Los Estados Unidos se marchan de Islamabad sin un acuerdo con Irán: "Les hemos dejado nuestra mejor oferta final"
El vicepresidente JD Vance deja ahora la pelota en el tejado de los ayatolás y después de más de 20 horas de conversaciones para intentar llegar a un entendimiento
WashingtonLa histórica y maratoniana jornada de negociaciones en Islamabad ha acabado sin acuerdo. Después de más de 20 horas de conversaciones cara a cara con la delegación iraní, los Estados Unidos se han levantado de la mesa porque Teherán no acepta las "líneas rojas" de Washington. "Volvemos a los Estados Unidos sin haber llegado a un acuerdo", ha anunciado el vicepresidente de los EE. UU., JD Vance, en una breve rueda de prensa pasadas las 6 de la mañana de Pakistán (las nueve de la noche en Washington).
las mismas palabras que ya se habían oído En contraposición, "la mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo; y creo que esto supone una mala noticia para Irán, más que para los Estados Unidos de América". El vicepresidente ha remarcado que "hemos dejado muy claro cuáles son nuestras líneas rojas: en qué aspectos estamos dispuestos a ceder ante ellos y en cuáles no. Y lo hemos expresado con la máxima claridad posible; sin embargo, ellos han optado por no aceptar nuestros términos".
Una de estas líneas rojas es el programa nuclear iraní. Casi parafraseando las mismas palabras que ya se habían oído durante las negociaciones previas al ataque del 28 de febrero, Vance ha insistido en la cuestión nuclear como gran punto de discordia: “La cuestión es que necesitamos ver un compromiso afirmativo de que no buscarán herramientas que les permitan desarrollar rápidamente un arma nuclear”.
Por otra parte, Vance ha agradecido a Pakistán los esfuerzos como país mediador. "Cualquiera que sean las deficiencias de la negociación, estas no han sido a causa de los pakistaníes, que han llevado a cabo una tarea sorprendente y se han esforzado por ayudarnos tanto a nosotros como a los iraníes a proponer y llegar a un acuerdo", ha afirmado. Aunque no ha habido humo blanco la cumbre en Islamabad, continúa siendo un hito histórico: ha sido la primera vez que se celebraba una reunión cara a cara de alto nivel entre funcionarios de los Estados Unidos y Irán desde que la revolución islámica de 1979 enfrentó a los dos países durante casi medio siglo.
El resultado de las conversaciones concuerda con la fragilidad del alto el fuego que las enmarca. Las expectativas de que las dos partes se encontraran en Islamabad eran casi igual de escasas que la esperanza de que la tregua llegue a durar las dos semanas pactadas. La comparecencia de Vance aún da más sentido a las palabras del presidente estadounidense que la tarde del sábado decía que no le importaba si se llegaba a un acuerdo o no. “Hemos ganado pase lo que pase”, decía Trump a los pies del helicóptero, antes de partir hacia Miami. Y añadía: “Los hemos derrotado militarmente”.
Las palabras del republicano concordaban también con el hermetismo de la parte norteamericana. Mientras que los iraníes han ido filtrando información a la prensa a lo largo de la jornada, Washington había mantenido silencio absoluto. Las informaciones iniciales de los medios iraníes ya apuntaban que ambas partes habían llegado a un punto muerto, especialmente en lo que respecta al estrecho de Ormuz. Aunque Vance ha citado el programa nuclear como principal escollo, la urgencia real es conseguir que los petroleros puedan cruzar el estrecho con garantías de seguridad. A pesar de que Irán se haya abierto a dejar navegar naves y que Trump insista en que ya es posible, la falta de confianza en la situación mantiene los precios de las aseguradoras disparados.
Fuentes de la delegación iraní habían señalado a Al Jazeera que las demandas de los Estados Unidos sobre el estrecho eran demasiado “ambiciosas”. En su plan de 10 puntos, los ayatolás reclaman controlar Ormuz, mientras que en la propuesta norteamericana Washington solo mencionaba la petición de reabrir el paso marítimo.
Otro punto de tensión ha sido la situación del Líbano, que ya acumula más de 2.000 muertos desde que Israel comenzó a atacarlo el pasado 2 de marzo. Aunque el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio apoyo a la tregua y desde el miércoles ha dejado de atacar Teherán, los ataques en el sur del país árabe no han cesado. El sábado, mientras arrancaban las conversaciones en Islamabad, Israel lanzaba una nueva oleada contra el sur del Líbano, a pesar de poner en riesgo la pausa. Tanto Pakistán, país mediador, como Irán han señalado los ataques como una violación del acuerdo.
Según medios iraníes estatales, Teherán habría conseguido obtener una especie de garantía por parte de Estados Unidos de que Israel reducirá sus ataques contra el país árabe. Pero Vance no ha hecho ningún comentario al respecto y no ha habido ninguna confirmación por parte estadounidense. Mientras tanto, Netanyahu afirmaba el sábado por la tarde en una publicación en X, que la campaña militar contra Irán “no ha terminado”. “Los golpeamos, y aún nos queda más por hacer”, afirmaba Netanyahu en el vídeo, donde también se colgaba la medalla por los “éxitos históricos” de los últimos 40 días de guerra.