Tú también estás harto de ver a George Clooney anunciando lo mismo?

Ella sueña mucho, cada día, y para no olvidarse, le explica a George el sueño de inmediato, con su voz dulce, cuando aún no ha abierto los ojos: “Estaba apoyada en la balaustrada de la terraza de una casa grande y antigua, señorial. Frente a mí, un lago azul profundo rodeado de árboles majestuosos. Llevaba un vestido largo de color crema que el viento cálido de final de verano hacía que me acariciara la piel. Tú ibas vestido de esmoquin y me esperabas en una lancha Riva en el pantalán; yo me quitaba los zapatos altos y bajaba por una escalera hasta el lago. Me cogías la mano y, tan pronto arrancábamos, en un abrir y cerrar de ojos estábamos en la plaza de San Marcos, en el festival de cine de Venecia. ¿No te parece increíble, George?”.

Lo que resulta increíble es que alguien no le diga a George que deje de hacer este anuncio. Que se lo diga ella después del sueño. “George, amor mío, no lo vuelvas a hacer, ¿no ves que no te conviene?”. Pues no, parece que no se lo dice. Supongo que debe tener, aparte de una mansión en el lago de Como, alguna razón que se me escapa, un motivo poderoso más allá del dinero, para seguir dando la cara en esta campaña eterna. Desde 2006. Todos hemos visto decenas de veces el anuncio y, si bien al principio tenía cierta gracia, con el paso de los años se ha convertido en un anuncio pesado y un punto decadente, como él, que de tanto hacer el mismo papel ha ido perdiendo gracia. Me gustaría decirle: “Lo tienes todo: ¿necesitas hacer este anuncio?”. Entiendo que la clave del producto es la espuma y la cremosidad y que, en un momento dado, si no tenías esta cafetera eras un desgraciado. En este sentido, la operación de marketing fue magistral. Estética cuidada como si se tratara de joyas de un solo uso, con colores llamativos sofisticados y nombres de países exóticos. Los chocolates también siguen la misma línea.

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La insistencia de Clooney sorprende, ya que es un actor con una sabida conciencia social y medioambiental promocionando un producto que genera ciertas dudas. Se dice que los ingresos de estas campañas han servido para financiar proyectos humanitarios de gran alcance, como la vigilancia por satélite en zonas de conflicto. También se dice que forma parte de una asociación, Made with Care, comprometida con el medio ambiente y con los agricultores, pero, aun así, me pregunto: ¿es lícito apoyar una causa noble a través de un modelo de consumo que genera dudas sobre su sostenibilidad? 

A menudo se nos habla de la circularidad del metal, de su capacidad para ser reutilizado infinitamente. En teoría es cierto, pero la realidad logística es otra historia. Muchas de estas pequeñas joyas monodosis acaban su camino donde no deberían acabar, y se convierten en una herencia pesada para el planeta. 

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Por otra parte, aunque no hay ningún estudio científico que lo desaconseje, diversos análisis sugieren que este método de preparación tiene niveles más altos de furanos (compuestos tóxicos volátiles que se forman durante el tueste) en comparación con el café de cafetera tradicional, y que la perforación de las cápsulas libera micropartículas de aluminio. 

Sea como sea, quizás ya no es la hora delWhat else, y quizás es más la hora delenough, la hora del "ya ha sido suficiente". Y estoy convencido de que, a partir de aquel momento, sin la imagen actual tan quemada, podremos de nuevo disfrutar de este actor y director de contrastado talento y gran sentido del humor.