Las conspiraciones existen (2006)
De la columna de Xavier Batalla (Barcelona, 1948 - 2012) a La Vanguardia (11-III-2006). Traducción propia. Tal día como ayer de hace veinte años, el periodista Batalla, experto en política internacional y profesor de la materia en la UPF, escribía este artículo que aportaba claricias sobre un fenómeno, el de las conspiraciones, que ahora reaviva a nivel mundial. Esta tarde a las 18 h, el Colegio de Periodistas de Catalunya acoge el Memorial Xavier Batalla con una mesa redonda de expertos titulada Desorden mundial.
El 11-M es una fecha idónea [hacía dos años de los atentados en Madrid], si hacemos caso a los actuales dirigentes del Partido Popular, para engrosar el saco de las teorías de la conspiración. Antes de los atentados en Nueva York y Washington, gente aparentemente racional ya decía estar convencida de que la ONU fue un invento de extraterrestres. Ahora la cosa es más grave: el 11 de septiembre fue un revulsivo para la industria de la teoría de la conspiración, teoría que resulta popular. Las conspiraciones, sin embargo, existen. La historia demuestra, por ejemplo, que nunca ha sido fácil justificar una guerra que no haya sido la respuesta a una agresión, por lo que algunos decidieron en su día dar un empujón. La guerra de Irak, sin ir más lejos, pasará a la historia como un ejemplo paradigmático, aunque único. En la crónica estadounidense abundan los casos en los que la excusa para ir a la guerra está rodeada de circunstancias controvertidas que hacen las delicias de los amantes de la teoría de la conspiración, alimentada tanto por quienes no piensan bien del poder como por muchos que se ganan la vida pensando en el poder. [...] Hay ocasiones en las que las teorías de la conspiración, por extravagantes, se giran en contra de sus inspiradores. Es el caso que provocó la declaración de guerra en Japón por parte de Estados Unidos. La decisión estadounidense de ir a la guerra estuvo más que justificada, pero los republicanos contrarios al New Deal creyeron descubrir un filón para acusar a Franklin D. Roosevelt. La oposición acusó al presidente demócrata de conocer de antemano la agresión japonesa y de haberla utilizado para asegurarse la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Y las acusaciones republicanas sobrevivieron al presidente. [...] Ahora tenemos la guerra de Irak. Dos revelaciones recientes han calentado de nuevo el debate sobre la decisión de George W. Bush de ir a la guerra. Por un lado, Philippe Sands, profesor en la University College de Londres, ha escrito que Bush llegó a empeñarse tanto por la infructuosa búsqueda del armamento de destrucción masiva de Sadam Husein que, en una reunión en la Casa Blanca el 31 de enero de 2003, había pensado en Tono. los colores de la ONU". El presidente habría añadido: "Si Sadam dispara contra ellos, violará las resoluciones de la ONU". [...] ¿Qué lecciones es necesario extraer de estos casos? Un experto en política exterior estadounidense, Morton Keller, profesor en Harvard, ha extraído dos: una de ellas remarca más si hace falta que a menudo se ha ido a la guerra con argumentos más que discutibles; y la otra advierte que la oposición política debe manipular con mucha prudencia los materiales de este tipo. No es éste el caso de aquí, donde la teoría de la conspiración se confunde a menudo con una chapuza torpe, sobre todo cuando es la cúpula de un partido derrotado electoralmente –algo debió de hacer mal– la que alimenta la teoría de la conspiración para mantenerse en el poder. [...]
Xavier Batalla, 2006