Matar a 30.000 cerdos al día: trabajar en Osona pero no encontrar lugar donde vivir

La comarca se convierte en un polvorín por el gran crecimiento de las cárnicas, sin previsión alguna de vivienda ni servicios para los inmigrantes que trabajan allí

Un hombre se dispone a descargar cerdos de un camión en Vic.
01/03/2026
17 min

VicSylvie, de cincuenta años, recuerda que casi vomita el primer día que trabajó en un matadero. Tenía que cortar la lengua y el corazón de los cerdos con un cuchillo en una sala donde hacía tanto frío que casi se le congelaban las manos. Eran cerdos enormes, de entre 80 y 100 kilos de peso, como no había visto en su vida. "En mi país los cerdos son pequeños. Aquí son grandes como vacas". Y sin cesar, un cerdo detrás de otro. Como en una cadena de montaje.

Ahora sigue trabajando en un matadero, pero se encarga de examinar los pulmones de los animales. El hedor de sangre es intenso. Sus guantes, el delantal y la mascarilla también quedan manchados de sangre, y debe estar todo el rato con los brazos levantados para palpar uno por uno los pulmones de los cerdos colgados boca abajo. "Cuando vuelvo a casa, me duele todo el cuerpo", confiesa. Pero asegura que ya se ha acostumbrado a ello. Es madre separada, vive en Vic con sus tres hijos de 13, 16 y 26 años, y cobra unos 1.200 euros netos al mes.

Sylvie nació en Senegal y es uno de los miles de inmigrantes que trabajan en las empresas cárnicas de la comarca de Osona. Son inmigrantes en situación regular, con permiso de trabajo y residencia, que han contribuido a que Osona sea uno de los motores económicos de Cataluña. Así lo constata el Observatorio Socioeconómico de Osona.

Sylvie en la puerta de su casa, en Vic.

La comarca tiene un rico tejido industrial, pero destaca sobre todo por su potente industria alimentaria, que ha crecido a un ritmo superior al resto de sectores. "Mientras que entre 2015 y 2024 la contratación general en Osona creció un 16%, en la industria alimentaria lo hizo un 67%, y en los servicios de limpieza, muy relacionados con esta industria, un 119%", detalla la técnica responsable del Observatorio Socioeconómico de Osona, Sandra Álamo. Un crecimiento que habría sido inviable, añade, sin la mano de obra extranjera poco calificada.

En 2015 tres de cada diez trabajadores de la industria alimentaria eran inmigrantes. En 2024, seis de cada diez. La mayoría son subsaharianos, pero también hay indios y latinoamericanos. En los servicios de limpieza industrial la presencia de extranjeros todavía ha crecido más: de cuatro de cada diez a casi ocho de cada diez, sobre todo magrebíes. Los catalanes ya no quieren realizar este trabajo.

Contractes a persones estrangeres a la comarca d'Osona

Estamos hablando de empresas que inicialmente eran familiares, pero muchas fueron compradas por grandes grupos y empezaron a crecer y crecer. Sobre todo a partir de 2010.

Por ejemplo, Le Porc Gourmet, en Santa Eugenia de Berga y propiedad del Grupo Jorge, obtuvo permiso de la Generalitat para aumentar su capacidad de sacrificio de 6.000 a 15.000 cerdos al día en 2012, según la resolución firmada por el entonces. Recoder también autorizó al Matadero Frigorífico de Osona (Esfosa) –cuyo accionista mayoritario es actualmente el Grupo Empresarial Costa– construir un nuevo matadero en Vic en el 2011, según informó la prensa local. Ese mismo año se dio luz verde para que el matadero de Patel, del Grupo Vall Companys, aumentara un 80% su producción en el municipio de L'Esquirol, según documentación oficial consultada por este diario. Posteriormente Patel ha continuado creciendo.

"Osona es un lugar aparte por el gran volumen de animales que se sacrifican al día. También se matan cerdos de otros países, sobre todo de Bélgica y Holanda", dice una veterinaria de la Generalitat que trabaja en un matadero y prefiere mantener el anonimato. El consejero comarcal de Promoción Económica, Josep Casassas, pone cifra a este gran volumen de producción: en Osona se matan a más de 30.000 cerdos al día.

Justo cuando estas empresas cárnicas comenzaban a crecer más y más, se frenó la construcción de vivienda en la comarca a causa de la crisis inmobiliaria, y la edificación de vivienda de protección oficial pasó a ser casi nula a partir de 2013 hasta la actualidad, según datos de la Diagnóstico sobre situaciones de sinhogarismo y exclusión residencial en la comarca de Osona, realizada en julio de 2023 por la Cátedra UNESCO de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili. Pero tampoco se adaptaron las carreteras al creciente volumen de camiones, ni el transporte público al movimiento de trabajadores.

