El mundo pequeño de

Jordi Fortià: Lance Armstrong puso la semilla del cicloturismo en Girona. Hoy las redes la esparcen por todo el mundo

Excorredor y mecánico de bicicletas

26/09/2026 - 07:01 h.

GeronaEntre los lujosos establecimientos de bicicletas de alta gama bautizados con nombres en inglés que en los últimos años han proliferado en Girona atraídos por el boom del cicloturismo, resiste con firmeza la pequeña tienda-taller Bicicletes Fortià, que a lo largo de sus 44 años de historia ha sabido ganarse una clientela incondicional que valora la profesionalidad y el trato afable y cercano del propietario del negocio, Jordi Fortià.

No hay glamur, en su taller, aunque sus clientes saben que el servicio que reciben es de altísimo nivel. Las bicicletas para la venta no se exponen en escaparates cuidadosamente decorados como si fueran inasequibles objetos de lujo, aunque pueden ser las mejores del mercado. Al fondo de la tienda, las bicicletas en reparación comparten espacio con neumáticos, radios de ruedas y todo tipo de herramientas y piezas que permitirán dejarlas como nuevas. También en este rincón se encuentra el pequeño mostrador de atención a los clientes donde el pasado 16 de septiembre Jordi Fortià había colocado un pastel con dos velas que configuraban el número 71. Era una fecha especial para él, porque cumplía 71 años y porque era su último día al frente del negocio que fundó en el año 1982 en una ciudad donde, según recuerda, "de entre la poca gente que iba en bicicleta, no había casi ninguna mujer".

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El relevo: un mecánico del siglo XXI

Jordi Fortià se ha jubilado, pero Bicicletes Fortià no ha bajado la persiana. El relevo que Fortià no ha encontrado en ninguno de sus cuatro hijos se lo ha pasado a Miquel Llop, el joven que le ayudaba mientras se formaba como mecánico de bicicletas. "Yo soy un mecánico del siglo XX, y quien me releva es un mecánico del siglo XXI", reconoce Jordi Fortià con modestia, pero sin restar importancia a su trayectoria al frente de una tienda-taller de bicicletas de referencia en Girona, donde ha sabido sobrevivir a la amenazadora avalancha de grandes establecimientos dedicados al cicloturismo. "Contra estas tiendas tan grandes de hoy no podemos competir. Habría podido ampliar el negocio, pero mi filosofía no es crecer, sino comer poco y digerir bien. Y me he defendido con lo que sé hacer, con la experiencia acumulada durante años", explica Jordi.

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El adiós forzado a las carreras

Nacido en Flaçà, a 16 km de Gerona, de joven Jordi cogía cada día la bicicleta para ir a la capital gerundense, donde trabajaba en un taller mecánico de coches. "Muchos días, antes de entrar al trabajo ya llevaba dos horas de bicicleta, porque había salido muy pronto de casa y subía hasta la montaña de los Ángeles", recuerda. La bicicleta para él ha sido más que una afición: llegó a ser corredor profesional y ganó diversas carreras en las categorías juvenil y amateur. En categoría profesional participaba en las grandes carreras como La Volta a Cataluña y a España o en el Tour de Francia. Hasta que, con solo 25 años, unas molestias lumbares le obligaron a decir adiós a las carreras. "Fue un golpe duro, porque con la bicicleta yo había visto el cielo, había sido muy feliz", lamenta.

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El varapalo, sin embargo, no le hundió y supo encontrar un nuevo camino que le mantuvo vinculado al mundo de la bicicleta: aprovechando los conocimientos adquiridos en el taller mecánico donde había trabajado años atrás, abrió su propio negocio de reparación y venta de bicicletas en la calle Miquel Blay de Gerona, cerca del barrio viejo.

Fortià: la importancia del nombre para el nuevo negocio

En la ciudad ya había otros, de estos negocios, pero él se sumaba con ventaja: "Al haber sido corredor de ciclismo, mi nombre generaba confianza y enseguida gané clientes", recuerda. Le ayudó también el hecho de que él era de los pocos mecánicos que vendían y arreglaban bicicletas de corredor. "Entonces las marcas no nos las enviaban listas para la venta, sino que tenías que montarlas de arriba abajo, y para hacerlo no bastaba con tener herramientas, sino que hacía falta sobre todo conocimientos de mecánica y experiencia", dice.

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A lo largo de los 44 años que ha estado al frente de Bicicletes Fortià, siempre en solitario, Jordi ha sabido adaptarse a la vertiginosa evolución del mundo del pedal: en pocos años ha vivido la aparición de las bicicletas mountain bike, las gravel o las eléctricas, y de nuevos mecanismos como los frenos de disco, la suspensión, los pedales automáticos... Una auténtica revolución que no le ha dejado nunca atrás, y que ahora, asegura, afrontará con éxito su sucesor, el joven Miquel, gracias a su sólida y cualificada formación y a la experiencia de diez años en esta profesión.

El retorno a la bicicleta, ahora por salud

Admite que le ha costado dar un paso al costado, que «nunca encontraba el momento para jubilarse», porque su trabajo le apasionaba aunque le retenía inacabables horas en el taller, incluso sin vacaciones en los primeros años de abrir el negocio. Ahora que ya ha tomado la decisión, tiene muy claro que quiere dedicar su tiempo a la familia y al deporte: correr y recuperar la bicicleta, "no para competir, sino por salud". "A cierta edad, aunque la cabeza te pide hacer el esfuerzo que harías con 20 años, tienes que ser consciente de que el cuerpo ha envejecido y no lo puedes poner al límite –afirma–. Ser deportista es saber escuchar a tu cuerpo, darte cuenta de que si no te recuperas de un esfuerzo es que el cuerpo te está diciendo que ya has llegado al límite".

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Disfrutar más de su ciudad y su entorno es otro de los lujos que le regalará la jubilación. "Girona es el paraíso de los ciclistas: encuentran un territorio perfecto, un clima ideal, buena gastronomía, montaña, mar...". Hace 20 años Lance Armstrong puso la semilla del boom del cicloturismo en Girona. Hoy, las redes sociales han ayudado a extenderlo por todo el mundo".