México insta a la ONU a actuar para evitar un "derrame de sangre" entre EEUU y Venezuela
La llamada llega después de que Trump haya ordenado el "bloqueo total" de los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela
BarcelonaLa escalada de tensión entre Estados Unidos y Venezuela comienza a preocuparse en América Latina. Lo hace hasta el punto de que este miércoles la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se ha ofrecido a mediar entre ambos países en caso de que éstos así lo soliciten. Antes de llegar a este punto, sin embargo, Sheinbaum ha apuntado que debe ser la ONU quien "asuma su papel" y actúe para evitar un "derrame de sangre". Hasta ahora Naciones Unidas no ha intervenido en la escalada de tensión y los ataques de la administración Trump contra supuestas lanchas de narcotraficantes. La presidenta mexicana lo ha recordado con un ademán serio: "[A la ONU] no se le ha visto". Las palabras de Sheinbaum se producen después de que en las últimas horas Trump haya ordenado el "bloqueo total" de los petroleros sancionados unilateralmente por EEUU para que no entre ni salga de Venezuela, y en medio de las amenazas del presidente estadounidense en Maduro y el aumento del intervencionismo de Washington en América Latina.
"Más allá de las opiniones sobre el régimen de Venezuela, sobre la presidencia de Maduro", ha dicho Sheinbaum, "la posición de México siempre debe ser no a la intervención, no a la injerencia extranjera, solución pacífica". Desde el Palacio Nacional de México, la presidenta del país ha hecho "un llamamiento" a Naciones Unidas para que "asuma su papel para evitar cualquier derramamiento de sangre" y que ante cualquier "controversia internacional" se utilice "el diálogo y la paz, y no la intervención".
De este modo, México eleva el tono ante la escalada del conflicto. Sheinbaum ya había apelado en varias ocasiones a la "autodeterminación de los pueblos", tal y como ha expresado este miércoles. Sin embargo, hasta ahora lo había dicho en referencia a las amenazas de Trump de una intervención militar en México, que desafía al país con movimientos del ejército más allá de la frontera. Este miércoles es la primera vez que Sheinbaum lo expresa en referencia al conflicto de EE.UU. con Venezuela.
El último movimiento de EE.UU.
Este martes, en un nuevo movimiento de Trump contra Venezuela, el presidente de EEUU ordenó "el bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela", lo que Caracas consideró una "amenaza grotesca". Supone una escalada significativa del operativo militar que ha iniciado en las aguas internacionales del Caribe con el pretexto de combatir a las organizaciones del narcotráfico que operan en la región. El martes, un nuevo ataque al Pacífico contra tres embarcaciones dejó 9 muertos, que elevan a 95 el número total de víctimas en la campaña que Washington comenzó en septiembre.
En este sentido, ya hace meses que Trump ha redoblado sus ataques a Maduro, y también a otros líderes de América Latina, incrementando el intervencionismo en el continente. El líder venezolano se ha ido quedando cada vez más solo, y EEUU ha redoblado en los últimos meses la guerra psicológica contra él. Más allá de ataques verbales y amenazas, doblaron la recompensa por información que permita capturarlo -pasando de 25 millones de dólares a 50-, y también declararon el Cártel de los Soles como organización terrorista, entre otras acciones. Ante la escalada de la tensión entre ambos estados, Trump y Maduro llegaron incluso a hablar por teléfono, pero la conversación no dio frutos -al menos públicamente-, y el presidente estadounidense amenazó posteriormente con una intervención terrestre.
El precedente del petrolero incautado
La semana pasada, el Mando Sur de Estados Unidos, que desde agosto ha atacado a más de 30 embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en el Caribe y al Pacífico oriental, dio un giro en sus operativos en aguas internacionales. Se incautó del petrolero Skipper, que transportaba crudo venezolano cerca de la costa del país sudamericano y fue interceptado por fuerzas estadounidenses en el Caribe bajo una orden judicial.
El barco, sancionado por Washington desde el 2022 por sus vínculos con una "flota a la sombra" de transporte de crudo y acusado de vulnerar las sanciones, fue trasladado a un puerto de Estados Unidos para iniciar un proceso legal de decomiso de su carga. La medida, considerada una significativa escalada de la presión contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha tensado aún más las relaciones entre ambos países y ha contribuido a una caída de los envíos de crudo venezolano. Asimismo, Trump ha amenazado con nuevas incautaciones de petroleros sancionados en aguas cercanas.
La nueva escalada del operativo militar estadounidense ha llegado en medio de un aumento de la presencia militar en el Caribe y ha sido denunciada por Caracas como "piratería", mientras que la Casa Blanca ha defendido la incautación del primer petrolero sancionado como parte de su política de sanciones y control de activos vinculados.