el estrecho de Ormuz.
Esta reflexión centró la cuarta edición de las Converses ARA-CEEC, una jornada coorganizada por el diario ARA y el Clúster de la Energía Eficiente de Catalunya (CEEC), en el Cercle d'Economia, con la colaboración de Estabanell. Bajo el título Cuando la geopolítica entra en la factura: energía, mercado y el futuro de Europa, la jornada analizó el impacto empresarial y económico del nuevo escenario internacional. El debate, que incluyó la radiografía clara del experto del CIDOB, puso el foco en la necesidad de reforzar la autonomía estratégica y la soberanía energética europeas ante un cambio estructural que obliga a empresas e instituciones a actuar con más resiliencia ante la volatilidad del mercado energético.
La idea de un mundo bipolar dominado por los Estados Unidos y China parece ya insuficiente ante la multipolaridad descrita por Pol Morillas, con actores como India, Turquía, Japón, Corea del Sur o Indonesia ganando influencia. Aunque Rusia continúa actuando como elemento "disruptivo", las nuevas alianzas e intereses cruzados forman "parte de la incertidumbre de hacia dónde va el mundo", tal como planteó Morillas al inicio del debate.
Esteve Rodríguez, director de Mercados y Operaciones de Estabanell; Trinidad Sala, delegada regional de Red Eléctrica en Catalunya y Pere Guerra, vicepresidente de la Comisión de Energía de PIMEC y miembro de la Junta Directiva de la entidad, formaron la mesa de ponentes, moderada por la periodista del diario ARA Natàlia Vila, y todos definieron un escenario cambiante y lleno de incertidumbres, pero también una oportunidad para demostrar capacidad de adaptación y resiliencia ante la nueva realidad energética y geopolítica.
En palabras de Pol Morillas, “la resiliencia y la diversificación son las dos recetas a seguir”, y si nos adaptamos “podemos hacer de esto un reto positivo para dar una oportunidad a nuestra economía”, remarcó Esteve Rodríguez, desde Estabanell. La agilidad y el diálogo entre todas las partes deben ser la base y, en este sentido, Trinidad Sala basó su exposició. “Debemos ser ágiles y necesitamos remar todos hacia la misma dirección, porque la electrificación es una oportunidad para reducir costes. Necesitamos un buen diálogo y pactos de estado”.
Desde la perspectiva de las pequeñas y medianas empresas, Pere Guerra reclamó más estabilidad normativa y consenso político en materia energética. “La volatilidad jurídica que han tenido que soportar las pymes ha sido enorme. Sin un consenso político real, el sector ha vivido una auténtica pesadilla desde el 2008”, lamentó. Guerra también recordó las consecuencias de los recortes retroactivos al sector fotovoltaico, que han acabado llevando a España ante instancias internacionales vinculadas al Tratado de la Carta de la Energía. “Muchos pequeños productores solares han vuelto a pagar los platos rotos por falta de previsión. Hay gente que se ha arruinado y pymes que acaban pagando por producir”, denunció.
Tal como recordó Esteve Rodríguez, este es un tema innegociable y “es obligación de todos involucrarnos, porque la generación de nuevas energías renovables es parte de la solución. Hará rebajar los precios y es la mejor herramienta para que seamos soberanos y resilientes”.
La electrificación es el futuro
La transición energética es inevitable, pero hacerla con estabilidad y garantías se ha convertido en una necesidad estratégica. En este contexto, la red eléctrica se convierte en una infraestructura clave para asegurar el suministro energético. Trinidad Sala la definió como “las venas y las arterias” del sistema: “Podemos tener generación y demanda, pero necesitamos esta conexión”.
Según Sala, la función de Red Eléctrica es precisamente dar respuesta a las necesidades del territorio y facilitar la integración de nuevas fuentes de generación renovable. “Ahora estamos focalizados en permitir que estas nuevas generaciones se puedan incorporar al sistema y atender nuevas demandas”, explicó.
Sala puso el foco en el papel de las redes para hacer posible la transición energética. Destacó que el sistema cuenta con una red “mallada y robusta”, pero señaló que el aumento de la generación renovable exige adaptar la operación, la regulación y los mecanismos de acceso. “Podemos generar mucho, pero necesitamos redes”, afirmó, subrayando la importancia de la coordinación entre los diferentes agentes del sistema.
Pere Guerra abordó el debate desde la perspectiva de las pequeñas y medianas empresas, poniendo el acento en la importancia de garantizar un suministro estable, competitivo y previsible. En este contexto, defendió la necesidad de continuar reforzando las infraestructuras energéticas y de mantener un mix energético capaz de dar respuesta a las necesidades del tejido productivo. Guerra también advirtió que “no podemos cerrar las nucleares” sin garantizar antes suficientes alternativas para garantizar la seguridad del suministro.
Tal como subrayó Esteve Rodríguez, “la energía ha dejado de ser una simple factura para convertirse en un elemento estratégico”. Rodríguez remarcó que en eficiencia energética “el kilovatio más importante es el que no se consume”, y defendió la necesidad de ayudar a empresas, pymes y consumidores a avanzar hacia un modelo más eficiente y digitalizado, tanto en empresas como en hogares, para aprovechar las nuevas tecnologías y acelerar la transición energética. “Todos debemos sumar y actuar de manera coordinada para hacer posible este avance hacia el futuro”, concluyó.