Macron abre el debate sobre las reparaciones por el esclavismo colonial
La Asamblea Nacional derogará la ley del siglo XVII que regulaba la esclavitud, que todavía está vigente aunque sin efectos jurídicos
ParísFrancia, país europeo pionero hace 25 años a la hora de reconocer el tráfico de esclavos y el esclavismo como crimen contra la humanidad, abre la puerta ahora –tímidamente– a su reparación. El país fue una de las principales potencias colonizadoras de África, el Caribe y América, especialmente entre los siglos XVII y XVIII, donde promovió el esclavismo. El presidente de la República, Emmanuel Macron, ha defendido esta semana que la "inmensa cuestión" de la reparación no debe eludirse.
El jefe de Estado no ha hecho ninguna propuesta concreta pero ha puesto sobre la mesa la necesidad de abordar la cuestión, a pesar de advertir que es compleja y tiene sus límites. "Tampoco podemos hacer falsas promesas", dijo el jueves. "Tenemos que tener la honestidad de decir que nunca podremos reparar completamente este crimen, porque es imposible", insistió.
la historiadora brasileña y americana Ana Lucia Araujo.
Condonar la deudaLe Monde la historiadora brasileña y americana Ana Lucia Araujo.
Condenar la deuda
Macron ha sido expresamente ambiguo cuando ha hablado de reparación, un término muy amplio. Asociaciones de descendientes de esclavos en EE.UU. o en países africanos hace tiempo que piden indemnizaciones para los descendientes pero hoy por hoy, la negativa de los estados es rotunda. Otra posibilidad –seguramente menos compleja– es que las expotencias indemnicen a los estados que colonizaron. En 2013, por ejemplo, los estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM) reclamaron a las potencias colonizadoras, sin éxito, que repararan los daños del esclavismo con la anulación de su deuda externa. En cualquier caso, el presidente de la República no ha concretado a qué tipo de reparación se refería.
Durante su presidencia, Macron, al frente de un país que fue uno de los grandes imperios coloniales junto con España, Portugal y el Reino Unido, ha apostado por las reparaciones históricas que hasta hace poco habían sido un tabú, como la restitución de obras de arte robadas durante la época colonial. "La identidad francesa está hecha de grandes relatos y de crímenes. [...] No hay identidad francesa ni en la negación, ni en ocultar lo que hemos hecho, ni en la negativa a avanzar en las reparaciones", ha justificado el jefe de estado.
Ley obsoleta
El presidente de la República ha hablado de la reparación del esclavismo coincidiendo con la votación la semana que viene en la Asamblea Nacional de la derogación del llamado Code Noir (código negro, en francés), un conjunto de edictos reales que datan de los siglos XVII y XVIII que regulaban la esclavitud. A pesar de haber quedado obsoleto y sin efectos jurídicos, nunca ha sido formalmente derogado. El hecho de haberlo mantenido tantos años "es una traición a lo que es la República", ha asegurado Macron.
Su derogación el próximo jueves –la aprobación está asegurada– será un nuevo capítulo de gestos simbólicos de reparación. El Code Noir lo impulsó Luis XIV en 1685 y era el gran texto jurídico y claramente racista que institucionalizaba la esclavitud colonial francés. El país lo abolió en 1794, durante la Revolución Francesa, aunque posteriormente Napoleón Bonaparte lo restableció en 1802. Su abolición definitiva llegó en 1848, durante la Segunda República.
Con todo, el paso adelante de Macron es muy modesto. Y el poco tiempo que le queda en el Elíseo –menos de un año– probablemente hará que la puerta a la reparación se haya abierto simbólicamente. Al menos, sin embargo, el presidente ha conseguido colar la cuestión en la agenda política. Quedará en manos del próximo presidente hacer propuestas concretas o volver a ignorar la cuestión.