Boda

Taylor Swift celebra una boda masiva en todos los aspectos (menos en la gracia)

El artista ha alquilado el pabellón deportivo Madison Square Garden para casarse vestida de Dior con el jugador de fútbol americano Travis Kelce

Travis Kelce y Taylor Swift, en la imagen en la que han hecho público el compromiso
04/07/2026 - 21:15 h.
5 min

BarcelonaLa boda de Taylor Swift con Travis Kelce me recuerda al caso de la típica persona choni a la que le toca la lotería y que, en lugar de cambiar de hábitos, abrir la mente y buscar nuevos referentes –ni que sea por probar...–, hace lo mismo de siempre pero a lo grande. Si antes iba a Stradivarius y se compraba unas botas de poliuretano de esas que se pelan solas en el armario, ahora que se ha hecho rica lo que hace es volver para comprarse las mismas botas pero en todos los colores. Porque para ella los recursos implican cantidad, no calidad.

Desde que empezó la fiesta nupcial de la artista y el jugador de fútbol americano el viernes por la tarde en Nueva York, toda la información que se ha filtrado son cifras. 1.000 invitados, un camión de donuts, 26 millones de dólares en donaciones a caridad, 130 policías vigilando la zona, parte de Manhattan cortada, que si se ha hecho construir un castillo... Así todo el rato. Se casa una de las personas más famosas del mundo con un patrimonio que podría rondar los 2.000 millones de dólares con un deportista de éxito también rico que tiene el mundo a sus pies y ningún dato de los que conocemos tiene nada de especial. Ninguna magia, ningún matiz de misterio, cero ambiciones para crear un mínimo relato...

Si no fuera porque tenemos problemas infinitamente más graves, diría que me resulta desolador. Ejemplifica perfectamente todo esto que hayan pagado tres millones de dólares por alquilar el Madison Square Garden. Sí, un pabellón deportivo. Antes de que comenzara la boda de la estrella musical un medio señalaba –como si fuera una originalidad o un éxito...– que era el tercer enlace que se celebraba en toda la historia en este palacio de deportes. Bueno, pregúntense por qué nadie alquila aquello para casarse...

Un grupo de personas haciéndose una foto delante del Madison Square Garden, donde un cartel anuncia que la pareja ya se ha casado.

Es lamentable que pudiendo elegir cualquier lugar del mundo porque lo puedes pagar y tus mil invitados pueden pagar el desplazamiento, acabes casándote en un estadio rodeado de gradas en medio de Manhattan porque como tiene techo y está en medio de Nueva York es lo más práctico. Su mentalidad es el suicidio de la ilusión. Pero esto no lo busquen en ningún otro sitio porque no se lo dirá nadie. En estos nuestros tiempos de falta de referentes intelectualmente estimulantes, a todo el mundo le ha parecido de maravilla. "¡Masivo!", habrán exclamado algunos líderes de opinión actuales. Mi cabeza no se puede resistir a compararlo con la boda tan sugerente que Dua Lipa y Callum Turner protagonizaron hace cuatro días en Sicilia y, sinceramente, las comparaciones son terribles. El uno es enorme y el otro encantador. He aquí la diferencia. Para el primero solo hacen falta dinero y para el segundo, gusto.

Boda 'indoor'

Pero si en cuestiones organizativas han sido así de básicos, dentro las cosas no han mejorado mucho. Después de que el cómico Adam Sandler oficiara una ceremonia de boda –Page Six publicaba que la pareja ya llegó casada al show–, comenzó una cena seguida de una fiesta temática inspirada en Alicia en el país de las maravillas y El mago de Oz. Me dan sudores fríos. Premio a la originalidad. Seguro que pronto sabremos cuántas toneladas de flores se usaron para disimular la falta de ambición de esta idea. Afortunadamente, los novios contaron con la presencia de Paul McCartney entre los invitados, que apareció por sorpresa para interpretar el clásico de los Beatles I wanna hold your hand. Un privilegio que esto pase en tu boda. Esto es muy cierto. ¿Es posible que después de este momento realmente histórico –quizás pasadas las doce de la noche, cuando ya era 4th of july– comenzase a repartir el camión de berlinas de Krispy Kreme? Depresión máxima.

Por dentro también destacó la famosísima lista de invitados. Había mil. El motivo es, según explicó ella tiempo atrás, porque no quería pelearse con nadie dejándolos fuera de la convocatoria. Prefería casarse rodeada de gente que no le importa que hacer una selección emocionalmente cuidadosa. Finalmente, la concentración de caras conocidas de la boda ha sido muy superior a la de algunas alfombras rojas que se celebran a lo largo del año. Sabemos que han estado ahí porque los hemos pillado entrando, ya que la pareja ha dictado orden de prohibición de móviles –y algunos medios aseguran que también les han hecho firmar un contrato de confidencialidad...– y nadie ha colgado ninguna foto de nada relativo al enlace, ni tampoco han dicho nada. Algunos de los personajes interceptados han sido Zoë Kravitz, Selena Gomez, la cantante Fergie, Ed Sheeran, los actores Ethan Hawke, Hugh Grant, Dakota Johnson, Paul Rudd, Jason Sudeikis, el director Steven Spielberg, la modelo Gigi Hadid con su pareja, el actor Bradley Cooper, y muchos compañeros de Kelce en los Kansas City Chiefs. También Camila Cabello o el actor Taylor Lautner figuran entre las listas de asistentes que circulan.

Se había hecho viral en semanas previas que Swift no invitaba a todo el mundo con acompañante. A algunos solo los invitaba en solitario. No a todos. Ha habido arbitrariedad. Visto en perspectiva es posible que la estrella no quisiera que algunos de sus inestimables ex aparecieran en el Madison el día de su fiesta. Por ejemplo, el actual novio y prometido de su buena amiga Zoë Kravitz, que es Harry Styles, a quien ella dedicó la canción Style. Como en su ascenso a la fama Swift ha abusado tanto de la táctica de tener parejas famosas –de hecho, ha seguido construyendo atención mediática con esta práctica incluso cuando la más famosa ya era ella–, quizás debía buscar alguna fórmula para autoprotegerse de todo su plantel de exparejas.

Zoë Kravitz yendo sola a la boda de Taylor Swift

Ni 'looks'

A pesar de la gran inversión y la enorme capacidad mediática de los novios y de todos sus invitados, hay que decir que la boda tampoco ha sido deslumbrante por el legado de estilismos que nos ha dejado. Al menos los que hemos podido ver. La verdad es que la gente con posibles que ha ido ha hecho ostentación de una capacidad fashion igual o similar a cero. Nada sorprendente. Nada que alguien con una mínima ambición estilística piense que puede replicar en una boda que tenga este verano. Los novios, por cierto, han ido vestidos los dos de Dior, cosa que ha sido una nueva confirmación de que tienen el bolsillo lleno. Aparte de eso, nada más que decir.

Algunos medios han bautizado la boda de Swift como la boda del año y otros como la boda real de América. En cualquier caso, espero que estén equivocados. Y si no es así, el retrato del momento que vive elstar system es deprimente. Dicho todo esto, viva los novios y larga vida a su matrimonio. Yo no tengo ninguna duda de que perdurará, ya que ambos están cien por cien orientados a sus carreras y el hecho de estar casados les alivia de una presión extra de los medios que insisten sobre esta cuestión. Además, la relación la propició la madre de ella, que hizo que se conocieran porque intuyó que este chico era el que le interesaba a su hija. ¿Quizás esto es lo más original de todo? S.O.S.

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