América del Sur

Pilotes de fútbol y rescatistas de Israel: el desorden en la gestión del terremoto en Colombia

Abelardo de la Espriella protagoniza diversas polémicas mientras revierte la política exterior del país, y autoriza a Estados Unidos a hacer operaciones militares en él

21/08/2026 - 07:00 h.

BarcelonaQue un presidente del gobierno intentase, antes de llegar al cargo, convertirse en una estrella musical cantando baladas de amor en italiano y protagonizando videoclips sin ningún hilo argumental más allá de él mismo entonando una melodía de pie en un parque para intentar deleitar al espectador con su voz y presencia no es nada incompatible con asumir la responsabilidad de dirigir un país años más tarde. Pero que una vez que ya lidera el ejecutivo estatal siga actuando como la estrella que proyectaba en los videoclips y en las plataformas musicales puede generar situaciones esperpénticas y provocar incomodidades de todo tipo. Y aún más después de un terremoto con más de 300 víctimas mortales. Desde que el lunes de la semana pasada un seísmo de magnitud 7,4 asoló el este de Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella, que había asumido el cargo tres días antes, ha protagonizado diversas polémicas, y su gestión ha levantado polvareda y malestar dentro y fuera del país.

A pesar del terremoto, De la Espriella ha querido dejar claro desde el primer día el giro ideológico del ejecutivo colombiano. La misma jornada en que el seísmo sacudió la región cafetera de Colombia y cuando ya había decenas de muertos, el gobierno dio la vuelta a la política exterior del país. De la Espriella reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y reanudó relaciones diplomáticas con Israel, aceptando como territorio israelí los Altos del Golán de Siria. En el marco de su anunciado alineamiento con los Estados Unidos, la semana pasada el presidente de extrema derecha también autorizó a Washington a llevar a cabo operaciones militares en territorio colombiano bajo el pretexto de "combatir el narcoterrorismo".

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El juego de alianzas se ha trasladado incluso a la respuesta al terremoto en una cuestión clave, como es la entrada al país de rescatistas internacionales. El ejecutivo anunció que autorizaba la entrada a los equipos de Estados Unidos, Israel, El Salvador y Ecuador, todos con gobiernos anclados a la derecha y la extrema derecha. La decisión fue ampliamente criticada. México, por ejemplo, desde el primer momento se mostró dispuesto a enviar equipos de rescate y llegó a comunicar al gobierno colombiano que tenía listo, a punto de despegar en dirección al país sudamericano, personal y material de emergencia. El material humanitario sí fue enviado, pero el ejecutivo colombiano pidió una certificación adicional para los rescatistas. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, replicó en una rueda de prensa que la brigada era la misma que en los últimos años ha colaborado en tareas de rescate "en 98 países" diferentes.

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"Es un episodio que claramente responde a la riña ideológica, ya que México, junto con Brasil, es uno de los pocos países con gobiernos de izquierdas en América Latina", apunta Salvador Martí, catedrático de ciencia política de la Universidad de Girona, especializado en esta región. De hecho, la decisión de qué equipos de rescate se autorizaban fue una de las primeras cuestiones que trató el nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Tamayo, el mismo miércoles después del terremoto en que fue nombrado al cargo. Hasta entonces, durante las primeras 48 horas después del sismo, quien dirigió la respuesta a la emergencia fue el director nombrado por Gustavo Petro, el presidente colombiano hasta el pasado 7 de agosto. De la Espriella, que justo había llegado al cargo, todavía no había tenido tiempo de nombrar a los principales altos responsables de la administración, cosa que es normal y habitual. La anomalía, sin embargo, fue que el ejecutivo de extrema derecha se negó a hacer un traspaso formal de poderes con el gobierno de izquierda saliente.

El 'showman' De la Espriella

Más allá del juego de alianzas, el mandatario colombiano ha protagonizado diversos episodios que han generado revuelo en las redes sociales. En una de las primeras intervenciones públicas el mismo día del terremoto, De la Espriella se mostraba exultante, hasta el punto de que un ministro le hizo una seña para que rebajara el tono ante la magnitud de la tragedia que acababa de vivir el país. Días después vino la polémica porque el presidente grabó un vídeo saliendo de un coche, haciendo ver que se dirigía a una masa de gente, cuando realmente solo había una veintena de personas alrededor del vehículo. Y el último episodio: su aparición en Buenaventura, una ciudad situada en una zona históricamente empobrecida y desconectada del país, donde el terremoto ha dejado 9.000 viviendas afectadas y casi un millar destruidas. Allí, De la Espriella decidió repartir balones de fútbol con el logotipo de su formación política, Defensores de la Patria.

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"Abelardo de la Espriella es un showman, una celebrity", describe Joan Urrea, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad de Girona, que conoce ampliamente Colombia y su vida política y social. "En el país se le conocía, aparte de por casos mediáticos que había llevado como abogado, por ser un hombre pijo del caribe colombiano. Durante toda la campaña presidencial es un outsider, y hasta dos meses antes de los comicios no parecía que fuera a ganar nada", asevera. De hecho, en las legislativas celebradas en primavera, justo antes de las presidenciales, fue la formación de Gustavo Petro la que ganó los comicios, y el partido de De la Espriella no tiene ningún escaño ni en la Cámara de Representantes ni en el Senado.

"Toda la estrategia mediática que De la Espriella ha utilizado para llegar al poder ahora chirría", añade Urrea. Los vídeos en los que muestra una gestualidad brusca e imponente, con una presencia que muchas veces eclipsa el mensaje, ahora, a ojos de muchas personas, quedan fuera de lugar. Pero difícilmente se le girarán en contra. "Las clases populares de Colombia no ven en el nuevo presidente un hombre excéntrico. Ven un hombre hecho a sí mismo, que tiene dinero, que dice las cosas sin pelos en la lengua", describe el politólogo. Como diversos líderes de extrema derecha en el continente americano, es un perfil que cotiza al alza en las urnas. Y, de hecho, la actitud y las formas que ha adoptado en la gestión de la tragedia son la actitud y las formas que mostró en campaña, y que le sirvieron para convencer a parte de los colombianos y conseguir su apoyo.

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