Cuerpo y mente

Jubilación y calidad de vida: "Aún hay muchas cosas que puedes descubrir"

Hablamos con Jordi Querol, autor del libro 'Reflexiones para envejecer con plenitud'

BarcelonaNo nos hacemos viejos de un día para otro. A cada instante, sin excepción, todos nos vamos desplazando lentamente, sin apenas darnos cuenta, hacia esta etapa vital. Y cada vez son más las personas que llegan con salud y plenas facultades. Ya no es de extrañar que, después de la jubilación, todavía se puedan disfrutar de casi treinta años más de vida en buen estado. Y la cifra podría aumentar aún más en el futuro.

¿Cómo lo hacemos, pues, para vivir con plenitud todos estos años que nos quedan? De todo esto habla Jordi Querol, autor de Reflexiones para envejecer con plenitud (Cúpula, 2024) y “socio activo de este club llamado ancianidad”, tal y como él llama.

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Antes de la jubilación, Querol era arquitecto, pero también dedicaba su tiempo a la pintura y el piano. Ahora, a sus 86 años, sigue practicando sus aficiones y se mantiene activo en todo momento. Reivindica que, si tenemos la oportunidad de vivir más años con salud, debemos hacerlo de forma que valga la pena. "La vejez no es el tiempo de descuento de la vida", remarca. Por eso, defiende que a la gente mayor se le llame senior. “La palabra viejo sólo nos evoca algo que está deteriorado”, explica.

No todo el mundo tiene el mismo tipo de vejez. “Igual que cuando vas a la escuela, a la universidad o al trabajo, cada persona es diferente. No se puede generalizar”, dice Querol. Él mismo está gozando de una etapa con muchos proyectos y tiene la suerte de tener un buen estado físico. No le ocurre lo mismo a su mujer, que, pese a tener ocho años menos, tiene la salud muy deteriorada. “Son dos formas de hacerse mayor muy diferentes”, admite.

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Disfrutar de la libertad

En su libro, Querol ya advierte que no es médico ni especialista, y que más bien se dirige a las personas que pueden realizar una vida normal, sin demasiado deterioro físico ni demasiados problemas económicos. Asegura que, si se tiene la suerte de estar dentro de este grupo, es necesario aprovecharlo al máximo. “Nunca me había sentido tan libre, es una de las mejores épocas de mi vida”, exclama. Si hace algo, es porque realmente quiere hacerlo. Él decide en todo momento cómo gestionar su tiempo.

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Ahora bien, no a todo el mundo le prueba bien tener tanta libertad. Los espacios que quedan vacíos después de una jubilación, deben llenarse. Pero no de cualquier modo. Por lo general, las personas que a lo largo de la vida han tenido diversas aficiones o han tenido trabajos más creativos no suelen tener muchos problemas para aprovechar las horas, según explica Querol. Pero si una persona ha estado toda la vida haciendo trabajos más físicos, como el de bombero o el de albañilería, seguramente tendrá que buscar nuevas actividades.

“Quizás descubren que tienen un talento para la música. Nunca es demasiado tarde”, anima Querol, que en el libro distingue dos maneras muy claras de vivir el tiempo libre durante la vejez: quienes pasan las horas tomando el sol en el club sin hacer nada y las que siguen investigando, estudiando, escribiendo o incluso construyendo y diseñando objetos. Es decir, personas que siguen estando “en activo”. “Si eres feliz estando todo el día tomando el sol sin hacer nada más adelante, pero pienso que el menú de la vida es infinito. Hay todavía muchas cosas que puedes descubrir”, insiste Querol.

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Ponerse al día

Si se quiere ser una persona sénior activa y conectada al mundo actual, es imprescindible saber utilizar las nuevas tecnologías. “Siempre insisto en que es necesario tener un ordenador. Parte del edadismo y el desprecio de la sociedad hacia la vejez es también un poco por nuestra culpa. Yo no chismorreo Instagram, ni Facebook ni X, pero tengo WhatsApp, ordenador, sé utilizar el móvil y hago videollamadas con los limpios y familiares”, afirma.

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Estar al día es clave, sobre todo en un momento en el que la mayoría de las gestiones se están informatizando. “Puedo entender a las personas mayores que se quejan de que a los bancos no les atienden, pero eso es lo que ocurre cuando te separas de los circuitos tecnológicos, que van evolucionando. Cuanto más te divorcias de la sociedad, más indefectiblemente estás destinado a ser material de derribo”, lamenta.

Para Querol, es importante que a los silvers se les deje de ver como personas que se pasan el día dando comida a las palomas o viendo la televisión. “Hace décadas, si te jubilabas a los 65, quizás te morías a los 67, pero ahora mucha gente se muere con 90 largos, y hay un montón de años en los que tienes que inventarte cosas para dar estructura a tu vida ”, insiste. Se trata de ir abriendo cajones para descubrir lo que te gusta. “Si nunca has leído, difícilmente lo harás con más de 65 años, pero puedes probar otras cosas: cómprate una guitarra, un ordenador, ve a visitar museos”, aconseja.

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Por último, el autor anima a compartir estos años con los amigos. "Somos parecidos, porque hemos ido evolucionando en la misma dirección", asegura. Para él, a estas edades se disfruta de la verdadera esencia de la amistad, con una serie de aspiraciones, valores y creencias comunes. “Conversar con estos compañeros es uno de los grandes placeres de la vejez; hablar con ellos es cómo dialogar con uno mismo”, concluye.