"Creo que debemos hacerlo": así decidió Trump iniciar la guerra en Irán
El presidente cedió a la insistencia de Netanyahu a pesar de las advertencias de los servicios de inteligencia sobre los riesgos de la operación
BarcelonaEl alcance de las consecuencias de la guerra en Irán son todavía imprevisibles. El ataque conjunto de Israel y los Estados Unidos contra la República Islámica del 28 de febrero, y la reactivación de la ofensiva de Tel Aviv en Líbano, han dejado miles de víctimas mortales, han incendiado Oriente Medio y han provocado un terremoto en la economía mundial. Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué los EE. UU. se han embarcado en un conflicto que hace casi seis semanas que dura? Y sobre todo: ¿en qué momento Trump decidió que era una buena idea?
Según una investigación publicada en el New York Times (NYT), el presidente tomó la decisión después de varias reuniones con su círculo de confianza, que recelaba mayoritariamente de una operación a gran escala. El vicepresidente, J.D. Vance, se lo trasladó a Trump, pero nadie osó cuestionar sus instintos cuando se dejó seducir por los planes de Tel Aviv, que le presentó el propio primer ministro israelí en un encuentro casi secreto en Washington. "Me suena bien", dijo el presidente estadounidense cuando Benjamin Netanyahu le explicó cómo pretendía atacar a Irán.
Era el 11 de febrero, tan solo diecisiete días antes de que se consumara el ataque. Y la reunión discreta se celebró en la sala de crisis de la Casa Blanca, la llamada Situation Room. El primer ministro israelí presentó durante una hora a su homólogo norteamericano y a algunos de sus colaboradores su propuesta para la guerra, con la ayuda del director del Mossad, David Barnea, que se conectó por videoconferencia. El plan israelí se basaba en una "victoria casi segura", explican los periodistas, y tenía cuatro pasos: matar al líder supremo, Alí Jamenei; anular las capacidades militares de Teherán; promover un levantamiento popular en Irán y forzar el ascenso de un líder laico en el país.
Netanyahu y su equipo defendieron que en pocas semanas el régimen iraní quedaría tan debilitado que no podría bloquear el estrecho clave de Ormuz, tal como sí hizo en respuesta al ataque. Y también aseguraban que no emprendería represalias contra los intereses norteamericanos en países vecinos, otro de los escenarios a los que la realidad acabó pasando por encima. Sea como sea, partían de la premisa de que los riesgos de no actuar eran mayores que los de iniciar la guerra, según la investigación del diario estadounidense.
Los planes "absurdos" de Israel y el riesgo de Ormuz
El artículo explica cómo los servicios de inteligencia de EE. UU. trasladaron a Trump que matar a Khamenei y paralizar las capacidades de Irán eran objetivos factibles, pero que el cambio de régimen que pretendía Israel no era realista. En una reunión, el director de la CIA, John Ratcliffe, tildó los escenarios presentados por Netanyahu de "absurdos", y el secretario de Estado, Marco Rubio, añadió: "En otras palabras, son una mierda". El vicepresidente Vance también se mostró notablemente escéptico, y consideraba que la guerra sería un "desastre", y el general Dan Caine, jefe del estado mayor conjunto, resolvió que los israelíes tienden siempre a "exagerar" y que "sus planes no siempre están bien desarrollados". Además, avisó a Trump de que una ofensiva a gran escala podía agotar drásticamente las reservas de armamento norteamericano y también advirtió de las dificultades para evitar el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial.
A pesar de todas estas opiniones contrarias, pero, habrían pesado más los instintos de Trump, así como su deseo de convertirse en el presidente que acabara con el régimen teocrático iraní. También habría tenido que ver, según el artículo, su envalentonamiento por el éxito de la operación estadounidense de enero en Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. Y todo ello le llevó a quitarle importancia, sin grandes argumentos, a los posibles riesgos de la guerra. Sirve de ejemplo una llamada con el comentarista de ultraderecha Tucker Carlson, muy cercano al presidente, en la que Trump –según revela el prestigioso diario estadounidense– le dijo: "Sé que estás preocupado, pero todo saldrá bien [...] Porque siempre es así".
El orden final, desde el Air Force One
Los últimos días de febrero, y después de que los servicios de inteligencia informaran a Israel y a los EUA de que Khamenei se reuniría con otros altos cargos del régimen a plena luz del día y totalmente expuesto a un ataque aéreo, todo se precipitó. El día 26, dos días antes del ataque, hubo una última reunión en la Situation Room, que duró una hora.Allí estaban el presidente y su jefa de gabinete, Susie Wiles; el vicepresidente Vance, Marco Rubio y el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el director de la CIA, el general Caine y el abogado de la Casa Blanca, David Warrington. También Steve Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca, y la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.
Había que tomar una decisión y las opiniones de los presentes se podían resumir con la que expresó Vance, según explica el NYT: "Sabes que creo que es una mala idea, pero si quieres hacerlo, te apoyaré". Nadie quiso confrontar con el presidente, a quien trasladaron que cualquier decisión que tomase sería la correcta, y Hegseth, el que menos recelos tenía con todo ello, reflexionó que en algún momento deberían ocuparse de los iraníes y que, por tanto, sería mejor hacerlo en aquel momento. Trump estuvo de acuerdo: "Creo que debemos hacerlo", dijo. Al día siguiente, 24 horas antes de iniciar la guerra y en un mensaje desde el Air Force One, el avión presidencial, daba la orden a Caine: "Se aprueba la Operación Furia Épica. No se aborta. Buena suerte".
El relato del NYT, escrito por los corresponsales en la Casa Blanca Jonathan Swan y Maggie Haberman, se basa en el contenido de su libro Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump, que se publicará el 23 de junio. Lo han escrito después de largas entrevistas realizadas bajo la condición de anonimato.