10 faros emblemáticos del litoral catalán

Os proponemos una ruta por este patrimonio histórico y arquitectónico que forma parte inseparable del paisaje de la costa

BarcelonaEn los cerca de 600 kilómetros del litoral catalán encontramos una veintena de faros, unas construcciones que en plena era tecnológica pueden haber perdido parte de su razón de ser, pero que siguen siendo un elemento singular que define el paisaje costero. Acostumbran a ocupar espacios en miradores privilegiados de alto interés paisajístico, además de ser, evidentemente, puntos de referencia para los navegantes. No es extraño, pues, que algunos de estos faros, como pasa con los de Berberia, en Formentera, o el de Trafalgar, en Cádiz, sean un lugar de peregrinaje para vivir las puestas de sol.

Cecília Lorenzo Gibert, periodista y guía turística, conoce muy bien los faros de la costa catalana y acaba de publicar 15 excursions a peu pels fars de Catalunya (Cossetània), una guía magnífica para descubrir este patrimonio natural y monumental mientras hacemos ruta. "Hace muchos años que me gustan los faros. Son edificios bonitos, muy fotogénicos y casi siempre están situados en lugares especiales. Siempre que viajo me gusta visitar faros", explica. En la guía, Lorenzo, que trabaja en el faro de Sant Cristòfol (Vilanova i la Geltrú), donde está el Espai Far, recomienda rutas por los entornos de 15 faros catalanes. "El hecho de que por la noche guíen a los barcos, que tengan su mensaje de luz particular, los hace especiales. A pesar de que hoy en día las embarcaciones tienen GPS y otros sistemas de geolocalización, los faros siguen iluminando y marcando el rumbo de la gente del mar", cosa que explica que sean lugares tan mágicos y atractivos. La periodista ha elegido 15, desde el faro del cabo de Biarra hasta el del Fangar, y 15 recorridos que empiezan, acaban o pasan por estos faros. La elección la ha hecho teniendo en cuenta que el recorrido fuera agradable y que el faro fuera visible y estuviera situado en un lugar accesible a pie. "Cada capítulo tiene dos partes: la explicación del faro, con curiosidades, un poco de historia y guía para visitarlo (en el supuesto de que se pueda entrar), y la ruta, con una ficha técnica, un mapa y la explicación del recorrido", explica.

Cecília Lorenzo Gibert reivindica este patrimonio: "Los faros son parte de nuestra historia y nuestro patrimonio marinero. Todavía hacen su función de guiar a los barcos. Es cierto que ahora funcionan de manera automática y ya no hace falta un farero que viva ahí, pero los edificios que se utilizaban como vivienda están cambiando de usos progresivamente. En algunos, como el del Cap de Creus, el de Tossa de Mar, el de Calella o el de Vilanova i la Geltrú, se han ubicado museos o centros de interpretación".

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Si queréis conocer este patrimonio, os invitamos a descubrir 10 faros imprescindibles del litoral catalán.

1.

Far de Punta s’Arenella

El Port de la Selva

Está dentro del camino de ronda entre el Port de la Selva y Llançà. Se inauguró en 1913, con estallidos blancos de un segundo cada cinco segundos, para señalizar la entrada en la bahía del Port de la Selva. Es un edificio de planta cuadrada con una torre central que aguanta la linterna. Desde 1992 no tiene torrero.

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2.

Far de Cala Nans

Cadaqués

Situado a 26 metros sobre el nivel del mar, junto a los acantilados del Puig de Simonets, tiene un gran ángulo de cobertura y ayuda tanto a la navegación que pasa a lo largo de la costa como a la que entra y sale de Cadaqués. Se inauguró en 1864 y su luz es blanca con grupos de cuatro estallidos cada 25 segundos. En 1974 quisieron derrocarlo pero la acción de los vecinos permitió salvarlo y restaurarlo.

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3.

Faro de Sant Sebastià

Llafranc

El Cap de Sant Sebastià delimita el extremo sur del Golf de Lleó. Su situación hace que históricamente haya sido punto de recalada de los barcos. Fue inaugurado con gran fiesta en 1857, puesto que según el Plan de Alumbrado tenía que ser el faro más importante de Catalunya, el único de primer orden. Actualmente suelta un relámpago blanco cada cinco segundos. La gran altura sobre el mar y una potencia de 3.000 W hacen que se divise hasta 58 millas, es decir, más de 100 kilómetros.

