Fotoensayo

Fotografiar una Nueva York difuminada y nueva a los ojos de la observadora

Nos sumergimos en un recorrido por la niebla casi estructural del invierno de la ciudad de los rascacielos

Lucia Pardo
hace 0 min

Nueva YorkCon el frío Nueva York se transforma en un sitio nuevo, donde el silencio gana espacio y los referentes se vuelven imprecisos. La niebla, densa y blanca, llega poco a poco, sin apenas ser percibida, y se extiende por la ciudad como un velo. Disuelve su identidad y la vuelve anónima, como si la ciudad dejara de reconocerse a sí misma. Sólo queda una suerte de calma en el aire, extraña y frágil, que suspende el tiempo. En estas imágenes no hay prisas ni ruido, ni el acelerado ritmo que habitualmente define la ciudad. El movimiento se ralentiza, las distancias acortan, y todo parece quedarse en pausa. El ritmo habitual parece haberse detenido. La ciudad se aleja de sí misma por unos instantes y se convierte en un paisaje vulnerable, casi irreal, como si pudiera desaparecer en cualquier momento, absorbida por la niebla.

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