José Antonio Kast, el ultraconservador católico defensor de Pinochet, comienza a gobernar Chile

Dos de los ministros del nuevo ejecutivo chileno fueron abogados del dictador

El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast (izquierda), junto al presidente saliente, Gabriel Boric (derecha).
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BarcelonaLa Moneda, el palacio presidencial de Chile, tiene desde este miércoles un nuevo anfitrión después de que el ultraconservador católico José Antonio Kast haya tomado posesión del cargo. El país materializa así el giro político expresado en las urnas en diciembre y da el pistoletazo de salida al ejecutivo más anclado a la derecha que tiene Chile desde la dictadura de Augusto Pinochet. De hecho, Kast, con un discurso similar al de otros líderes de extrema derecha a favor de desregular el mercado y recortar las ayudas públicas, y en el que mezcla inmigración y delincuencia, ha defendido abiertamente el golpe de estado de 1973 contra Salvador Allende.

A la toma de posesión, celebrada en la localidad costera de Valparaíso, donde se encuentra el Congreso, han asistido líderes de la derecha y la extrema derecha latinoamericanas, como el presidente del país vecino, Javier Milei, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, el hondurena Nas, la hondurena Nas Corina Machado. También se han visto algunos presidentes de izquierdas como el uruguayo Yamandú Orsi. Destaca la ausencia de Lula da Silva; aunque estaba invitado, el presidente de Brasil ha cancelado la participación en el acto. Según el ejecutivo brasileño, por motivos de agenda, según medios locales, por la presencia de Flávio Bolsonaro, líder de la oposición e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

El presidente de Argentina, Javier Milei, en la ceremonia de investidura del nuevo presidente chileno.
La líder opositora venezolana María Corina Machado en la toma de posesión de José Antonio Kast.

El ejecutivo chileno que empieza a andar está formado esencialmente por perfiles independientes. De 24 ministros –13 hombres y 11 mujeres–, sólo cuatro están adscritos por ahora a algún partido político, dos de ellos en el Partido Republicano, la formación de extrema derecha fundada por el propio Kast en el 2019 con la que ya se presentó en las presidenciales hace cinco años. Entonces, Gabriel Boric supo encauzar mejor el malestar de los chilenos expresado en el bautizado como Estallido Social, las protestas contra el coste de la vida que terminaron impugnando la constitución del país, heredada de la dictadura de Pinochet.

El contraste en el actual cambio de gobierno es mayúsculo. El gobierno que debía dotar al país de una nueva carta magna, redactada en democracia, marcha sin haberlo conseguido y pasando el relevo a un ejecutivo que ensalza la figura y los actos del dictador. Después de que una abrumadora mayoría de chilenos votaran en el 2020 a favor de una nueva constitución, ni un inicial texto progresista –calificado entonces como una de las constituciones más avanzadas en todo el mundo en cuanto a derechos sociales– ni un posterior redactado conservador consiguieron el apoyo suficiente para salir adelante.

Los lazos del nuevo gobierno con Pinochet

La ciudadanía chilena rechazó en referendo las dos propuestas, y ahora el ejecutivo que se estrena refuerza los lazos políticos con el pasado más allá de la carta magna redactada durante la dictadura, que sigue vigente. Dos de los ministros del gabinete de Kast son exabogados de Pinochet. En una declaración de intenciones y una muestra de lo que puede acarrear la acción de gobierno de los próximos años, Kast ha otorgado la cartera de Justicia y Derechos Humanos a Fernando Rabat, el defensor de Pinochet en varias causas, entre ellas el escándalo sobre las cuentas bancarias secretas del dictador en Estados Unidos.

Además, al frente de Defensa el nuevo presidente ha situado a Fernando Barros, que colaboró ​​en la defensa de Pinochet cuando fue detenido en Londres en 1998 por orden del juez español Baltasar Garzón. El magistrado, que posteriormente suspendería la actividad de Batasuna y sería inhabilitado para autorizar los pinchazos telefónicos a los jefes de la trama Gürtel, acusaba entonces al dictador chileno de crímenes contra la humanidad y torturas por los asesinatos cometidos por el régimen que había liderado hasta ocho años antes.

Siguiendo la retórica de la extrema derecha mundial, en la presentación del ejecutivo, a finales de enero, Kast destacó que el país andino necesita "decisión" y "carácter" para acabar con la "inercia" y "empezar a recuperar Chile". En la misma línea, en un encuentro con varios jefes de estado este martes antes de la toma de posesión remarcó que su acción de gobierno y la de sus ministros estará focalizada en hacer "que cada chileno sienta más paz y orden". A partir de hoy, habrá que ver si el ejecutivo lo consigue y, sobre todo, cómo reacciona la ciudadanía a las reformas que impulse el nuevo gobierno, especialmente los más de 5 millones de chilenos (41,8% de los electores) que votaron la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, en los comicios en los que Kast salió vencedor.

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