La ola de 'cucarachas' que ha sacudido la India
Miles de jóvenes toman las calles de Nueva Delhi contra la corrupción en los exámenes universitarios del gobierno de Modi
BarcelonaLo que empezó como un gesto de burla en las redes sociales ha dejado una gran ola contestataria en la India que plantea un desafío para el gobierno conservador de Narendra Modi. Miles de manifestantes salieron el lunes a las calles de Nueva Delhi en una marcha hacia el Parlamento para exigir la dimisión del ministro de Educación. Las protestas, de las más masivas de los últimos años, han dejado imágenes de manifestantes escondidos detrás de barricadas y de agentes de policía cargando contra ellos con porras y gases lacrimógenos.
¿De dónde sale el movimiento?
El llamado movimiento juvenil del Partido de las Cucarachas surgió cuando Abhijeet Dipke, un estudiante indio de 30 años graduado en Estados Unidos, reaccionó hace un par de meses a los comentarios del presidente del Tribunal Supremo en la India que comparaba a los jóvenes parados del país con "parásitos" y "cucarachas". "¿Qué pasaría si todas las cucarachas nos uniéramos?", escribió en las redes sociales, en una llamada que de inmediato se hizo masiva. La repercusión fue tal que, dándose cuenta de que había tocado la fibra sensible, decidió crear una página web y abrir cuentas en las redes bajo el nombre de Cockroach Janta –en alusión al partido de Modi, Bharatiya Janta– con un lema mordaz –"Un partido político de la gente que ha dejado de contar para el sistema"– y un manifiesto de afiliación cargado de ironía –incluye premisas como "Estar en el paro", "Ser un quejica profesional" o "Pasar al menos 11 horas al día en internet"–. En poco más de dos semanas, la página de Instagram superaba los 22 millones de seguidores, más de los que tiene el partido gobernante.
¿Por qué protestan?
El detonante de la última escalada tuvo lugar este fin de semana, cuando la policía se llevó a la fuerza al activista Sonam Wangchuk –que llevaba más de veinte días en huelga de hambre– al hospital. Pero el malestar viene de lejos: Wangchuk protestaba porque en el mes de mayo se filtraron los exámenes de las pruebas de acceso nacional a la Facultad de Medicina (NEET, por sus iniciales en inglés), un hecho que ha sido leído como el enésimo signo de la corrupción que sufre el ámbito educativo.
En un país en el que muchas familias se gastan los ahorros de toda una vida para pagar las clases particulares que permitan a sus hijos acceder a los estudios superiores, la presión que recae sobre los estudiantes es ingente. En estas pruebas, dos millones de estudiantes compiten por 130.000 plazas. La filtración de estos exámenes –que no es un hecho aislado– ha obligado a más de dos millones de estudiantes a volver a pasar por el trance de repetir la prueba y ha llevado a algunos a suicidarse, lo que ha alimentado aún más la indignación.
¿Cuáles son las reivindicaciones?
Los estudiantes acusan al gobierno de Modi de no haber asumido la responsabilidad del escándalo de los exámenes. Tras una jornada convulsa de protestas, representantes del movimiento estudiantil se reunieron con un miembro del gabinete del presidente, J.P. Nadda, a quien expusieron sus reivindicaciones. Piden la liberación de Wangchuk, la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, y una compensación de 10 millones de rupias (unos 90.000 euros) para las familias de cada estudiante que se suicidó tras la filtración.
En el fondo, sin embargo, las protestas estudiantiles han captado un malestar más amplio por la situación laboral del país. Según el informe de referencia sobre la ocupación en la India, el 40% de los graduados menores de 25 años están en el paro. En una economía en crecimiento, pero con mucha necesidad de mano de obra poco cualificada y en la que el acceso a la educación superior se ha multiplicado en las últimas décadas, hay un desajuste importante entre las expectativas de los jóvenes educados y el mercado laboral y la sensación creciente de que el gobierno no hace nada para ponerle remedio.
¿Cuál ha sido la reacción del gobierno?
Las protestas, que comenzaron cuando varios manifestantes se unieron a los que habían pasado la noche en el centro de Delhi, han sido rápidamente sofocadas por los cuerpos de seguridad. La policía ha barrado el paso a los manifestantes que querían dirigirse a la sede del Parlamento, alegando que la marcha no tenía permiso legal. Y cuando los manifestantes cruzaron la barrera de todas formas, la policía respondió con fuertes cargas y detuvo al menos a un centenar de personas.
Como los medios nacionales se han hecho poco eco de las protestas de los últimos meses, los estudiantes y activistas han optado por inundar las redes sociales de vídeos, retransmisiones en directo e, incluso, memes. Pero, a medida que la gente se agrupaba alrededor del Parlamento, las autoridades han cortado el servicio de internet para dificultar la organización y la difusión de las protestas en directo.