Cómo China está "democratizando" la guerra
BarcelonaHasta hace pocos años parecía que los estados más poderosos y ricos estaban destinados a dominar el campo de batalla. Los grandes avances militares tecnológicos de las últimas décadas –los aviones de combate "invisibles" o los misiles de crucero guiados por satélite– requerían grandes recursos y capacidad de despliegue. Los Estados Unidos, el principal diseñador y fabricante de estas tecnologías, llevaba la delantera. En los últimos años, sin embargo, hemos visto cómo las dos grandes tecnologías que han revolucionado el mundo de la guerra, los drones y la inteligencia artificial (IA) están al alcance de todos y suelen beneficiar a la parte más débil, sea en los campos de Ucrania o sobrevolando el estrecho de Ormuz.Tanto los drones como la IA son tecnologías que "democratizan" la guerra: pueden acceder a ella tanto los estados ricos como los pobres, tanto los gobiernos como los actores no estatales, desde grupos armados guerrilleros hasta bandas de narcotraficantes. Son tecnologías que favorecen el poder asimétrico: un dron iraní de 35.000 dólares puede interceptar un misil americano de 4 millones en Ormuz; un grupo criminal puede idear un ciberataque con una suscripción barata a una inteligencia artificial, sin tener que contratar a un equipo de expertos informáticos.En este contexto, China se ha situado como uno de los principales proveedores de estas tecnologías "democratizadoras". El mercado chino produce entre el 70% y el 90% de los drones civiles a nivel mundial: muchos, por ejemplo, terminan desmontados y reconstruidos como drones militares en Ucrania, donde el 90% de los drones en el campo de batalla contienen componentes chinos. Además, China es actualmente el principal proveedor de drones militares, que exporta a países como Arabia Saudita, Marruecos o Etiopía.Por otro lado, China se ha posicionado como el principal mercado de modelos abiertos de inteligencia artificial, con empresas como Deepseek, MiniMax o Alibaba que lideran este mercado. Los modelos de pesos abiertos chinos son de licencia gratuita y se pueden modificar libremente, lo que los hace interesantes tanto para una empresa emergente como para países con pocos recursos. También puede resultar atractivo para actores no estatales militares o criminales que quieran integrar la IA en sus operaciones militares o de ciberataques.Aunque se haya convertido en uno de los grandes proveedores, la proliferación de estas tecnologías es un tema que preocupa a China, especialmente en el caso de la IA. Aunque Washington y Pekín sean rivales e intenten retrasar el desarrollo tecnológico del otro, ninguno de los dos tiene interés en el hecho de que grupos criminales comiencen a fortalecerse gracias a estas tecnologías. De hecho, en un contexto en el que se hace muy difícil un acuerdo entre los Estados Unidos y China sobre cómo gobernar la IA, detener su proliferación en el mundo criminal podría ser uno de los pocos puntos donde podrían encontrar intereses en común.