Estados Unidos - China

Trump aterra en China para verse con Xi: estos son los temas más candentes

Los presidentes chino y estadounidense tratarán una serie de cuestiones clave en un momento en que los dos países rivalizan por la hegemonía

PekínDonald Trump ha aterrizado en Pekín acompañado de un gran sígueme empresarial y con el mensaje de que desea que China abra su gran mercado a las empresas norteamericanas. A pie de pista lo recibía el vicepresidente chino, Han Zheng, y una pequeña ceremonia de bienvenida con 300 niños agitando banderas y una banda militar. Trump ha llegado a Pekín a las 20 h del miércoles, hora local. La agenda oficial comienza el jueves y está prevista una ceremonia de recepción, una reunión bilateral con Xi Jinping, un banquete de Estado y una visita al Templo del Cielo, uno de los monumentos emblemáticos de la capital. El viernes los dos mandatarios se volverán a reunir en un desayuno de trabajo antes de finalizar la visita.

Es el segundo viaje oficial del presidente norteamericano al gigante asiático, visitó Pekín en 2017, durante su primer mandato. Ahora Trump se encuentra con una China más competitiva y asertiva que rivaliza con los Estados Unidos. Pekín también se encuentra con un Trump más radicalizado, que ha trastocado el mundo en solo un año de segundo mandato en la Casa Blanca. Ambos mandatarios tienen una agenda cargada de temas clave. Los repasamos a continuación.

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Guerras

Donald Trump buscará la complicidad de Xi Jinping para que convenza a Irán de llegar a un acuerdo de paz y restablecer el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. Los Estados Unidos destacan que China es el principal socio comercial de Irán y le compra el 80% del petróleo, de modo que sin el apoyo de Pekín el régimen de los ayatolás no podría sobrevivir.

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Hasta ahora China se ha limitado a ejercer de observadora y a exigir el fin de la guerra, que ha calificado "de ilegal", y recuperar el tránsito marítimo. Es su posición oficial y está por ver si puede dar algún paso más allá de instar las negociaciones. China es uno de los principales damnificados de la crisis, ya que por el estrecho circula el 45% del petróleo y gas que compra. Además, la operación conjunta de los Estados Unidos e Israel contra Irán ha desestabilizado su política en Oriente Medio. China llevaba años tejiendo alianzas e invirtiendo en infraestructuras en las monarquías del Golfo, que ahora han quedado afectadas por la crisis.

De momento, la posición con Irán es la misma que ha mantenido con Ucrania. Pese a las presiones de la Unión Europea, China no ha condenado la invasión, se ha limitado a pedir un alto el fuego y ha mantenido su alianza con Rusia. Al conflicto con Gaza ha seguido la misma política: a pesar de defender a los palestinos y exigir la creación de un estado, no ha cortado las relaciones con Israel.

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Aranceles

La visita de Trump estaba diseñada para estabilizar las relaciones comerciales entre las dos potencias, que viven una delicada tregua comercial. En 2025, China respondió a la subida de tasas de Donald Trump con la misma receta. Los dos países protagonizaron una escalada arancelaria que llegó hasta tarifas inviables del 145%, que los obligó a negociar una tregua. El pasado octubre los dos líderes pactaron en la ciudad surcoreana de Busan extender la tregua un año. Es ahora cuando habría que poner los pilares de un nuevo acuerdo que implicará mantener a un nivel razonable los aranceles y eliminar trabas portuarias a las importaciones.

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Estados Unidos quiere reducir su déficit comercial frente a China, que en 2025 subió a 202.000 millones de dólares y que a pesar de las presiones no baja. En la mesa de negociación está el compromiso de China de aumentar las compras de productos agrícolas norteamericanos por parte de Pekín, como la soja. También la compra de aviones Boeing para la flota comercial de las aerolíneas chinas.

Taiwán

La situación de debilidad de Trump y su posición ambigua sobre Taiwán son una oportunidad para que China aumente sus presiones. Xi Jinping desea que Trump frene la venta de armas a la isla, que a finales del año pasado aprobó el Congreso de los Estados Unidos. Washington está obligado por un tratado a asistir a la defensa de Taiwán, pero Donald Trump se ha mostrado menos entusiasta que su antecesor, Joe Biden, a cumplir este compromiso. Para Xi será importante conseguir una declaración nítida de apoyo a la política de “una sola China” y desearía que Trump fuera más allá y rechazara apoyar la independencia de Taiwán. Desde Taipéi se teme que la isla se utilice como moneda de cambio para alcanzar acuerdos comerciales o apoyo para poner fin a la guerra de Irán.

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Inteligencia artificial y ciberseguridad

Los Estados Unidos son fuertes competidores en el campo de la inteligencia artificial y la robótica. Para China será importante conseguir que Washington levante las restricciones al acceso de chips de última generación y semiconductores avanzados.

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Aunque los dos países se acusan mutuamente de ciberataques, la colaboración está sobre la mesa de negociaciones. Son conscientes de la necesidad de establecer protocolos de seguridad para desarrollar la IA, y es posible que discutan sobre diseñar directrices, aunque no sean vinculantes. Hasta ahora el único acuerdo que consiguieron firmar Xi y Biden en 2024 fue uno básico para no permitir que los productos de IA puedan controlar armas nucleares.

Tierras raras

Las tierras raras han sido la gran herramienta negociadora de Pekín. Estos minerales son necesarios para sectores como la defensa, aeronáutica, automoción, energías limpias o semiconductores. Pekín domina el 90% del mercado de procesamiento de tierras raras y el 70% de su extracción. La decisión de restringir el acceso a las importaciones de estos materiales ha sido su gran carta para presionar a los Estados Unidos a rebajar los aranceles. Una medida de presión que también ha utilizado con la Unión Europea.

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