Petanca

La petanca, un deporte para todas las edades

Los practicantes de este juego centenario reclaman que se les deje de ver como una actividad solo para gente mayor. El objetivo es el de llegar a ser olímpicos

11/08/2026 - 07:01 h.

“Volveré a estudiar, de la petanca no se puede vivir”. Es prácticamente imposible no haberse topado con este meme en internet, uno de los más recurrentes de la última década. Si provoca risa es porque juega perfectamente a lo absurdo: aparece un chico joven que reconoce que vivir profesionalmente de la petanca es muy difícil. Un juego que, como sabe todo el mundo, es amateur y solo lo practican personas de la tercera edad. Pues si nos ceñimos a la realidad, no nos debería hacer ninguna gracia: no solo hay decenas de miles de jóvenes que la juegan en todo el mundo, sino que también hay profesionales que se dedican a ello, como el aragonés Jesús Escacho, campeón del mundo y cuatro veces campeón de Europa de la especialidad.

La petanca lleva décadas luchando contra la estigmatización y el cliché. Es innegable que es un juego que practican muchas personas mayores, abuelos y abuelas, que se encuentran en el parque una mañana para jugar un rato. Pero hay otra cara radicalmente diferente de la más costumbrista, la de petanca federada, con niños y jóvenes de todas las edades que juegan y que cuenta con la presencia de deportistas de élite totalmente dedicados a ello. “Solo en Cataluña hay aproximadamente unos 300 clubes que disputan ligas entre ellos. Se celebran alrededor de 400 enfrentamientos cada domingo y los mejores van a las competiciones internacionales”, lo explica Jesús Perez Tortajada, presidente de la Federació Catalana de Petanca, entidad que supera los 7.000 federados. Más que, por ejemplo, el rugby, el automovilismo, el tenis de mesa o el remo.

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Origen francés

Pero empecemos por el principio. Aunque los orígenes más remotos nos pueden trasladar a los antiguos juegos de bolas griegos y romanos, el nacimiento oficial de este deporte nos remonta al año 1907 cuando Jules Lenoir, un señor de la Ciudad, en la Provenza, adaptó un antiguo juego local para que le fuera más fácil de practicar después de sufrir reumatismo. Junto con su amigo, Ernest Pitiot, modificó las reglas, creando una especialmente decisiva para su definición: los participantes estaban obligados a lanzar la bola con los pies fijos en el suelo. Y de aquí vendría el nombre, de la expresión provenzal pieds tanqués, que podemos traducir como pies plantados.

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Tres años más tarde la nueva actividad era un éxito, preludio de una inevitable expansión por todo el mundo. “A Barcelona llegó por el puerto”, explica Pérez Tortajada: “Lo jugaban los visitantes franceses, que eran los inventores, pero aquí sobre todo nos venía por los marroquíes y gente del norte de África, de antiguas colonias francesas. El primer club que se montó en Cataluña fue el Barcelona, de 1956”. El boom de la petanca en el país comienza en los años setenta y se estira hasta los noventa, sobre todo a partir del turismo del norte y la instalación de pistas en muchos campings de la costa mediterránea. Es entonces cuando empieza a establecerse el tópico de ser un deporte para gente mayor.

Hoy en día se calcula que hay decenas de miles de jugadores en el país, pero el 80% de la gente son mayores y no está federada. “Es normal que les guste mucho, porque crea mucha comunidad, tienes mucha capacidad de mejora y hay cierto espíritu competitivo. Sea o no una competición seria, al final tú quieres ganar”, explica el presidente de la Federación Catalana de Petanca.

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Jóvenes y petanca

¿Que la imagen tan típica de ver, la del grupito de abuelos y abuelas jugando una mañana en cualquier parque del país haga que esté indicado solo para jubilados? Rotundamente, no. “La realidad es que hay dos petancas muy diferenciadas, la recreativa y la federada, en esta segunda hay buena parte de gente joven”, dice Jonathan Ferrari, presidente del Club Petanca Sants, uno de los referentes y que cuenta entre sus filas con un juvenil tres veces campeón de España, subcampeón de Europa y que este verano jugará un mundial. “No sale en televisión, no sale en los periódicos, pero hay gente muy potente físicamente que se entrena para ser campeona de cosas muy importantes y le dedica muchas horas de su vida”, explica.

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El caso es que aunque la petanca sea especialmente popular en Francia, donde es uno de los deportes estrella, hay muchos países donde se juega: Canadá, México, Tailandia, Dinamarca, Suecia, Japón o Madagascar. Jonathan Ferrari la practica desde que tiene 6 años, ya por tradición familiar y después de muchas vacaciones en un camping. “Cuando lo explicaba en la escuela los amigos siempre hacían una sonrisa”, recuerda. “Los que nos dedicamos a la petanca somos conscientes de que tiene el estereotipo de ser un deporte de abuelos. Y hay que decir que para la gente mayor es muy saludable y caminas arriba y abajo. Pero es mucho más que eso”. Pues sí, la petanca, especialmente la federada, es, entre muchas otras cosas, estrategia, técnica, táctica, precisión y momentos de enorme tensión.

Aunque haya competiciones infantiles y juveniles cada fin de semana, todavía es un desafío el hecho de acercarse cada vez más a la gente joven. “El reto de la federación debe ser bajar la media de edad”, dice el presidente, Jesús Pérez Tortajada. De momento, hay que cambiar algunas dinámicas: “Los clubes deben empezar a tener escuelas, igual que las de fútbol, y necesitamos que los medios, especialmente la televisión, hablen de ello y se vea con más asiduidad”, aclara Jonathan Ferrari.

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El objetivo a largo plazo es el de la mayoría de deportes minoritarios: llegar a ser olímpico. “Si lo es el curling, ¿por qué no nosotros?”, dicen. Para conseguirlo deberán seguir rompiendo clichés, porque queda claro que la petanca, aunque digan lo contrario, es un juego ideal para todas las edades.

Mejores pistas
  • Una de las grandes reclamaciones del sector es poder empezar a tener instalaciones en buenas condiciones. En Barcelona, por ejemplo, hay pistas muy icónicas, como la de la España Industrial, la del paseo de Sant Joan o las de justo delante de la Sagrada Familia, pero con esto no es suficiente. “Somos un deporte que también necesita unos mínimos para competir”, reclama Jonathan Ferrari, presidente del Club Petanca Sants. Precisamente, en su distrito hay planificadas las primeras pistas cubiertas del país, una demanda de infraestructuras que equipararía la petanca con otros deportes con más tirón entre los pequeños: “No es lo mismo que te lleven a jugar a un parque con pistas llenas de abuelos que a un pabellón profesional”, razona Ferrari. Será en La Magòria, en unas obras que deberían empezar en 2028 y que prevén 12 pistas cubiertas con una superficie aproximada de 1.700 metros cuadrados.