"Mucha gente tiene miedo de ir a votar": el temor de un posible despliegue del ICE en las elecciones de los EE. UU.
Organizaciones civiles y grupos pro democracia enseñan cómo responder ante posibles intentos de Trump de interferir en la jornada electoral
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WashingtonLa incertidumbre se ha instalado en las citas electorales de los Estados Unidos de Donald Trump, y las midterms del próximo 3 de noviembre no son una excepción. La preocupación ante cualquier posible intento por parte del presidente estadounidense de interferir en las elecciones ha hecho que miles de voluntarios se hayan estado formando por lo que pueda pasar el próximo 3 de noviembre: desde un eventual despliegue de los agentes del ICE hasta el intento de la Casa Blanca de recurrir el resultado de algunos distritos. "Los autoritarios se alimentan del miedo, y la manera de combatirlo es organizar a la gente", explica a ARA Jessica Acee, organizadora de States at the Core (STAC), un grupo pro democracia que ha formado a más de 50.000 voluntarios para los próximos comicios.
La preocupación sobre la posibilidad de que Trump envíe agentes del ICE a algunos colegios electorales no ha dejado de crecer desde que el mes pasado el secretario del departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, aseguró que, si se daba la orden, enviarían agentes allí. “El trabajo del ICE es aplicar las leyes de inmigración y aduanas. Esta es su función. Si estamos ejecutando una orden, estaremos allí donde tengamos que estar”, afirmó entonces Mullin.
El recuerdo de la brutalidad parapolicial del ICE en Minnesota –que mató a dos ciudadanos estadounidenses– es lo que ha animado a organizaciones civiles y pro democracia a llevar a cabo cursos de preparación ante estos posibles escenarios. "La presencia de fuerzas federales, sean agentes del ICE o de otro cuerpo, es un peligro para todos nosotros", explica Acee, quien recalca que mucha de la gente que ha asistido a los cursos de preparación ha ido empujada por la deriva antidemocrática de la administración Trump. "A menudo son personas que ya trabajan en el servicio público: docentes, profesionales sanitarios o personas que se encargan de cuidar a los demás. Son personas que ven de primera mano los efectos de las políticas de esta administración y quieren hacer algo al respecto".
Las formaciones que preparan desde STAC se centran sobre todo en desescalar situaciones de tensión en los puntos de votación, así como en poder garantizar la seguridad para los votantes en este contexto. Buena parte de las tácticas aplicadas para combatir la presencia del ICE en los barrios, como grabar siempre todo lo que pase, ir en grupo y alertar a la comunidad, se recuperan en estas formaciones, explica la organizadora. "Una de las cosas que explicamos es cómo organizar trayectos seguros a los colegios electorales para los vecinos que puedan tener miedo –explica Acee–. Mucha gente que conozco tiene miedo de verdad de ir a votar y encontrarse a los agentes por el camino. Pase lo que pase, creo que el daño ya está hecho. La simple idea de que el ICE pueda estar allí ya tiene el efecto que se busca".
Entre las teorías de fraude electoral que Trump ha esparcido los últimos meses destacan las proclamas de que personas sin papeles han votado en elecciones anteriores. Con esta premisa, el presidente estadounidense ha intentado aprobar sin éxito una ley electoral más restrictiva en el Congreso y también ha creado el relato perfecto para justificar una posible intervención del ICE. Las detenciones por perfil racial que practican los agentes antiinmigración en los EE. UU. ya han condicionado la vida de las comunidades latinoamericanas y negras del país.
El día después de las votaciones
Acee apunta que los distritos electorales de mayoría latina o negra pueden ser más vulnerables en estos comicios. "Sabemos que hay personas vulnerables en todas partes, sean inmigrantes o no", apunta la organizadora, que explica que su organización está monitoreando especialmente estados como Ohio, Tennessee y California. Pero, más allá de lo que pueda ocurrir el 3 de noviembre, Acee también explica que ya comienzan a prepararse para los posibles escenarios postelectorales. "Podríamos encontrarnos con elecciones impugnadas por la administración Trump o sus aliados, o con intentos de minar los votos o de no certificarlos", dice la organizadora, que incluso valora la posibilidad de que la administración intente "presionar a los responsables electorales locales para que no certifiquen los resultados".
A escala nacional, organizaciones como la ACLU (American Civil Liberties Union) han puesto en marcha también campañas para proteger el voto y enseñar a los ciudadanos estadounidenses cuáles son sus derechos como votantes. En el ámbito local también han aparecido diferentes iniciativas que van en la misma línea. En estados donde ya ha comenzado el voto anticipado, como en Ohio, la iniciativa The Vote Safe ha comenzado a desplegar voluntarios en los puntos de votación para asegurar que no se produzcan situaciones de intimidación hacia los votantes. La campaña de The Vote Safe prevé hacer lo mismo más adelante en Georgia, Carolina del Norte y Michigan.
En Arizona, la organización LUCHA, que representa a la comunidad latina, también ha formado grupos de vecinos para que actúen como observadores en los puntos de votación. En este estado sureño todavía está muy vivo el recuerdo de las elecciones de 2020, cuando un grupo de trumpistas armados se personó en el centro de recuento de Maricopa (Phoenix) como respuesta a las teorías de fraude electoral que ya entonces había desplegado Trump. "No es que no existan precedentes de lo que está ocurriendo, pero sin duda se trata de un nuevo modelo de elecciones para muchos estadounidenses", sentencia Acee.