Habitatges finalitzats a la comarca d'Osona
Habitatges de protecció oficial finalitzats a la comarca d'Osona

¿Acaso estas empresas debían asumir alguna responsabilidad social? El ARA ha contactado con las diez empresas cárnicas de Osona que más facturaron en el 2024. Todas, salvo una, Embutidos Monells, han declinado pronunciarse al respecto. Una ha justificado que la responsabilidad debería ser de las administraciones, pero ha preferido no participar en el reportaje porque quiere mantener una buena relación con él.

Por su parte, fuentes del departamento de Agricultura aclaran que los aspectos que se tienen en cuenta para aprobar la ampliación de estas industrias no son la disponibilidad de vivienda o de servicios en la zona, sino la higiene alimentaria, el bienestar animal, el urbanismo, un beneficio para el medio ambiente... "La necesidad de mano de obra". coordinación público-privada para que los ayuntamientos puedan hacer frente a esta presión social", destaca el presidente del Consejo Comarcal de Osona, Marçal Ortuño (ERC), que considera que no puede que las administraciones tengan que seguir asumiendo en solitario toda la responsabilidad.

Empreses càrnies que més facturen a Osona
Facturació del 2024. En taronja dades del 2023

Este diario también ha entrevistado a una decena de alcaldes de Osona en cuyo municipio –o en una localidad vecina– hay alguna de estas grandes cárnicas. Por un lado, sorprende que no ha habido coordinación alguna entre municipios; por otro, que la mayoría de alcaldes reconocen que nunca previeron que los trabajadores de estas empresas fueran a vivir a sus poblaciones. Y lo que llama aún más la atención: tampoco lo prevén ahora. Los inmigrantes no aparecen en ninguna ecuación sobre vivienda. El ARA ha visitado varios municipios de la comarca. Éste es el relato de lo que hemos encontrado: una auténtica bomba de relojería.

Sin lugar donde vivir

Las tres tiendas de campaña están camufladas entre los árboles y los arbustos de un descampado en el sur de la ciudad de Vic y, si no te fijas, pasan totalmente desapercibidas. En el solar hay garrafas de agua vacías por el suelo, ropa tendida en las ramas de los árboles, restos de un fuego apagado... Son las nueve de la mañana y hace un frío intenso que cala en los huesos. Maisa sale medio adormecido de una de las tiendas de campaña y Ibrahim lo hace poco después. Dentro siguen descansando otros cuatro compañeros. Todos son de Senegal y llegaron a las islas Canarias en patera.

Maisa, que trabaja en un matadero, en la tienda de campaña donde duerme en un descampado en Vic.

Maisa e Ibrahim llevan dos años en España, cuatro meses que tienen permiso de trabajo y dos que trabajan en un matadero en Santa Eugenia de Berga. Aseguran que encontrar trabajo fue muy fácil, pero que no hay forma de encontrar un lugar para vivir. Así que por el momento se han instalado en el descampado.

Maisa preparando un poco de café antes de ir a trabajar al matadero.
Los inmigrantes que viven en el descampado intentan calentarse con un pequeño fuego.

Allí mismo cocinan, se lavan y se intentan calentar con un pequeño fuego que hacen con leña. Van a buscar agua con garrafas a una fuente, e intentan cargar las baterías de los móviles con una pequeña placa solar que en esta época del año les sirve de poco porque el sol no calienta lo suficiente. Maisa tiene 40 años y Ibrahim, 25, y aseguran que al matadero les pagan muy bien: hasta 1.800 euros al mes si también trabajan los fines de semana o lo necesario.

Ibrahim intentando cargar la batería de su móvil con una pequeña placa solar.

"Se aprovechan de los extranjeros", declara Albert Fuentes, de 48 años, delegado de CCOO y uno de los pocos catalanes que siguen trabajando en un matadero, el de Patel, aunque no está contratado por esta empresa, sino por una externa. Algo también muy habitual en este sector.

"Es un trabajo en cadena", explica. Por ejemplo, una persona se encarga de degollar a los cerdos uno por uno, y esto es lo que hace durante toda la jornada. Otros, en cambio, están en la denominada sala de deshacer, donde trocean al animal. Unos le quitan las tripas, otros lo abren en canal… Albert se encarga de cortar las costillas y el bacon. Tiene un descanso de doce minutos cada dos horas: en una hora matan y trocean entre 510 y 520 cerdos. "Antes hacíamos 450 cerdos la hora, pero ahora la cadena va cada vez más rápido", se queja.