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4.

Faro del Cap de Tossa

Tossa de Mar

Como en tantos otros faros, aprovecha los escombros de una pequeña torre medieval, que sirvió de molino de viento en el siglo XVIII. El faro fue inaugurado en 1919. Emplazado en el punto más alto del Cap de Tossa, sobre un soberbio acantilado, el faro fue el antepenúltimo edificado de los que todavía hoy están en funcionamiento. La plaza de farero desapareció en 1999 y la torre se ha convertido en un espacio expositivo gestionado por el Ayuntamiento, que propone al visitante el mundo de los faros como elemento activo del patrimonio marítimo catalán.

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5.

Faros de Barcelona

Barcelona

El faro antiguo de la ciudad se construyó en 1772, pero se transformó en reloj en 1911. Por eso se conoce como la Torre del Rellotge, hoy emblema del puerto de Barcelona. Curiosamente, el puerto como tal no tiene faro, y sus servicios son sustituidos por luces de balizamiento. En la ciudad, uno de los puntos de referencia para los navegantes es, por lo tanto, el faro de Montjuïc, que en 1925 inauguró su iluminación. La instalación era tan moderna que hasta hoy no ha sufrido ninguna transformación importante. Actualmente el edificio también se usa como pequeño centro de convenciones del puerto de Barcelona.

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6.

Far de Sant Cristòfol

Vilanova i la Geltrú

Este faro se encendió en 1905 y hoy, además de ser centinela de pescadores y marineros, funciona como un gran espacio de divulgación de la cultura marinera, puesto que es la sede del Espai Far. Además de visitar los diferentes espacios expositivos, es recomendable dar un paseo por los jardines que lo rodean, con vistas al mar y a la larga playa del Far de Sant Cristòfol.

7.

Far de la Punta de la Galera

Torredembarra

El autor del diseño es el arquitecto Josep Llinàs, que fue finalista de los premios FAD. Inaugurado el 1 de enero de 2000, es el último faro construido en la Península, el más alto de Catalunya y uno de los pocos construidos en Europa en el siglo XXI. Para llegar al mirador hay 217 peldaños en espiral, que se hacen más ligeros gracias a las 48 ventanas que dejan entrever el paisaje que lo rodea. Una vez arriba, ofrece una vista única de 360 grados.

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8.

Far de la Banya

Tarragona

El faro de la Banya es uno de los más singulares de la costa catalana y el último testimonio de las antiguas estructuras metálicas fareras. Antiguamente se ubicaba en la punta de la Banya, en el Delta de l'Ebre, y en 1984 fue desmontado y trasladado al puerto de Tarragona para restaurarlo. Desde 1993, en lo que fue la vivienda del torrero se muestra una exposición permanente de señales marítimas. En 2003 se convirtió en el Museu de Fars y extensión del Museu del Port de Tarragona.

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9.

Faro del Cap de Salou

Salou

Una gran referencia nocturna para los navegantes gracias a la entrada que el cabo hace dentro del mar, cosa que ofrece un gran ángulo de visión: desde el faro se divisa perfectamente el de Tarragona y el de la isla de Buda. La torre está situada a veinte metros de la orilla del mar, sobre una roca que se aboca sobre él. Para construirlo tuvieron que traer operarios, enseres y materiales en barcas. Hasta 1934 no contó con camino de servicio, y los fareros tenían que hacer los ocho kilómetros hasta Vila-seca campo a través, o en barca.

10.

Faro de la punta del Fangar

Deltebre

Situado en uno de los espacios naturales más singulares de Catalunya, con un aspecto casi desértico, con el emblemático faro blanco y rojo luciendo solitario rodeado de grandes arenales. Es una torre de veinte metros de altura y tres de diámetro, y se ha convertido en uno de los símbolos arquitectónicos del Delta. Su historia se remonta a 1864, cuando se erigió una primera estructura de hierro con luz. La torre actual de hormigón se construyó en 1986.