Cabaret Pop

Muchas gracias, Dolly!

El artista será insustituible en términos del patrimonio afectivo enorme que acumuló a lo largo de su extensa carrera. Lo avalan un legado artístico único y una solidaridad desbordante

30/08/2026 - 13:01 h.

BarcelonaEstos días todo el mundo ha escrito alguna línea sobre Dolly Parton. Normal. Después de setenta años de carrera, todos tenemos algún recuerdo bonito. En la mayoría de los textos publicados, sin embargo, resulta especialmente relevante que la gente, en lugar de mencionar la alegría de cuando la habían visto en un concierto, el talento que tenía para escribir canciones o lo impecable que estaba siempre en el escenario, que es lo que se suele decir de los artistas, hablaba de la tristeza que sentía por la pérdida. Esto, que podría parecer extraño, no lo es en absoluto. Es la reacción más normal a la pérdida de Dolly Parton, ya que a lo largo de su prolífica vida se ganó nuestros corazones haciendo cosas por todos y cada uno de nosotros. Normal que todo el mundo la quisiera tanto. Parton no era solo una artista de esas que periódicamente nos vienen a vender su material y luego se encierran en su mansión. Ella no desaparecía nunca. Estaba presente en las vidas de las personas continuamente. Porque era mucho más que una artista. Era una institución. Y todos le debemos estar muy agradecidos.

Le debemos dar las gracias, por ejemplo, por no haber perdido nunca el orgullo de clase. Por atreverse a soñar en grande a pesar de ser la cuarta hija de un matrimonio analfabeto que vivía en una cabaña de madera sin luz ni agua corriente en medio de las montañas. También por no permitir que la desventaja de origen le robara la sonrisa ni le sirviera de excusa para perder los principios a conveniencia. Pero sobre todo le debemos dar las gracias por no esconderlo nunca. O más bien, por explicarlo siempre. A todas partes. Porque este mensaje de dignidad y amor propio ella sabía que podía llegar a niños y niñas que también habían nacido en contextos tan desfavorecidos como el suyo. Criaturas que debían poder crecer con esperanza. Parton lo selló para la historia en Coat of many colors, en el que relataba cómo le había gustado la chaqueta que su madre le había hecho a base de coser retazos de tela porque no le podía comprar una. "Made only from rags / But I wore it so proudly / Although we had no money / Well, I was rich as I could be", decía sobre la chaqueta en la canción. Gracias por estos versos, Dolly.

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También muchas gracias, querida Dolly, por no haber perdido nunca el orgullo de periferia. Haber nacido en un lugar sobre el cual se tienen tantos prejuicios como las Smoky Mountains habría sido algo que muchas otras artistas habrían dejado atrás una vez los focos ya las iluminaban. Pero tú te pasaste el término hillbilly por el arco de triunfo, con tu elegancia natural para bromear a menudo sobre todo ello, no dejarlo de lado en tus composiciones y, aún mejor, convertirlo en un argumento de venta enormemente eficiente que te ha acompañado a lo largo de todas tus décadas de carrera.

Orgullosa y visionaria

Tanto por bandera llevaba los orígenes Parton que este año hace 40 años –fijaos qué avanzada que iba...– compró un parque de atracciones deficitario a veinte minutos del pueblo donde ella había nacido y lo hizo funcionar porque era una gran empresaria. Tanto, que allí floreció un nuevo ecosistema de puestos de trabajo y negocios adyacentes que ha mejorado mucho la economía de la zona. ¿Qué estrella abriría un parque en un lugar así, si todas quieren ser vinculadas con áticos en Manhattan y con mansiones en Bel-Air? Gracias, Dolly por ser tan real. Este mensaje tuyo parece local pero es global. Como tú. Y gracias también por haberle puesto Dollywood al parque. Entre tus variadísimos talentos también está el del naming.

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También gracias, Dolly, por haber sido también feminista. Tu contexto no te lo ponía nada fácil y has sido la que más lo ha sido. Gracias por haber sido pionera en esto. Has sido una mujer que decidió no tener hijos, que decidió ser empresaria, que rompió techos de cristal, que quiso vivir la vida al margen de los cánones de belleza –que llevaste hasta la parodia muy conscientemente–. Gracias también por haber hecho añicos con hechos consumados a los señores que opinan que a cierta edad una mujer no está para dedicarse al show business y debe jubilarse. Sin entrar en conflicto directo con nadie, has ayudado con el ejemplo a muchas mujeres a empoderarse. Una opción tan válida como las otras. Imprescindible también en esto, Dolly.