Albert Fuentes, en Manlleu, donde vive. Es uno de los pocos catalanes que trabajan en un matadero en la comarca de Osona.

El abogado del colectivo Cárnicas en Lucha, Toni Iborra, corrobora que es habitual que las grandes compañías del sector recurran a empresas externas para contratar a los trabajadores, lo que facilita que puedan irles contratando y despidiendo sin acumular antigüedad, denuncia. Según el Observatorio Socioeconómico de Osona, la tasa de temporalidad en la comarca es del 54,2% y la rotación laboral se ha incrementado desde que en 2022 entró en vigor la reforma laboral.

Fuentes del sector cárnico justifican que no existe la misma disponibilidad de animales para sacrificar y deshacer durante todo el año: en verano a los cerdos les cuesta más engordarse por las altas temperaturas y, por tanto, hay menos. "Por eso, de acuerdo con la ley y el estatuto del trabajador, utilizamos la subcontratación, como ocurre con otros sectores que tienen puntas de estacionalidad", argumentan. Cuando el pasado noviembre se detectó un brote de peste porcina en Collserola, un total de 458 trabajadores contratados por una de estas empresas externas también se quedaron sin trabajo, afectados por un ERTO.

Tendinopatías no reconocidas

"Tendinopatías de espaldas, de codo, de muñeca…", enumera la médica de familia Neus Font, directora asistencial del CAP el Remei, situado en la parte sur de Vic donde viven la mayoría de inmigrantes, al otro lado del río Mèder, que sirve de frontera natural con el resto de la ciudad. Las patologías que menciona son habituales entre los trabajadores de las cárnicas a causa de los movimientos repetitivos que realizan. El problema es que las mutuas no las reconocen como enfermedades laborales aunque, según dice, "hay casos realmente flagrantes". Esto, asegura, es el pan de cada día en el CAP, algo que aún satura más el centro.

Stefania en su casa de Manlleu. Al fondo, sentada, su hija de 17 años.

Stefania Valentina, de 38 años, tenía tendinitis y, sin embargo, siguió trabajando en el matadero de Patel. "A mí el trabajo no me da miedo", justifica. Es de Rumania. A los 12 años se quedó sin padre ya los 13 empezó a trabajar, primero en el campo y después en una granja de cabras. Vino a Catalunya en el 2017 con un contrato de tres meses para empaquetar fruta en Lleida, y después empezó a trabajar en el matadero. Su marido y sus hijos llegaron después. "Vendieron la granja de cabras para poder comprar los billetes de avión", explica. Viven en Manlleu en un cuarto piso sin ascensor y con humedades, por el que pagan 399 euros de alquiler al mes.

Stefania tiene clara una cosa: no quiere que ninguno de sus hijos –tiene cinco, de 11, 14, 15, 17 y 21 años– trabajen en un matadero. Su hija, de diecisiete años, habla un catalán perfecto con acento de Vic, y tampoco quiere saber nada de las cárnicas.

Trabajadores de Le Porc Gourmet llegando al matadero en bicicleta oa pie, poco antes de las cinco de la mañana.

Sombras en la oscuridad

Poco antes de las cinco de la mañana, empiezan a llegar trabajadores al matadero de Le Porc Gourmet. Es negra noche, hay poca luz y hace un frío que pela. Sin embargo, la mayoría se desplazan en bicicleta oa pie. Solo los más afortunados van con patinete. Pocos traen alguna luz que les ilumine. Son sombras en la oscuridad.

La entrada al matadero no es masiva, sino con cuentagotas. Los trabajadores se van incorporando en función del puesto que ocupan en la cadena de producción. Los que matan al cerdo son los primeros.

"Si lo pidiéramos, la empresa estaría dispuesta a poner un autobús para los trabajadores, pero no lo necesitan porque tampoco vienen desde tan lejos", asegura el presidente del comité de empresa de Le Porc Gourmet, el senegalés Mamadou Galde, que lleva dieciocho años trabajando y está encantado. Según dice, gracias a Le Porc Gourmet él se gana la vida.

