Elecciones municipales

Los rivales de Sílvia Orriols en Ripoll pliegan velas

ERC, Junts y CUP cambian candidatos después del fracaso para evitar el gobierno de Aliança Catalana

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, después de ser investida alcaldesa de Ripoll el año pasado.
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BarcelonaLa semana pasada, la portavoz de ERC en Ripoll, Chantal Pérez, anunciaba que daba un paso al lado y que no repetiría como cabeza de lista en las próximas elecciones. Tampoco estará en ninguno de los primeros puestos de la candidatura y cerrará su etapa en el consistorio, que se inició en 2019 como número 2. Pérez, que seguirá como concejala hasta final del mandato, apeló a la necesidad de regenerar los liderazgos de los partidos en la capital del Ripollès.

En su carta de despedida en las redes sociales, la dirigente republicana pidió que el futuro candidato "no esté vinculado a todo lo que ha pasado estos últimos años, para reiniciar sinergias". Las heridas abiertas por el fracaso a la hora de evitar que la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, consiguiera la vara de alcaldesa, y después la mantuviera, todavía colean. Tanto es así que Junts y la CUP, las otras dos fuerzas independentistas del consistorio, también cambiarán su alcaldable. Estas dos formaciones, sin embargo, ya vieron cómo sus candidatos, la juntaire Manoli Vega y el cupaire Dani Vilaseca, que también se estrenaban, renunciaban a medio mandato.

El hecho de que la política ripollesa haya adquirido una relevancia nacional, con una sobreexposición mediática de sus concejales, y los desacuerdos entre la misma oposición han conducido a Pérez a tomar una decisión que ya hacía un par de meses que tenía en mente. Después de las elecciones, ella debía ser la alcaldesa, pero en el último momento, Junts se descolgó del acuerdo que los republicanos ya habían suscrito con el PSC y la CUP, y propuso a su cabeza de lista, Manoli Vega, como alcaldable.

La falta de entendimiento entre estos cuatro partidos hizo que Orriols alcanzara la alcaldía con mayoría simple, lo que facilitó que un año más tarde, gracias al protagonismo que fue adquiriendo, irrumpiera en el Parlament. Y es que pocos dudan que sin la alcaldía, Orriols lo habría tenido más complicado para desembarcar en la cámara catalana. Todo ello ha provocado un seísmo en la política local ripollesa con la salida de diferentes concejales y la renuncia a seguir presentando batalla de sus cabezas de cartel.

Cinco concejales ya han dimitido

Pérez no deja de ser la última víctima de un mandato convulso que se ha cobrado ya la baja de cinco concejales más: los tres cargos electos de Junts, el cabeza de lista de la CUP y el número 2 de Esquerra, Roger Bosch, este último por motivos personales. La fragilidad de la oposición contrasta con la fortaleza del equipo de gobierno de Aliança Catalana, donde no ha dimitido ninguno de sus seis ediles.

El primero en marcharse fue el juntaire Josep Isern, que dimitió en enero y fue sustituido por Ferran Raigon, que con solo 24 años será probablemente el candidato de Junts a los próximos comicios. Él fue el encargado de anunciar hace un año que Junts se descolgaba de la moción de censura contra Orriols, después de que la alcaldesa se sometiera a una cuestión de confianza por la imposibilidad de aprobar las cuentas. Aquella controvertida decisión, que se tomó a instancias de la dirección nacional de Junts, sorprendentemente no la hizo pública ni la líder del grupo, Montsina Llimós, ni la portavoz y alcaldable en las negociaciones, Maria Soldevila, sino el mismo Raigon, con la voluntad de promocionarlo de cara a las próximas municipales.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, con Vergés y el futuro candidato en Ripoll, Ferran Raigon.

Antes del segundo intento de descabalgar a Orriols del consistorio, ya habían dimitido el republicano Roger Bosch, en julio de 2024, y Manoli Vega, en septiembre del mismo año. Un año más tarde se marchaba la única concejala electa que quedaba de Junts, Maria Soldevila, que actuaba como portavoz. Soldevila habría sido alcaldesa en caso de que la moción de censura que toda la oposición preparaba no hubiera sido abortada por la ejecutiva nacional del partido. "Ripoll es un pueblo polarizado; todo el día se habla de política, y esta situación desgasta, más allá de si sacan adelante o no mociones de censura", destacan fuentes de Junts. El señalamiento por parte de Orriols de los concejales de la oposición también está detrás de su salida: "La alcaldesa te crucifica en las redes y quedas a la intemperie, y al final se hace muy complicado aguantar esta presión", admiten las mismas fuentes.

El que fue candidato de la CUP, Dani Vilaseca, dio un paso al lado hace un año justo después del fracaso de las negociaciones para la moción de censura. "Me sentí responsable de no poder llegar a un acuerdo para hacer un gobierno alternativo al principio del mandato y después con la moción, y cuando todo se fue al traste, creí que era necesario hacer autocrítica porque fue un descalabro". El hecho de que Ripoll haya sido un laboratorio de la extrema derecha también ha pesado en su decisión: "Todo suma, también el desgaste que implica estar en primera línea. En Ripoll la política se ha sobredimensionado y nos hemos convertido en foco mediático".

Los otros partidos, sin definir sus candidatos

PSC y Som-hi Ripoll, la formación independiente que nació de una escisión de Junts, todavía no han acordado si mantendrán su alcaldable. Joaquim Colomer, concejal de esta última formación, deja claro que se volverán a presentar después de haber conseguido un concejal, pero no confirma si será él quien vuelva a liderar la candidatura. El cabeza de lista socialista, Enric Pérez, también deja en manos de la agrupación local la elección del candidato, a pesar de que remarca que se ve "con fuerza y energía" para continuar. Concejal desde 2003, con un paréntesis del 2015 al 2019 y siendo el más veterano del consistorio, no tiene ninguna duda de que este ha sido el mandato más duro "con diferencia". "La política ripollesa había sido más de gestión, pero Aliança Catalana ha crispado los plenos con populismo, traspasando todas las líneas rojas y mordiendo la mano a todo el que se la ha alargado", denuncia. Las divergencias entre la oposición en los dos procesos de negociación para evitar que gobernara también han contribuido al desgaste de los concejales. "Las negociaciones y mociones de censura fallidas han generado frustración porque no han llegado a buen puerto". Ahora habrá que ver si con nuevos dirigentes al frente los partidos son capaces de ponerse de acuerdo si Aliança Catalana no obtiene la mayoría absoluta.

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