'Mother'

Gracias, evidentemente, por no pensar solo en el colectivo LGBTIQ+ cuando llega el mes del Orgullo. Gracias por defender a tus fans gais y lesbianas en entrevistas, a pesar de que esto tenía un impacto negativo en tu enorme fandom cristiano. Gracias por ser una cristiana de la Biblia y no del Papa. También gracias por dar trabajo a personas trans que no contrataban en ningún sitio para tu equipo personal y para tu parque. Gracias por avalar el gay day en tu parque y por dar apoyo al matrimonio igualitario. También por criticar las leyes antitrans de Tennessee. Gracias por decir que si hubieras nacido hombre serías una drag queen. Gracias por hacer todo esto sin contar cuánto dinero te hacía perder ni cuántos titulares malintencionados te podía generar. ¿A cuántas personas deben haber abrazado tus gestos? No han sido en vano.

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Generosa como nadie

En tiempos de egoísmo neoliberal disfrazado de mentalidad emprendedora, has demostrado que se puede ser una gran mujer de negocios sin ser una avara que basa gran parte de su éxito empresarial en vivir en un paraíso fiscal. Gracias por haber renunciado a ser billonaria y haber convertido una enorme parte de tus ganancias durante la vida en donaciones a causas siempre tan nobles. Gracias por haberte sacado un millón de dólares del bolsillo durante la pandemia y haber invertido en la vacuna de Moderna. Gracias por haber invertido en espacios con una predominante comunidad negra con el dinero que ganaste con la versión de Whitney Houston deI will always love you. Gracias por haber reducido un 30% el abandono escolar con tus becas del Buddy Program. Y gracias por enviar un libro al mes a cada niño que lo solicite con Imagination Library. Ya has repartido más de 330 millones. Increíble. Pero sobre todo gracias por hacerlo desde antes de que la conciencia social fuera algo explotable comercialmente. Y gracias por dejar sistemas de autofinanciación para que este engranaje de solidaridad te sobreviva. Has sido tan generosa que has desbordado el presente, y lo serás también en el futuro.

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Gracias también por no haber caído nunca en provocaciones. Por no haber perdido nunca la elegancia que algunos, por cuestión de orígenes, creían que no tenías. Gracias por no haber dicho nunca una mala palabra ni haber dado nunca un grito. Gracias por responder a un señor muy interesado en tus cardados en directo en la tele que lamentablemente no le podías decir cuánto tiempo se tardaba en hacerlos porque llevabas peluca y ya te los encontrabas hechos. Y gracias por haber respondido rápida y audaz, a una Oprah Winfrey que preguntaba morbosamente por las operaciones estéticas, que te habías hecho "algunos pequeños retoques", y añadir "y algunos de grandes", en referencia a tus pechos.

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Icónica siempre

Gracias, añorada Dolly, por todas estas grandes cosas, pero también por todas las pequeñas, que viniendo de ti también se volvían grandes. Gracias por anteponer tu dignidad de autora a ganar mucho dinero y decirle a Elvis Presley que no estabas dispuesta a compartir los derechos de autor si él grababa I will always love you, tal como te había pedido. Gracias por tocar la guitarra en directo con unas uñas acrílicas kilométricas como si fuera lo más normal del mundo. Gracias por obligar a Donald Trump a dejar a medio palo todas las banderas de todo el país en homenaje a una mujer como tú, que representabas todo lo que él odia. ¡Mil gracias!

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Gracias por lanzarte al negocio de las gasolineras a los 80 años. Y gracias por incluir un área para mascotas que se llama Doggy Parton. Gracias por robar el monopolio de este negocio al heteropatriarcado, en definitiva. Tengo ganas de hacer la ruta 65 solo para parar a repostar en tu casa y comprarte todo el merch. Y muchas gracias por ayudar a las personas que se aman a contracorriente a mantenerse firmes diciéndoles que son islands in the stream. No puede ser más bonita, la manera como lo interpretábais con Kenny Rogers. Y gracias por ayudarnos,con Here you come again, a no sentirnos tan culpables –o incluso acertados...– si recaemos con nuestros ex. ¡Qué gran storyteller has sido!

Siempre pop

Gracias por haberte dejado fotografiar con tanta generosidad por Leibovitz, Ritts, Avedon, Benson y Langdon y dejarnos este legado pop tan formidable. Y también por haber seguido la moda y habértela saltado simultáneamente con tanta gracia y atrevimiento. Gracias por haberte presentado a un concurso de drag queens en que te imitaban, haberlo perdido y habérnoslo explicado. Tú siempre tan icónica. Gracias por haber provocado que la orquesta de Buckingham haya tocado el himno obrero tuyo, 9 to 5, a las puertas del palacio del hombre que ha trabajado menos de la historia de Europa, Carlos III. Cómica y política hasta el final.

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Y para acabar, pero no menos importante, gracias por escribir 3.000 canciones mientras hacías todas estas otras cosas, y gracias por dejar una escrita preparada para dentro de veinte años, cuando tú habrías hecho cien. Ya tenemos un motivo, por pequeño que sea, para seguir ilusionados las dos décadas venideras. Gracias infinitas, Dolly. Por todo. No habrá ninguna otra como tú. Y esta vez no es un tópico, porque de todos y todas los que han podido hacer mucho, hasta ahora, nadie ha hecho tanto como tú. We will always love you!