La mayoría de los trabajadores se trasladan hasta la empresa desde Vic por un camino rural que conecta la capital de Osona con el vecino municipio de Santa Eugenia de Berga. Allí en abril del 2020 dos trabajadores de Le Porc Gourmet murieron arrastrados por una riada cuando se dirigían a trabajar al intentar cruzar un vado que pasa por encima del río Gurri, desbordado ese día por las fuertes lluvias. En diciembre del 2024 el Ayuntamiento de Vic anunció que construiría una nueva pasarela en mejores condiciones, financiada por Vic y Santa Eugenia de Berga a partes iguales –cada consistorio aportaría unos 108.000 euros–, y una contribución de 50.000 euros del grupo cárnico. Pero han pasado casi seis años de esa desgracia y todavía no se ha hecho nada.

Trabajadores de Le Porc Gourmet pasando en bicicleta por el vado en el que dos hombres murieron en el 2020 a causa de una riada.

El representante de la asociación Promoción del Transporte Público Arnau Comajoan confirma que no hay autobuses en la comarca que conecten con los polígonos industriales, salvo una línea que tiene parada en la llamada isla cárnica –un polígono en el norte de Vic–, pero no ofrece servicio ni los sábados ni el mes de agosto, y sus horarios no coinciden con.

Un estudio realizado en 2021 por el Observatorio Socioeconómico de Osona resulta revelador en este sentido: sólo el 4,8% de la población de la comarca utiliza el transporte público. Pero un problema que ya se ha puesto sobre la mesa. El Consejo Comarcal ha participado recientemente en el proyecto europeo Beyond the Urban URBACT para mejorar la movilidad, y confía en que la Generalitat ponga manos a la obra en el 2028, cuando termina la concesión de las líneas de autobuses interurbanas, que son su competencia y son las que deberían conectar con los polígonos.

Transporte ilegal

A las dos y media de la tarde Emmanuel espera ante Le Porc Gourmet con su furgoneta de diez plazas. Es de Nigeria y trabajó siete años en Patel hasta que se accidentó, explica mientras muestra un hueso que le sobresale visiblemente de una de sus muñecas. Dado que la pensión de 1.000 euros que cobra actualmente no es suficiente para mantener a sus tres hijos y enviar dinero a su madre a Nigeria, se dedica al transporte de trabajadores. De forma ilegal. Cobra 30 euros al mes por pasajero y realiza cinco trayectos al día.

Cuando termina el primer turno de trabajo en Patel, es curioso ver el movimiento de vehículos a la salida de este otro matadero. Los trabajadores blancos suelen desplazarse solos en coche. Los subsaharianos van al menos tres o cuatro en un mismo vehículo.

En la puerta del matadero hay un joven nigeriano que espera. Dice que busca a alguien que lo lleve a casa porque el compañero que suele hacerlo se ha quedado a trabajar horas extras. Vive en Vic en una habitación de alquiler, que está dispuesto a mostrarle si su nombre no aparece en este reportaje. La habitación es pequeña, de unos 2 metros de ancho por 3,5 de largo. Hay una cama, un armario minúsculo y una estantería. En el piso también viven otras tres personas, y hay una cama en el comedor para posibles inquilinos temporales. El joven nigeriano paga 300 euros al mes por la habitación con derecho a cocina y baño. También confiesa que él en realidad carece de papeles. Trabaja con el permiso de trabajo de su hermano, con quien tiene un gran parecido físico y que ahora está en Holanda.

El joven nigeriano en la habitación de alquiler en la que vive en Vic.

"¿Por qué la gente negra como yo sólo encontramos trabajo fácilmente en estas empresas?", se pregunta otro chico, Andy, de 29 años y originario de Ghana, antes de empezar su turno de trabajo en Le Porc Gourmet. Dice que estudió contabilidad en su país de origen, que ha enviado currículums por todas partes, pero que sólo ha encontrado trabajo matando a cerdos. Vive en Vic en casa de un compañero, que ha colocado una cama en el comedor para que pueda dormir. Le paga 250 euros mensuales.

Actualmente, incluso es difícil encontrar una habitación de alquiler en la capital de Osona. Los inmigrantes, además, deben competir con los estudiantes de la Universidad de Vic que también buscan alojamiento. Los propietarios prefieren alquilar a un estudiante que a un extranjero.

Racismo inmobiliario

"Hay racismo inmobiliario", denuncia la activista de la Plataforma Afectados por la Vivienda (PAH) Maira Costa, que se queja de que se han dejado pasar oportunidades para construir vivienda de protección oficial en la comarca, y que encima han pasado cosas incomprensibles como que el Ayuntamiento de Manlleu cerrara la oficina local de vivienda.

