Cuba advierte a EE. UU. que "provocarán un baño de sangre" si atacan la isla
El presidente Díaz-Canel contesta después de una filtración de la inteligencia estadounidense sobre una supuesta amenaza de ataques con drones desde La Habana
WashingtonEl presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha advertido que un ataque militar de los Estados Unidos a la isla "provocará un baño de sangre con consecuencias incalculables". Díaz-Canel lo ha dicho este lunes en medio de la nueva escalada de tensión entre Washington y La Habana después de que este fin de semana la inteligencia estadounidense filtrara un informe en que asegura que el gobierno cubano ha adquirido más de 300 drones militares. La información, publicada por Axios, dice que la isla supone una amenaza en medio del asedio energético estadounidense que afecta a más del 60% de los cubanos.
"Cuba no representa ninguna amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país. No tiene ninguna contra los EE. UU., ni ha tenido nunca ninguna, cosa que el gobierno de esta nación sabe", ha escrito el líder en una publicación en X. Díaz-Canel ha recordado que la isla "ya sufre una agresión multidimensional por parte de los EE. UU." y que "tiene el derecho absoluto y legítimo de defenderse de un asalto militar", aunque ha recordado que esta lógica no es suficiente para utilizarse como "excusa para imponer una guerra contra el noble pueblo cubano".
El informe de inteligencia filtrado a Axios decía que el régimen cubano ha planteado la posibilidad de utilizar los drones para atacar la base estadounidense de Guantánamo (que está en la isla), embarcaciones militares estadounidenses y posiblemente la isla de Key West, situada en la península de Florida, a tan solo 145 kilómetros de La Habana.
Más presión norteamericana
El episodio de los supuestos drones aumenta la presión que sufre la isla desde hace meses y enturbia aún más la relación entre los dos países. Más allá de las insinuaciones de Donald Trump sobre una posible acción militar, la administración estadounidense ha estrechado el cerco sobre Cuba. Hace dos semanas el departamento de Estado anunció un nuevo paquete de sanciones contra Gaesa, el conglomerado que constituye el brazo económico del ejército cubano.
También se ha conocido que el departamento de Justicia estadounidense está estudiando si puede imputar al expresidente Raúl Castro. Entre los cargos por los que se estudia imputar al hombre, de 94 años, está el caso de dos aviones abatidos por el ejército cubano en 1996 y que pertenecían a la organización de cubanoamericanos exiliados Hermanos del Rescate. Las acusaciones han despertado suspicacias: Trump se basó en una acusación escrita por su ministerio de Justicia contra Nicolás Maduro para justificar el asalto a Venezuela y la captura del líder.
La posible acusación contra Castro también se filtraba en un momento conveniente: pocos días después de que la semana pasada el director de la CIA, John Ratcliffe, visitara La Habana. La extraordinaria visita fue compartida por la misma Casa Blanca, aunque no se ofrecieron detalles de la reunión. A cambio de rebajar el cerco energético que aplican contra la isla, los EE. UU. exigen una reestructuración en el gobierno cubano.