América Latina

La receta de Milei no funciona: los argentinos tienen que tener dos trabajos para llegar a fin de mes

El presidente argentino anuncia que se presentará a la reelección y confía en que los resultados macroeconómicos le beneficien

Javier Milei atraviesa uno de los momentos más espinosos de sus casi dos años y medio al frente del gobierno de la Argentina. Después de aplicar un brutal plan de austeridad, con el objetivo de sanear las cuentas públicas y revertir el déficit fiscal del país, la economía no acaba de remontar, a diferencia de lo que él había prometido, o al menos no se traduce en el bolsillo de las mayorías sociales del país. El consumo continúa deprimido, especialmente en los gastos cotidianos, con una inflación que no afloja –la de marzo fue del 3,4% mensual– y en medio de una precarización cada vez más visible del trabajo, que obliga a la población a tener dos o más empleos para llegar a fin de mes. A esto se añade el hecho de que la justicia está investigando al jefe de gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. A pesar de este panorama, Milei aspira a ser reelegido en las elecciones presidenciales previstas para el año que viene: “Me presentaré”, ha declarado esta semana al programa radiofónico Argendata. “No solo acabaré este mandato, sino que también me presentaré como candidato a otro si creo que he hecho las cosas bien”, ha insistido.Pluriempleo

“La pluriocupación empieza a ser masiva y generalizada”, asegura a l’ARA la socióloga Julia Campos, coordinadora del Observatorio Sindical de Gènere i Treball de l’Associació de Treballadors de l’Estat (ATE). “El tiempo dedicado al trabajo avanza cada vez más sobre todas las horas del día. A pesar de ello, no hay doble ni triple jornada que consiga cubrir las necesidades de la vida”, declara. En el sector público, por ejemplo, los maestros trabajan en más de una escuela, y los médicos combinan la jornada laboral en un hospital público con múltiples guardias u horas extra en una clínica privada. Con respecto al sector privado, se ha generalizado la venta por internet y la oferta de servicios a través de aplicaciones como Uber. La socióloga también destaca que la mayoría de los hogares están endeudados. "Estamos trabajando para pagar deudas", a menudo de manera informal y con intermediarios usureros, asegura. Y lo peor, continúa explicando, es que la respuesta de los trabajadores no es contundente "porque hay miedo a perder el trabajo y porque organizarse requiere tiempo y movilización, y la gente está agotada".También hay voces que se muestran optimistas: el Fondo Monetario Internacional (FMI), principal prestamista de la Argentina y en buena sintonía con el gobierno de Milei, pronostica para este año un crecimiento de un 3,5% de la economía del país, y hasta un 4% para el 2027, que será año electoral. No obstante, el mismo FMI calcula una inflación interanual de más del 30% para este 2026, una cifra de diez puntos por encima de la última proyección. A pesar de esto, el economista Ramiro Castiñeira afirma: “Se espera que el año que viene Argentina entre ya en una dinámica de crecimiento genuino, y ya no tan solo para las exportaciones, sino también para las inversiones”. Después de la modificación de la ley de glaciares, el sector de la minería cuenta con inversiones –que según el gobierno ya están aprobadas– de más de 30.000 millones de dólares. Castiñeira opina que “el gran esfuerzo que está haciendo Argentina para ajustar las cuentas públicas” se consolida como una muestra de confianza y previsibilidad de cara a los inversores extranjeros.Pérdida de popularidad

Con todo, las encuestas hablan de un importante descenso de la popularidad del presidente: el 57% de la población desaprueba su gestión. En cuanto a la intención de voto, hay indecisión y fragmentación, lo que haría que no hubiera ninguna mayoría. Si las elecciones fueran hoy, La Libertad Avanza (LLA) obtendría un 29,4% de los votos; el peronismo, un 25,4%; PRO o la derecha tradicional, un 7,3%, y la izquierda, un 6,5%. Además, habría más de un 5% de voto en blanco o nulo, un 17,7% de indecisos, y un 8,4% de abstención. El analista Gabriel Vommaro destaca que “aún falta” para las elecciones, previstas para octubre de 2027, pero reconoce que, “si el gobierno consigue cerrar este año con una inflación a la baja y seguir capitalizando la idea del ordenamiento macroeconómico, continúa siendo un gobierno muy competitivo de cara a una reelección”. Vommaro asegura que aún existe un rechazo frontal al peronismo y al kirchnerismo, que se perciben mayoritariamente como “causantes del mal que Milei habría venido a reparar”. Además, dentro del mismo peronismo hay un fuerte conflicto interno, con dos facciones principales enemistadas: una, liderada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en prisión domiciliaria y condenada por corrupción; y la otra, por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que parece un rival capacitado para hacer frente a Milei en las urnas en 2027.Lo que no se puede quitar de encima Milei y que está condicionando su imagen pública son los casos de presunta corrupción que se van acumulando en el núcleo duro de su gobierno. Aparte de la criptoestafa de $Libra y los sobornos en el sector de la discapacidad gestionados por su hermana, Karina Milei, quien está en el punto de mira ahora es el jefe de gabinete, Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento injusto: la justicia investiga inconsistencias en su patrimonio declarado, que involucran propiedades y viajes. En este contexto, y después de que dos periodistas filmasen sin permiso algunos pasillos del interior de la Casa Rosada, Milei ha decidido denunciar a los informadores penalmente y vetar el acceso de toda la prensa a la sede del gobierno. Así lo anunció el jueves el portavoz adjunto, Javier Lanari, alegando una cuestión de “seguridad nacional”. Se desconoce la vigencia que tendrá la medida, que ha provocado duras críticas, y que resulta inédita en más de cuarenta años de democracia en la Argentina.