Maduro se declara inocente ante la justicia de EEUU: "Soy el presidente de Venezuela"

Estados Unidos acusa al dirigente venezolano, que dice estar "secuestrado", de "narcoterrorismo" y de conspirar para introducir cocaína en el país

Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, llegan al helipuerto de Wall Street durante su traslado al juzgado federal para su comparecencia en Nueva York.
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WashingtonDonald Trump quería una imagen de humillación. El presidente depuesto Nicolás Maduro ha contestado con una de resistencia y desafío. Vestido con camisa azul de manga corta sobre el uniforme presidiario naranja, el dirigente venezolano ha defendido su prevalencia como el jefe de la República Bolivariana desde el tribunal de Manhattan. "Soy un hombre decente, todavía soy el presidente de mi país", ha asegurado el chavista ante el juez Alvin K. Hellersetein tras declararse no culpable por los cargos de narcoterrorismo y tráfico de cocaína que se le imputan. Mientras Maduro hacía esta afirmación, en Caracas la Asamblea Nacional de Venezuela se preparaba para investir a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como la nueva dirigente interina del país. La esposa de Maduro, Cilia Flores, con la cabeza vendada y con un azul cerca del ojo derecho, también se ha declarado no culpable. "Soy la primera dama de la República de Venezuela", ha dicho en castellano al magistrado estadounidense.

Poco más de treinta minutos ha durado la primera vista judicial de Maduro y su esposa después de que fueran capturados la madrugada del sábado en el marco de una intervención militar estadounidense. El dirigente venezolano no sólo se ha declarado "inocente" sino que ha denunciado haber sido "secuestrado" por Estados Unidos. Maduro también ha asegurado que no se le habían leído su inculpación ni sus derechos hasta ahora, 48 horas después de su detención. "No conocía estos derechos", ha dicho en castellano a través de su intérprete: "Usted, señoría, me está informando ahora".

El abogado de los Maduro, Barry Pollack, ha puesto en duda "la legalidad del secuestro militar" de su cliente. El letrado, que trajo también la defensa de Julian Assange y está bregado al lidiar con Washington, advirtió al magistrado de que habrá presentaciones "voluminosas" sobre la cuestión y otras antes del juicio. La próxima vista se ha fijado para el 17 de marzo y el matrimonio ha aceptado permanecer detenido por ahora.

Maduro declara ante el juez en Nueva York

La comparecencia también ha permitido conocer las condiciones de salud de Maduro y Flores. Durante las horas posteriores al secuestro del matrimonio, la administración estadounidense ha compartido con cuentagotas imágenes y vídeos del matrimonio; siempre escoltados por agentes federales y vestidos con ropa de chándal. Parece que Flores, de 69 años, podría tener una fractura o contusión grave en las costillas que habría sido provocada durante su arresto, según ha señalado su abogado, Mark Donnelly, quien ha pedido acabar antes la vista para que pudiera ser atendida. A la salida de la audiencia, un hombre se puso en pie en la galería y llamó en castellano a Maduro que pagará por sus crímenes. El dirigente venezolano se ha vuelto diciendo que conseguirá su libertad y se ha declarado "prisionero de guerra".

Tráfico de cocaína, y no fentanilo

El departamento de Justicia acusa a Maduro ya su gobierno de conspirar y colaborar con grupos de narcotráfico para introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos. La acusación formal, de 25 páginas, imputa una amalgama de cargos contra Maduro, Flores, su hijo y varios altos cargos de su gobierno (incluido Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo) por presuntas relaciones con grupos criminales como el Tren de Aragua, el cártel de Sinaloa o incluso con las ya extinguidas FARC. En otoño el departamento de Estado ya catalogó el cártel de los Soles como organización terrorista y situó a Maduro como su jefe.

Donald Trump

El relato de la acusación, firmada por el fiscal del distrito sur de Nueva York Jay Clayton, contrasta con informes previos elaborados por la inteligencia estadounidense. En abril la oficina del director de la inteligencia nacional de EEUU concluyó que, si bien algunos miembros del régimen chavista podían estar tolerando o trabajando el Tren de Aragua, no había pruebas de una cooperación organizada. De hecho, señalaba que tanto Maduro como sus oficiales veían el Tren de Aragua (que Trump también ha catalogado como organización terrorista) como amenaza.

Washington está afrontando el proceso judicial para legitimar la intervención casi como un trámite. Se monta el escenario, pero tampoco se le pone muchas ganas para convencer al público. No es necesario cuando ya se ha pasado en la dialéctica de los puños. Tras meses situando al fentanilo como máxima para legitimar toda una supuesta guerra contra el narco que se ha cobrado la vida de más de 100 personas abatidas en el mar Caribe y el Pacífico oriental, los cargos contra Maduro son por tráfico de cocaína. El sábado, después de capturar al dirigente venezolano, Trump lo volvía a subrayar así: "Han estado enviando lo suficiente de ese horrible fentanilo y otras cosas como la cocaína y el resto, pero ahora mismo el fentanilo es el líder de la manada a la hora de matar a toda nuestra nación, porque una cantidad minúscula, de la mía.

Intereses políticos

En cierto modo, la acusación contra Maduro por tráfico de cocaína y no de fentanilo confirma ya lo que muchos expertos apuntaban sobre la supuesta guerra contra el narcotráfico de Trump: hay poca lucha contra la droga y muchos intereses políticos. Casi la totalidad del fentanilo que llega a Estados Unidos se produce en México, utilizando productos químicos importados de China, tal y como la DEA ha puesto de manifiesto en sus informes. En cuanto a Venezuela, desempeña un papel prácticamente desconocido en todo el entramado.

Caracas, Venezuela, 4 de enero de 2026: personas transitando frente a un mural del presidente Nicolás Maduro mientras él espera juicio encarcelado en Nueva York.

La imputación del departamento de Justicia pone gran parte del foco en el papel de Venezuela dentro del tráfico de cocaína. Más allá de atribuirle vínculos con el Tren de Aragua, también le acusa de colaborar con otros grupos en Colombia y México. Sin embargo, hace tiempo que el país sudamericano no es uno de los centros de producción de cocaína, y buena parte de ésta se dirige hacia Europa y no a EEUU. Las estimaciones hechas por el mismo departamento de Estado en 2020 apuntaban a que entre 200 y 250 toneladas métricas de cocaína salían anualmente de Venezuela. Esto apenas representa entre un 10 y un 13% del total global. En comparación con Venezuela, otros países como Guatemala mueven mucha más droga. En 2018 los datos de la administración apuntaban a unas 1.400 toneladas procedentes de ahí.

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