Cuerpo y Mente

¿Tienes buena suerte o siempre estás de pegamento? Resulta que depende de ti

La psicología dice que las personas consideradas "afortunadas" son las que están más abiertas a ver y aprovechar las oportunidades que se les presentan

La buena suerte depende de ti
05/01/2026
4 min

BarcelonaLa Lotería de Navidad, el gordo, el Niño... En estas fechas más que nunca jugamos con el azar, si es que realmente existe, y ponemos a prueba nuestra suerte. Y más que nunca también nos preguntamos –oa menudo nos respondemos– si somos personas afortunadas o si siempre se nos cae la tostada por la parte de la mantequilla. Pues resulta que lo de tener muy buena suerte o de ser agorero es algo que la psicología también ha estudiado. ¿La conclusión? Pues que depende sobre todo de nosotros mismos. No de fuerzas sobrenaturales que mueven las fichas a nuestro alrededor en favor o en nuestra contra, sino de nuestra actitud ante la vida.

Es la conclusión a la que llegó el investigador en psicología de la Universidad de Hertfordshire Richard Wiseman, autor de uno de los estudios más exhaustivos que se han realizado sobre la suerte. Durante diez años Wiseman hizo el seguimiento de 400 voluntarios que creían ser muy afortunados en la vida o que, por el contrario, creían que siempre habían tenido muy mala suerte. Los estudió, les hizo test y e hizo un seguimiento para buscar patrones que pudieran explicarlo. El propio Wiseman resume al ARA su principal conclusión a través de correo electrónico: "Hay eventos casuales, como un accidente o un golpe de suerte en el casino, que son puro azar. Sin embargo, el hecho de que se perciban y se actúe en consecuencia, y la forma en que se interpretan, forma parte de la mentalidad de alguien afortunado o desafortunado".

Las personas que creían tener muy buena suerte, según Wiseman, eran las que estaban "más relajadas y abiertas y, por tanto, veían más las oportunidades que aparecían en su entorno". Algunas de ellas, incluso se esforzaban por introducir cambios y nuevas variables en su vida, como romper ciertas rutinas, intentar variar la ruta que seguían hacia el trabajo o forzarse a hablar con gente nueva en una fiesta, por ejemplo. En cambio, "los test revelaron que la gente desafortunada generalmente está más tensa y ansiosa que la gente con suerte", añade.

En uno de los ejercicios del experimento de Wiseman, se entregó un diario a varios participantes y se les pidió que dijeran cuántas fotografías había en el menor tiempo posible. Las personas que se consideraban desafortunadas tardaron unos dos minutos, mientras que las que creían ser afortunadas sólo tardaron unos segundos. ¿Cómo puede ser? Pues porque en la segunda página del diario había un mensaje: "Deja de contar, hay 43 fotos en este diario". Quienes no creían en sus posibilidades y que se dejaron llevar por el nerviosismo de pensar que no lo conseguirían no vieron el mensaje, mientras que los más abiertos de mente leyeron la nota oculta.

"La suerte no es una habilidad mágica ni el resultado de la causalidad aleatoria, ni hay gente que nace afortunada y otra que no", asegura Wiseman, sino que "los pensamientos y el comportamiento son responsables de mucha de la supuesta buena suerte". Para demostrarlo, en uno de sus experimentos, el psicólogo incluso dio a los participantes unos supuestos amuletos de la suerte. Tras varios días, la prueba confirmó objetivamente que estos objetos "no tenían ningún efecto" sobre lo que les ocurría.

"Los cuatro principios de la suerte" y el libre albedrío

De acuerdo con su estudio, Wiseman definió los "cuatro principios básicos" que convierten a una persona en "afortunada": crear oportunidades casuales y darse cuenta cuando aparecen; escuchar tu intuición; tener expectativas positivas, y afrontar la mala suerte de forma positiva.

Pero ¿hasta qué punto tener o no esa mentalidad depende de cada uno? David Bueno, biólogo experto en genética y neurociencia de la Universidad de Barcelona, ​​no ha estudiado la suerte per sepero sí ha analizado hasta qué punto hay libre albedrío en las decisiones que tomamos en la vida. Al final son estas decisiones las que determinan si aprovecharemos una buena oportunidad que se nos presenta o si la dejaremos pasar. "El enemigo principal del libre albedrío es el estrés, que nos hace ser impulsivos y no nos permite que el cerebro haga este filtro", afirma Bueno.

El tema del libre albedrío es una cuestión todavía en discusión a la neurociencia: algunos expertos dicen que existe y otros piensan que no. Estos últimos defienden que todos nuestros comportamientos y pensamientos están condicionados por la biología de nuestro cerebro. David Bueno es del primer grupo. "Soy de los que piensan que, pese a que el libre albedrío está muy restringido por la biología, los aprendizajes y los condicionantes de nuestro entorno, sí hay un pequeño margen que nos corresponde a nosotros", afirma.

Bueno publicó en 2010 el libro El enigma de la libertad, en la que defiende precisamente que "el cerebro genera una serie de respuestas posibles ante una situación, basadas precisamente en estos condicionantes biológicos, genéticos y de educación, pero tenemos la libertad de bloquear las respuestas que no queremos y dejar que fluya la que consideremos mejor". Si el estrés no nos ofusca, y si no nos convencemos a nosotros mismos de que siempre tenemos muy mala suerte, podemos romper los condicionantes biológicos y de aprendizaje de nuestro cerebro, salir de lo que parecía predestinado para nosotros, y así saber ver y aprovechar las oportunidades. En definitiva, la suerte te la puedes hacer tú.

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