Cuerpo y Mente

Funciona la terapia de los 12 pasos para dejar el alcohol?

La terapia de Alcohólicos Anónimos, ideada por dos hombres en Ohio hace 90 años y sin profesionales de la salud mental, basa su éxito en el apoyo mutuo

12/04/2026

BarcelonaLo hemos visto en infinidad de películas: "Hola, me llamo tal y soy alcohólico". Conocemos las siglas de Alcohólicos Anónimos (AA) y lo que representan. Pero lo que quizás no sabemos es que detrás de estas siglas –y de esta frase recurrente– hay un método terapéutico de doce pasos que crearon dos hombres de Ohio en el año 1935 y que, desde entonces, ha ayudado a millones de personas en todo el mundo. Este método se aplica hoy en 68 países, incluido el estado español, donde hay hasta 586 grupos activos de Alcohólicos Anónimos (AA). Un estudio del Medical School de Harvard y el Hospital de Massachusetts concluyó en 2020 que esta terapia en doce pasos de AA "es más efectiva que otros tratamientos establecidos para aumentar la abstinencia" y mejora los resultados sobre todo "a largo plazo", lo que favorece que la persona se mantenga sobria durante más tiempo. La pervivencia y constante expansión mundial de este sistema durante cerca de un siglo también acreditan su efectividad.

Sin embargo, cuando se hace un repaso de los doce pasos concretos que propone el método, algunos de ellos chirrían desde el punto de vista científico. El primer punto está claro: "admitir la impotencia ante el alcohol", un paso necesario para cualquier terapia (admitir que hay un problema). Pero el segundo ya no tanto: "creer en un poder superior que puede ayudarnos". Y otros puntos –no todos– también desprenden un aire religioso heredado de su origen: los Estados Unidos más rurales de principios del siglo pasado. "El programa lo crearon dos hombres que eran religiosos, pero no se trata de hacerte creer en Dios ni de ir a misa, al final es poner una idea de poder superior tal como tú la concibas, sea Dios, Alá o cualquier otra cosa", explica por teléfono el secretario general de la junta de servicio de AA en España, que asegura que no es necesario ser religioso o espiritual para seguir esta terapia, que "sirve para todo el mundo". E insiste en una premisa básica del programa: "Aquí no se obliga a nadie a nada".

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De hecho, uno de los factores que explican el éxito del método, según los psicólogos, no son los pasos en sí, sino el hecho de compartir el proceso con personas que han pasado o están pasando por lo mismo. No hay profesionales ni psicólogos, son los mismos alcohólicos que se organizan. "Es el paradigma de la autoayuda", explica Josep Maria Suelves, psicólogo de la Agencia de Salud Pública de Cataluña y miembro del Grupo de Trabajo de Conductas Adictivas del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña. "No se puede juzgar AA sin tener en cuenta su origen: nació en los años 30 del siglo pasado en Estados Unidos en una sociedad muy religiosa y en un momento en que la perspectiva moralista era dominante. No se veía a los alcohólicos como si fueran enfermos sino como personas que no se sabían controlar, se les repudiaba socialmente y el sistema médico no les daba ninguna solución", explica Suelves, y destaca la terapia de grupo como "la gran aportación" que hicieron los creadores de AA el siglo pasado: "Al menos en el tratamiento del alcohol fueron los primeros en usar la terapia de grupo".

En una reunión de AA hay figuras como el coordinador, el secretario o el tesorero, todos voluntarios, pero "cualquier persona puede moderar la sesión" y no hay unas normas estrictas, simplemente "hay una rueda de palabras en la que se respeta el turno de palabra de cada uno y no se entra a debatir o discutir", explica el secretario general del grupo en España. También acostumbra a incluir la lectura de una de las llamadas doce tradiciones, que son las reflexiones que acompañan a cada uno de los doce pasos, para orientar las reflexiones hacia este tema. Pero el portavoz asegura que el seguimiento de estos pasos no es una fórmula estricta que requiera un orden o un tiempo concreto para cada uno. "Lo más importante es el primer punto, porque tienes que ser sincero contigo mismo, y después vas haciendo los otros pasos casi sin darte cuenta de que los haces", explica.

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Ayudar a los demás

Otro de los elementos del programa de AA es la figura del "padrino", alguien que ya ha conseguido superar el alcoholismo y que ayuda o acompaña en el proceso a la persona que lo comienza. "Es todo sugerido, no hay nada obligatorio, pero es una persona que te comprende porque ha pasado por lo mismo y te da consejos para mantenerte sobrio", explica el portavoz de AA, y añade: "Lo más importante es que te des cuenta de que aquí nadie te criticará ni te reñará por nada". De hecho, uno de los objetivos principales del programa es que cualquiera de los miembros se pueda convertir en padrino, y aquí reside otro beneficio psicológico de la terapia: ayudar a los demás reconforta y también ayuda a mantenerse sobrio.

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"Muchas veces dejar el alcohol implica dejar tu red social y muchas personas se quedan solas. AA cumple también la función de grupo o comunidad que hace que esta persona se sienta más sostenida", destaca también Óscar Pino, coordinador de un centro de salud mental de adultos y vocal del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. También apunta una posible explicación para el éxito de un método que tiene este componente espiritual o religioso: "Hay estudios de salud mental que demuestran que las personas religiosas superan mejor las problemáticas a nivel psicológico porque pasan el control a la voluntad divina y eso les descarga de posibles culpabilidades".

"Hay personas que han probado muchos otros métodos y no han tenido éxito, que han llegado a situaciones muy problemáticas por el consumo de alcohol, y que finalmente con el acompañamiento de AA hacen un clic y encuentran realmente el camino de recuperación", dice Suelves. Ahora bien, deja claro que la participación en los grupos de AA no debe excluir la intervención médica profesional. "El síndrome de abstinencia del alcohol puede llegar a ser letal, puede producir fases de delirium tremens y requiere tratamiento médico profesional", recuerda.

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Por suerte, la sociedad actual es muy diferente de la de hace un siglo y ahora sí que es consciente de que el alcoholismo es una enfermedad y no una debilidad de carácter o fracaso moral, como se pensaba hace un siglo. "El consumo de alcohol provoca unos cambios a nivel cerebral que, llegados a cierto punto, hacen que tengas una adicción real y la enfermedad se considere crónica", apunta Pino. El secretario general de la junta de AA asegura que la vinculación entre la asociación y los servicios públicos de salud, al menos en el estado español, es total. "Estamos muy vinculados, nos necesitamos", afirma, y también explica que miembros del colectivo van a los institutos a dar charlas de prevención para los adolescentes: "Nuestro objetivo principal es llevar el mensaje a cualquier alcohólico que está sufriendo para decirle que la recuperación es posible".