Cinco jardines que son auténticas obras de arte
Desde tiempos antiguos, los humanos hemos tenido el deseo y la necesidad de domesticar el paisaje creando jardines, una expresión artística más
BarcelonaJardines naturalistas, comunitarios, silvestres, urbanos, botánicos, minimalistas, comestibles, florales... La gama de jardines que encontramos en todo el mundo parece casi infinita y está en constante evolución, respondiendo siempre a las necesidades que impone cada momento. Y no es algo contemporáneo, porque, a lo largo de la historia de la jardinería, cada época ha tenido su propio estilo, que respondía a las preferencias estéticas de cada momento y de cada cultura, sino también como respuesta a las condiciones climáticas, al terreno ya los materiales disponibles en cada momento. Desde la eficiencia hidráulica y la simetría de los jardines egipcios, pasando por la multifuncionalidad y la apuesta por el paisajismo de la Grecia antigua, hasta llegar al control del espacio de los jardines medievales, el minimalismo de los jardines japoneses o el rigor geométrico de los jardines franceses.
En el caso de los jardines contemporáneos, el gran reto en su diseño es la sostenibilidad, que pide una apuesta firme por la innovación tecnológica y la necesidad de conservar la biodiversidad. Los jardines del siglo XXI incorporan nuevos sistemas de eficiencia hídrica y se adaptan a la realidad de la carencia de espacio, especialmente en las zonas urbanas. Por eso han proliferado la jardinería vertical y los tejados verdes, con una apuesta por los denominados jardines comestibles y por plantas y flores que sean capaces de adaptarse a condiciones climáticas variables.
Si desea conocer algunos de los jardines contemporáneos más espectaculares que hay en todo el mundo, se puede adentrar en las páginas del libro Jardines contemporáneos, publicado por Phaidon. Una recopilación de los jardines modernos más innovadores que pone en valor el trabajo de reconocidos diseñadores como Piet Oudolf y Sarah Price, o de estudios como Terremoto y Reed Hilderbrand. A través de sus páginas podrá conocer desde jardines creados en azoteas hasta prados de flores silvestres, espacios que reivindican el papel de los jardines y la necesidad, cada vez mayor, de reconectar con la naturaleza. Una revisión exhaustiva de 300 jardines creados entre mediados de la década de 1990 y hasta la actualidad, seleccionados por profesionales del diseño y de la jardinería y la horticultura.
Palacio de Versalles (Francia)
La arboleda del Teatro del Agua, que era uno de los lugares favoritos del rey Luis XIV, fue, en el 2015, el primer jardín reconstruido en el Palau de Versalles desde el siglo XVIII. Un rediseño obra de Louis Benech, que quiso rendir un homenaje a los diseños originales que hizo André Le Nôtre entre 1671 y 1674. Hablamos de un jardín de más de una hectárea y media que hoy presenta un aspecto contemporáneo pero sin renunciar a su pasado. Benech pidió acompañamiento al escultor Jean-Michel Othoniel, quien creó tres fuentes escultóricas inspiradas en la obra de Raoul-Auger Feuillet, profesor de danza del Rey Sol. Un jardín que juega con las simetrías y asimetrías y que cuenta con estanques circulares, islas y pasarelas distribuidas por un espacio donde dominan los árboles de hoja perenne y destaca especialmente un tejo solitario en una de las islas.
Wicklow Mountains (Irlanda)
Esta creación es obra de Jimi Blake, quien empezó a trabajar de jardinero desde muy joven. Estudió en Dublín, donde fue el impulsor de la exitosa restauración de los jardines públicos del aeródromo local. Vertió toda su creatividad en este jardín del condado de Wicklow, que empezó a construir en 2001. Un jardín dividido en varias zonas, desde parterres herbáceos hasta bosques sombríos atravesados por senderos. En este jardín se plasma la debilidad de Blake por las formas y texturas llamativas y por la riqueza de color. Un jardín que se inspira en espacios ajardinados de países como China, Australia o Sudáfrica y que ha ido completando a lo largo de los años. La última aportación fue el Jardín de Arena, formado por una peculiar mezcla de coníferas, suculentas y alpinas.
Damme (Bélgica)
Una creación del paisajista Erik Dhont que data de 2005 y que es un buen ejemplo del trabajo que le caracteriza, que muestra un profundo conocimiento de la historia belga y una apuesta por la integración de la estética moderna con la ecológica. En la finca de Bonemhoeve creó un jardín cuyo objetivo era preservar la intimidad de una granja restaurada, respetando el paisaje rural del entorno y sus canales. Un jardín salpicado de obras escultóricas de bronce y piedra que contrastan con el carácter más efímero de las plantas. Un refugio exuberante en el que naturaleza y cultura van de la mano y donde conviven aves, insectos y obras de arte.
Ávila (España)
Un jardín que demuestra cómo la principal fuente de inspiración para Clara Muñoz-Rojas y Belén Moreu es, precisamente, la propia naturaleza. Ven el paisajismo como un arte y una herramienta que nos conecta con el mundo natural. En Ávila diseñaron en 2021 este jardín seco, que necesita poca agua para su mantenimiento y que luce especialmente a la sombra de la sierra de Gredos. Una plantación naturalista que evoca el entorno salvaje que rodea a esta propiedad privada y que se basa en especies mediterráneas, con arbustos que aportan estructura mezclados con plantas que dan movimiento y reflejan el paso de las estaciones.
Victoria (Australia)
Un espacio que pone en valor la riqueza de la flora australiana. Un jardín botánico de 25 hectáreas que reúne ciencia y arte y que incluye un extenso bullicio, un hábitat en peligro de extinción. El jardín se inauguró en dos fases, en 2006 y 2012, y es obra del arquitecto paisajista Taylor Cullity Lethlean, que colaboró con el horticultor Paul Thompson. Cullity creó un diseño en torno al recorrido simbólico de un río que nace en un desierto central, que atraviesa afloramientos rocosos y que desemboca en un estuario. Un jardín que acoge miles de especies, entre ellas algunas muy emblemáticas, como los matorrales pata de canguro, troncos de eucalipto o ejemplares del conocido como árbol botella de Queensland.
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Jardín vertical de CaixaForum. Madrid
Situado en el Barrio de las Letras de Madrid, este jardín vertical utuliza un sistema hidropónico sin tierra. Seiscientos metros cuadrados con trescientas especies adaptadas al clima de Madrid, muy caluroso en verano y frío en invierno. Se creó en 2007 ya lo largo de los años se han ido cambiando muchas de sus plantas, pero se apunta que debe reunir entre 15.000 y 17.000, combinando especies muy resistentes como la Yucca filmentosa o la inusual suculenta Sedum alpestre .
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Parque central. Valencia
La primera fase del parque transformó once hectáreas y media de vías de tren y parcelas industriales en un parque que tiene previsto llegar a ocupar 23 hectáreas. Presenta un diseño basado en cinco grandes cuencos, inspirado en la cerámica tradicional, que reúne varios jardines a distintos niveles. El objetivo es ofrecer espacios verdes para todo tipo de personas y actividades.
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Lur. Oiartzun, Donosti
Lur Garden es un jardín de jardines abierto a visitas, ubicado en un pequeño valle de Oiartzun. Está formado por dieciséis jardines temáticos, como el jardín rojo, el jardín del espejo y plantaciones amarillas, el jardín de la extravagancia vegetal u otro de hojas grandes que emula un ambiente de exhuberancia tropical. Un jardín inspirado en una estructura de formas ovoidales, insertado en una terraza aluvial y rodeado de bosques.