Trump reaviva el fantasma del fraude electoral para las legislativas de noviembre
Steve Bannon pide desplegar el ICE y el ejército en los puntos de votación el día de los comicios
WashingtonLa impopularidad acosa cada vez más a Donald Trump, que intenta contrarrestarla con el fantasma del fraude electoral. A nueve meses de las elecciones de medio mandato, el presidente empieza ya a preparar el terreno ante la perspectiva de perder el control sobre el Congreso. Esta misma semana el mandatario ha planteado la necesidad de "nacionalizar" el proceso electoral -que es competencia de los estados y no del gobierno federal- y ha defendido la suya la propuesta legislativa para combatir el supuesto "fraude". El trumpismo hace tiempo que dice que los estados demócratas permiten que voten a los migrantes sin papeles, para poder retener así el poder. Unas acusaciones que nunca han sido probadas, pero que tanto Elon Musk como el propio Trump esparcieron durante las presidenciales del 2024 y de las que se olvidaron en cuanto el recuento proclamó Trump ganador. Ahora que los próximos comicios parecen complicarse, se ha vuelto a recordar.
En paralelo, el tótem del movimiento MAGA, Steve Bannon, ya ha verbalizado una propuesta que es uno de los grandes temores que llevan tiempo planeando entre los analistas políticos. Consciente de el impacto que han provocado en la sociedad americana los asesinatos de dos ciudadanos a manos de agentes antiinmigración, Bannon ha pedido desplegar el ICE en los puntos de votación en noviembre. Según el exasesor de Trump esto debería evitar que los migrantes sin papeles vayan a votar. "Haremos que ICE rodee los colegios electorales en noviembre. No nos quedaremos quietos y no vamos a permitir que vuelva a robar el país –decía Bannon el martes en su podcast–. Y ya se pueden quejar, llorar y hacer todos los numeritos que desee, pero no vamos a permitir que nos vuelvan a robar unas elecciones".
Elinfluencer de extrema derecha reiteró su propuesta al día siguiente, y añadió que Trump debe ir aún más lejos y enviar a militares a los puestos de votación. "El presidente Trump debe nacionalizar la elección. Debe movilizar no sólo al ICE, debe llamar a la 82a y la 101a divisiones aerotransportadas, según la ley de insurrección". La ley federal prohíbe al presidente desplegar tropas militares "en cualquier lugar donde se celebre una elección general o especial", y en varios estados es un delito llevar un arma de fuego dentro o cerca de un colegio electoral. No hace mucho el secretario de Defensa, Pete Hegseth, amenazó con tomar represalias contra el senador Mark Kelly –veterano de la marina– por recordar a los soldados que no están obligados a cumplir órdenes inconstitucionales. Hegseth le amenazó con la posibilidad de un consejo de guerra. La administración Trump lleva meses está cerrando el Pentágono en la prensa para evitar filtraciones de críticas internas e imponer un control de hierro.
Miedo a ir a votar
"La presencia de agentes del ICE o de la Patrulla Fronteriza, o, por ejemplo, de miembros del ejército o de la Guardia Nacional, tal y como hemos visto en varios lugares a lo largo del año, podría provocar que la gente se quede en casa y no vaya a votar. Hecho que es una forma de manipulación, ya que significa que no todo el mundo podrá ejercer su voto, política americana y miembro de Issue One.
Desde antes de las presidenciales de 2024, esta plataforma no partidista ha estado siguiendo el impacto de las teorías de fraude electoral en la confianza de los ciudadanos en el sistema democrático. Ong explica que las recientes declaraciones de Trump han puesto en alerta tanto a los secretarios responsables de gestionar las elecciones a los estados como a los voluntarios que trabajan durante la jornada electoral. "Seguimos viendo amenazas, acoso e intimidación de los responsables electorales, y basándonos en lo que hemos visto históricamente sabemos que cuando hay una retórica que merma la confianza en las elecciones y en las personas de nuestras comunidades que las gestionan esto irá a más", dice la politóloga. Las teorías de fraude electoral esparcidas por Trump en el 2020, diciendo que le habían robado las elecciones, provocaron que en estados clave como Arizona tuvieran que implementarse medidas extremas. En Maricopa un grupo de personas armadas llegaron a personarse en el punto de recuento de votos a raíz de las proclamas de Trump diciendo que le habían "robado" las elecciones.
En otra invocación de su teoría del fraude electoral del 2020 –que ha sido refutada en decenas de casos judiciales–, varios furgones del FBI se plantaron el miércoles en el condado de Fulton (Georgia) e irrumpieron sin aviso en un almacén. Los federales buscaban las papeletas de las elecciones en las que Trump perdió contra Joe Biden. En total requisaron 700 cajas llenas de votos, lo que significa que ahora la administración Trump dictaminará si los comicios de 2020 fueron lícitos. Junto a Maricopa, el condado de Fulton, de mayoría afroamericana e inmigrante, fue el epicentro de las teorías de fraude electoral.
Mentiras sobre los migrantes
La campaña de mentiras sobre los migrantes sin papeles votando en las elecciones coincide con la votación del martes en el Congreso de la Save America Act. Esta propuesta legislativa de los republicanos se enmarca en toda esta narrativa que quiere implantar la idea de que es necesario que el gobierno federal nacionalice las elecciones para evitar los supuestos pucherazos de algunos estados en favor de los demócratas. Así pues, el borrador plantea cambios importantes en la forma en que votan los estadounidenses, como la exigencia de que presenten pruebas de ciudadanía para registrarse como votantes, la eliminación de los registros de voto exclusivamente por correo y la necesidad de tener un documento de identidad con fotografía en todos los estados por primera vez. En Estados Unidos no existe un DNI generalizado como en España, sino que los principales documentos de identidad que tienen los ciudadanos son o bien el carné de conducir o el pasaporte.
Los demócratas y otras organizaciones han criticado el borrador de ley porque consideran que podría privar del derecho a voto a grandes sectores de votantes legítimos, con el argumento de combatir una supuesta epidemia de voto emitido por inmigrantes sin papeles que, según dicen, no existe. "Si sois uno de los millones de ciudadanos estadounidenses que no tienen acceso a su certificado de nacimiento, o si sois uno del 50% de americanos que no tienen pasaporte, la ley Save podría hacerle imposible que participen en las elecciones", alertó esta semana el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.