El juicio contra Maduro sigue adelante a pesar de que el líder venezolano dice que no tiene dinero para defenderse
El magistrado se inclina porque sea el estado venezolano quien asuma el coste, pero Washington se opone
BarcelonaLa segunda audiencia de Nicolás Maduro ante el juez en Estados Unidos termina con más dudas que certezas. Queda claro que el juicio sigue adelante, ya que el juez ha descartado desestimar el caso tal como pedían los abogados de los acusados. Ahora bien, no se han resuelto dos de las principales incógnitas. Por un lado, queda en el aire quién debe pagar la defensa del presidente venezolano depuesto y su mujer, Cilia Flores, que también fue capturada en el ataque de enero y está, como Maduro, detenida en Nueva York. Por otro lado, es todavía incierto cuándo comenzará el juicio; la vista ha terminado sin que se haya fijado una fecha ni ningún horizonte.
La comparecencia de hoy llegaba después de que en los últimos días Maduro y Flores hayan remarcado que no tienen suficientes recursos para pagar su defensa, que en juicios como el que se enfrentan puede costar millones de dólares. El expresidente venezolano y su mujer consideran que, debido al cargo institucional de Maduro, es el estado venezolano quien debe pagar a sus abogados. La administración Trump, sin embargo, no lo ve con buenos ojos. Sostiene que las sanciones que aplica a Venezuela invalidan esta opción, y quiere obligar a los acusados a pagar los costes de la defensa con sus fondos personales. En la vista, según algunos periodistas que han podido acceder, el juez se ha inclinado por la opción que defienden Maduro y Flores, pero de momento no se ha tomado ninguna decisión.
Esta segunda jornada ante el juez, que precede a la que ya tuvo lugar el 6 de enero, estaba centrada en diversas cuestiones de procedimiento. Era una declaración más bien rutinaria, y ya antes de que comenzara no se esperaban grandes novedades. Durante su intervención, la fiscalía de Estados Unidos ha asegurado que los acusados han "saqueado" Venezuela para su propio beneficio, y a su vez, el juez Hellerstein ha constatado que, una vez detenidos en EE. UU., Maduro y Flores "no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional" del país, sin que esto tenga por ahora ninguna consecuencia para ellos.
Maduro y Flores, retenidos en Nueva York en una prisión federal de alta seguridad, están acusados por Washington de "conspiración narcoterrorista" y otros delitos relacionados con el tráfico de drogas. Antes del ataque contra Venezuela, los Estados Unidos perpetraron durante el otoño decenas de ataques a supuestas lanchas narco en el Pacífico y el Caribe, matando a decenas de marineros y sin aportar pruebas públicas sobre si las lanchas realmente transportaban droga. Fue el pretexto que la Casa Blanca utilizó entonces para justificar la operación contra Maduro y Flores, pero pocas horas después del ataque Trump ya hablaba abiertamente de hacerse con el petróleo del país, que tiene las reservas de crudo más grandes del mundo.
Tres meses de cambios en Venezuela
Mientras Maduro se sentaba ante el juez en Nueva York, en Caracas, Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente depuesto, ha encabezado un acto en apoyo a su padre. Durante los parlamentos, el también diputado a la Asamblea Nacional ha tildado "de ilegítimo e ilegal" el proceso judicial contra el líder venezolano. Maduro Guerra ha rechazado las acusaciones que los EE. UU. imputan a su padre, y ha hecho un llamamiento a alzar la voz "por la verdad".
Quien no se ha pronunciado sobre la vista de hoy es Delcy Rodríguez. Su silencio destaca, ya que hasta que los Estados Unidos secuestraron a Mauro ella era la vicepresidenta y mano derecha en el ejecutivo del entonces presidente venezolano, y ha pedido su liberación en diversas ocasiones, aunque cada vez de forma más discreta. En este sentido, va en concordancia con el acercamiento forzado que Rodríguez ha hecho con los Estados Unidos.
Desde la captura de Maduro en el ataque de los Estados Unidos contra Venezuela del 3 de enero de este año, las relaciones entre los dos países han cambiado drásticamente. El mismo Hellerstein lo ha constatado durante la audiencia: "Ahora [los Estados Unidos] hacen negocios [con Venezuela]", ha recalcado. Bajo la tutela de Washington, el chavismo ha liberalizado la economía. Caracas ha llevado a cabo importantes modificaciones legislativas, esencialmente reformando la ley de hidrocarburos y aprobando una nueva ley de minas que buscan dar cobertura legal a las inversiones extranjeras privadas en la isla.
El país también ha roto los lazos con Cuba. Diversos funcionarios cubanos que formaban parte del equipo de seguridad del gobierno venezolano han marchado hacia La Habana, y Washington prohíbe a Caracas enviar petróleo al castrismo, clave para la economía de la isla, hecho que agrava una situación que ya era complicada en el país.