Internacional

Más de cien mil londinenses ya esperan los 'robotaxis'

La autoridad del transporte de la ciudad concede 15 licencias comerciales a vehículos sin conductor

Un vehículo autónomo de Waymo circula cerca del Big Ben durante unas pruebas de cara al futuro despliegue del servicio de vehículos sin conductor.
06/08/2026 - 12:15 h.
4 min

LondresLondres ha dado un paso más en la carrera global por la implementación de la conducción autónoma. La autoridad que regula el tráfico en la ciudad (TfL, Transport for London) ha concedido esta semana a Uber y a la tecnológica británica Wayve las primeras licencias para que puedan ofrecer trayectos comerciales sin conductor por las calles de la capital británica.

El servicio comenzará a operar "antes de que finalice el verano", dice Uber. Inicialmente, sin embargo, en cada vehículo habrá un llamado "conductor de seguridad" al volante, preparado para intervenir en caso de que el sistema cometa algún error. Este es el primer paso a superar antes de que las dos compañías puedan pedir al gobierno británico el permiso necesario para que los vehículos circulen sin ningún humano como última línea de seguridad. Idealmente, quieren que sea en 2027.

Wayve comenzó a hacer pruebas con sus programas en 2018, siempre en fase experimental. Ahora, por primera vez, los usuarios pagarán por utilizar estos vehículos que, propiamente, no son los populares taxis ("black cabs") de Londres, sino los llamados "minicabs". Uber y Wayve han informado que más de 100.000 londinenses ya se han inscrito en la lista de espera de la aplicación para hacer de conejillos de indias justo cuando terminen las pruebas.

De momento, TfL ha autorizado quince vehículos –el modelo es un Ford Mustang Mach-E– que incorporan el sistema de inteligencia artificial desarrollado por Wayve, junto con cámaras de 360 grados, radares y otros sensores que monitorizan continuamente el entorno.

TfL garantiza que solo ha concedido las licencias después de que los vehículos cumplieran los estándares de seguridad exigidos y ha advertido que supervisará de muy cerca las pruebas comerciales. La autoridad londinense recuerda que cualquier nueva tecnología deberá ajustarse al objetivo Vision Zero, que pretende eliminar todas las muertes y lesiones graves de tráfico en Londres antes de 2041. El año pasado murieron 96 personas y 3.900 quedaron heridas graves a raíz de accidentes de tráfico.

¿Se ha acabado la profesión de taxista, pues, al menos en Londres? Steve McNamara, secretario general de la Licensed Taxi Drivers Association, lo pone en duda. "Cualquiera que haya visto estos coches circulando [en pruebas] por el centro de Londres habrá comprobado que, muy a menudo, el conductor tiene que intervenir. En determinados cruces y situaciones complicadas, el conductor toma el control. Nosotros lo hemos observado personalmente, y pasa cada vez", afirma.

Añade, además, que los robotaxis,como los llaman popularmente, "son una solución para un problema que no tenemos". Y pone como ejemplo qué pasa en Estados Unidos. "Una de las razones por las que el alcalde de Nueva York los ha retirado de las calles es lo que se llama deadheading: cuando dejan a un pasajero, si no tienen otro servicio asignado, continúan circulando sin rumbo por las calles, muy lentamente y con mucha prudencia. Y provoca más congestión y más contaminación".

McNamara, sin embargo, se confundía en la declaración que ha hecho este jueves al programa Today de BBC 4. No ha sido Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, quien ha retirado la licencia de los robotaxis, sino la gobernadora del estado, Kathy Hochul, que ha retirado el plan para permitir servicios comerciales en las ciudades más pequeñas del estado. En la Gran Manzana, el proyecto sale adelante.

Batalla entre tecnológicas

La autorización de Transport for London llega en plena carrera mundial por los robotaxis. Uber ha optado por asociarse con empresas especializadas. En Londres lo ha hecho con Wayve, mientras que en otros mercados trabaja con socios diferentes, como la compañía china WeRide, que ya opera servicios autónomos en Abu Dhabi.

Pero la competencia apenas comienza. Waymo –la filial de Google especializada en conducción autónoma y que es la que opera en pruebas en Nueva York y ya circula comercialmente en San Francisco, Austin, Atlanta, Los Ángeles o Phoenix– prevé comenzar sus propias pruebas comerciales en Londres también durante septiembre. Por su parte, Apollo Go, el servicio de robotaxis del gigante chino Baidu, también está en lista de espera en la capital británica. En los meses venideros, Londres se convertirá en una de las primeras grandes ciudades del mundo donde tecnologías norteamericanas y chinas competirán directamente en un mismo entorno regulador. Y es aquí donde aparecen dos maneras radicalmente diferentes de entender la conducción autónoma.

Waymo basa su sistema en mapas de alta definición elaborados previamente. Cada calle ha sido escaneada con precisión milimétrica antes de que el vehículo circule por ella. Esta aproximación ofrece una enorme precisión, pero obliga a actualizar constantemente la cartografía ante cualquier cambio provocado por obras, desvíos o modificaciones urbanas.

Wayve, la compañía londinense, defiende exactamente la filosofía opuesta. Su inteligencia artificial prescinde de los mapas HD y aprende a conducir observando el mundo, de manera similar a una persona. La empresa define este modelo como embodied AI, una inteligencia artificial capaz de interpretar situaciones nuevas sin haberlas visto antes. Esta capacidad, conocida como zero-shot driving, es considerada una de las grandes apuestas del sector porque facilitaría desplegar la tecnología en cualquier ciudad sin necesidad de cartografiarla previamente.

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