El ataque ruso en Ucrania

El acuerdo por el grano tambalea por un ataque con misiles en Odesa

El gobierno ucraniano acusa al Kremlin de haber "minado" el pacto, a pesar de que ya se han reiniciado los trabajos de exportación

BarcelonaCon los mediadores, la ONU y Turquía, deseando que todo haya quedado en un susto, este sábado ha peligrado por instantes el acuerdo bilateral entre Rusia y Ucrania para exportar 22 millones de toneladas de grano y evitar, así, una crisis alimentaria mundial. Ni 12 horas después de haberse rubricado el pacto, dos misiles han golpeado el puerto de Odesa, al sur de Ucrania. Un enclave especialmente importante para la exportación de cereales porque es una de las ciudades que más almacena y uno de los puertos con más capacidad del país. Para Ucrania el diagnóstico está claro: Rusia ha querido “minar” el acuerdo atacando Odesa. El Kremlin, sin embargo, no se ha pronunciado y las Naciones Unidas han optado por poner calma. La ofensiva bélica ha venido precedida de una escalada verbal de Kiev, pero todo apunta a que solo se ha quedado en esto porque el gobierno ucraniano admitía poco después que continuaban los trabajos para exportar el grano.

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De hecho, continúa siendo una incógnita si los misiles han sido autorizados por el gobierno ruso. El Kremlin no se ha referido a ello a pesar de hacer una rueda de prensa sobre la evolución de la guerra, pero el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, ha afirmado que varios funcionarios rusos le han asegurado que no tenían “nada que ver” con el ataque y que están examinando la cuestión “con mucha atención y detalle”. Según el ejército ucraniano, los misiles han sido disparados desde las proximidades de la isla de Crimea, una zona donde las fuerzas rusas concentran buena parte de su fuerza naval. Concretamente, dos cohetes han sido destruidos por las fuerzas antiaéreas ucranianas, una acción que ha sido aplaudida por los bañistas que se lo miraban desde la playa. En cambio, dos misiles más han superado las líneas de defensa y han caído cerca del paseo marítimo de la ciudad. Ha sido entonces cuando una gran cortina de humo ha cubierto Odesa después de días de cierta tranquilidad. La portavoz del mando militar del sur de Ucrania, Natalia Humeniuk, ha informado que los cohetes no han dejado ni daños humanos ni materiales y, por lo tanto, los almacenes de cereales y grano siguen intactos. 

Escalada verbal

Sea como fuere, el acuerdo por el grano dejaba claro que Rusia no podía atacar Odesa y dos puertos ucranianos más que tenían que acoger corredores marítimos. “Esto solo demuestra una cosa: no importa lo que diga y prometa Rusia, encontrará la forma de no hacerlo”, ha criticado el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Kiev acusa a Moscú “de escupir en la cara” de la ONU y Turquía, en palabras del portavoz del ministerio de Exteriores ucraniano, Oleg Nikolenko, en relación con los mediadores en todo este proceso, y el gobierno ucraniano ya avisa que, si el acuerdo se acaba desmenuzando, Vladímir Putin “asumirá toda la responsabilidad de la crisis alimentaria mundial”. 

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La ONU, de momento, es prudente. Funcionarios de las Naciones Unidas consultados por The Washington Post exponen que cualquier violación del acuerdo se tiene que tratar en un centro de coordinación con sede en Estambul que todavía no ha sido creado. De hecho, este viernes fuentes del organismo supraestatal dejaban claro que el pacto estaría operativo en unas semanas y no sería una realidad de la noche a la mañana. Por lo tanto, también existe la duda de si el acuerdo realmente ya estaba vigente. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sí que ha condenado “inequívocamente” el ataque con misiles y ha recordado que las partes tomaron “compromisos claros para garantizar el movimiento seguro del grano ucraniano”. “Estos productos son necesarios para abordar la crisis alimentaria mundial y aligerar el sufrimiento de millones de personas”, añadió el secretario general.

Desde EE.UU., en boca de su embajadora en Kie, Bridged Brink, se ha tildado “de indignante” el ataque, y también el alto diplomático de la UE, Josep Borrell, ha condenado “firmemente” la ofensiva. Las Naciones Unidas han evitado hablar de ruptura y la posibilidad de ruptura se ha alejado con el anuncio del ministro de Infraestructuras ucraniano, Oleksandr Kubrakov, que ha explicado que continúan con los preparativos para exportar el grano. 

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A pesar de que, hoy por hoy, no parece que peligren las exportaciones, los misiles que han impactado este sábado en Odesa tienen otros efectos. Sobre todo, en las confianzas entre Rusia y Ucrania: los cohetes congelan de nuevo las relaciones entre Kiev y Moscú cuando el pacto por el grano había dejado entrever la primera muestra de deshielo.

Tres muertos y 16 heridos en un ataque ruso en Kropivnitski

El Kremlin mantiene sus fuerzas de artillería en la región de Donetsk, en el Donbás, después de hacerse con buena parte del óblast de Lugansk. En las últimas horas, sin embargo, también ha atacado desde el aire otras zonas como Odesa o Kropivnitski, en el centro del país. En este punto, la ofensiva, con unos 13 cohetes, ha dejado tres muertos y 16 heridos. El objetivo era un aeródromo y varios ferrocarriles. Sea como sea, Ucrania, viendo que Rusia se lo juega todo en el Donbás, está preparando una contraofensiva en Jersón, ciudad bajo ocupación rusa, según informa Efe.