La OMS declara el brote de Ébola en el Congo emergencia internacional de salud pública
El tipo de virus identificado, el Bundibugyo, no dispone de vacuna ni de tratamiento específico y habría causado al menos 88 muertos
BarcelonaEl virus del Ébola ha vuelto a situarse en el centro de la alerta sanitaria internacional después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya declarado el sábado el nuevo brote en el este de la República Democrática del Congo como una emergencia de salud pública de interés internacional". Según los datos disponibles, se han registrado al menos 336 casos probables y 88 muertes sospechosas en una enfermedad que afecta principalmente zonas fronterizas con Uganda –donde se han confirmado dos casos–, aunque también se han detectado en la capital congoleña, Kinshasa, a gran distancia del foco inicial. La dispersión geográfica preocupa especialmente a las autoridades sanitarias, ya que indica una transmisión potencialmente más amplia de lo que inicialmente se había detectado.
emergencia de salud pública de interés internacionalLas autoridades sanitarias africanas alertan de que el caso inicial aún no ha sido identificado y que las primeras infecciones podrían datar de finales de abril, lo que implicaría varias semanas de circulación no detectada. Esta incertidumbre complica enormemente la respuesta epidemiológica, ya que impide reconstruir con precisión las cadenas de transmisión. Otro elemento preocupante es la detección de casos en personal sanitario, lo que apunta posibles fallos en las medidas de control de infecciones dentro de los centros médicos. Este tipo de transmisión intrahospitalaria ha sido un factor clave en brotes anteriores, porque puede amplificar rápidamente el número de contagios.
El tipo de virus identificado en este nuevo brote es la cepa Bundibugyo, una variante especialmente problemática porque no dispone aún de vacuna ni tratamiento específico aprobado. Esto obliga a las autoridades a depender exclusivamente de medidas clásicas de salud pública: aislamiento de casos, rastreo de contactos y control estricto de las infecciones en los hospitales.
La OMS considera que el riesgo es alto para la región de África oriental, especialmente por la intensidad de los movimientos transfronterizos entre el Congo, Uganda y países vecinos como Sudán del Sur. Aun así, el organismo no considera que el brote cumpla todavía los criterios para ser declarado una pandemia global, a pesar de su gravedad potencial. Los expertos subrayan que el contexto es especialmente vulnerable: poblaciones desplazadas, infraestructuras sanitarias limitadas y zonas de difícil acceso crean un escenario en el que la detección precoz y el control de la epidemia devienen muy complicados.
Origen zoonótico
El Ébola es un patógeno zoonótico que circula de manera natural en poblaciones de murciélagos y que ya estaba presente en entornos forestales del África occidental mucho antes de los grandes brotes humanos. El punto de inflexión se produjo en 2013 en una zona remota del sur de Guinea. Según la investigación epidemiológica, el brote habría comenzado cuando dos niños tuvieron contacto con murciélagos en un árbol hueco y, posteriormente, estos animales fueron consumidos como alimento dentro de la comunidad.
Este contacto permitió el salto del virus a humanos. A partir de ese momento, se extendió de manera descontrolada por Guinea, Sierra Leona y Liberia, provocando cerca de 30.000 infecciones y unas 11.000 muertes entre 2013 y 2016. Fue el brote de Ébola más grande jamás registrado. La falta inicial de diagnóstico fue determinante: pasaron meses hasta que se identificó correctamente el virus, y cuando se confirmó, ya se había extendido más allá del foco inicial, incluyendo grandes núcleos urbanos. Otro brote, en 2020, causó al menos 2.200 muertes.
Uno de los legados más inquietantes de aquella epidemia es la constatación de que el Ébola puede persistir en algunos supervivientes durante periodos muy largos, especialmente en tejidos inmunológicamente protegidos como los testículos. En algunos casos, se han documentado rebrotes años después vinculados a transmisión sexual desde supervivientes.
Este fenómeno ha abierto un campo de investigación complejo sobre la latencia del virus y sus mecanismos de persistencia. Aún hoy, los científicos intentan determinar durante cuánto tiempo puede permanecer infeccioso en determinados fluidos corporales.
La comparación entre el brote actual en el este del Congo y el brote de África occidental es inevitable. En ambos casos, los factores comunes son la detección tardía, la movilidad de la población y unas estructuras sanitarias insuficientes para contener la propagación inicial. Los expertos de la OMS advierten que los sistemas de vigilancia en algunas zonas han sido debilitados en los últimos años por la falta de recursos, lo que puede haber contribuido a la detección tardía actual. El reto, según los epidemiólogos, sigue siendo el mismo: detectar antes, actuar más rápidamente y evitar que pequeños focos invisibles se conviertan en crisis regionales.