La consecuencia de todo ello es que en el 55,8% de los hogares de los inmigrantes viven cinco o más personas, según el Observatorio Socioeconómico de Osona. Otro dato significativo es que la población extranjera en Vic aumentó un 34% entre 2011 y 2021, mientras que el número de hogares sólo creció un 7% en el mismo período. "En los dos últimos años parece que se está activando la construcción de vivienda nueva. Pero son viviendas de un precio muy elevado para que la gente joven o la población extranjera pueda tener acceso", explica la responsable técnica del Observatorio. O sea, tampoco resuelve el problema.

Y es que la mayoría de inmigrantes quieren vivir en Vic o Manlleu, porque allí hay más servicios y porque también viven sus compatriotas. Torelló es otro de los municipios favoritos.

Manlleu es una de las localidades de Osona donde viven más inmigrantes.

"Hay que detener este crecimiento. Deberíamos declarar la emergencia sociodemográfica", afirma el alcalde de Vic, Albert Castells (Juntos), que exige que el presidente Salvador Illa pida el traspaso de las competencias de inmigración para frenar la llegada de extranjeros, o "haga lo que sea necesario a nivel legal para que las ciudades deban" a las ciudades.

"No es culpa de la industria cárnica. La comarca de Osona ha generado un efecto llamada por su dinamismo económico. Las personas que llegan a Vic deben tener un proyecto de vida, de trabajo y de vivienda. No podemos acoger a más personas en situación irregular", añade el alcalde. Algunas entidades que prefieren mantener el anonimato aseguran que el Ayuntamiento les ha pedido que no atiendan a los inmigrantes sin papeles. Actualmente, en casi ocho de cada diez municipios de Osona existen inmigrantes en situación irregular, según la Diagnóstico sobre situaciones de sinhogarismo y exclusión residencial en la comarca de Osona.

"La vivienda es competencia de la Generalitat. No basta con hacer grandes anuncios. Tienen que bajar al barro. No puede que las responsabilidades recaigan en los ayuntamientos", dice por su parte el alcalde de Manlleu, Arnau Rovira (Juntos). Reconoce que "actualmente no se está haciendo vivienda de protección oficial" en su municipio, pero en cambio pretenden "crecer industrialmente". "Necesitamos más IAE", argumenta, en referencia a la recaudación del impuesto de actividades económicas.

Indústries càrnies que més facturen a Osona

Costa Food Meat SL

Grup Baucells Alimentació SL

Industrias Cárnicas Montronill SA

SIC Outsourcing SL

Escorxador frigorífic d’Osona SA

Mafrigès SA

Sant Vicenç de Torelló

Torelló

l’Esquirol

les Masies de Voltregà

Patel SA

Manlleu

Tavertet

Roda de Ter

Casa Tarradellas SA

Gurb

VIC

Le Porc Gourmet SA

Santa Eugènia de Berga

Malla

Taradell

Viladrau

Tona

Seva

Embutidos Monells SA

Sant Miquel de Balenyà

Centelles

5 km

Costa Food Meat SL

Grup Baucells Alimentació SL

Industrias Cárnicas Montronill SA

SIC Outsourcing SL

Escorxador frigorífic d’Osona SA

Mafrigès SA

Sant Vicenç de Torelló

Torelló

l’Esquirol

les Masies de Voltregà

Patel SA

Manlleu

Tavertet

Roda de Ter

Casa Tarradellas SA

Gurb

VIC

Le Porc Gourmet SA

Santa Eugènia de Berga

Malla

Taradell

Viladrau

Tona

Seva

Embutidos Monells SA

Sant Miquel de Balenyà

Centelles

5 km

Costa Food Meat SL

Grup Baucells Alimentació SL

Industrias Cárnicas Montronill SA

SIC Outsourcing SL

Escorxador frigorífic d’Osona SA

Mafrigès SA

Sant Vicenç de Torelló

Torelló

l’Esquirol

les Masies de Voltregà

Patel SA

Manlleu

Tavertet

Roda de Ter

Casa Tarradellas SA

Gurb

VIC

Le Porc Gourmet SA

Santa Eugènia de Berga

Malla

Taradell

Viladrau

Tona

Seva

Embutidos Monells SA

Sant Miquel de Balenyà

Centelles

5 km

Sin planificación

De hecho, esto es un clásico en toda la comarca: municipios que han autorizado la ampliación de industrias sin ningún tipo de planificación comarcal, ni de vivienda, ni de servicios, ni de infraestructuras. "Es un planeamiento urbanístico más propio de los años 90: ir desarrollando setas por toda la comarca", constata el alcalde de Roda de Ter, Toni Mas (ERC).

"Urge la variante", dicen las pancartas que cuelgan de las casas en la carretera que atraviesa de punta a punta esta localidad de casi 7.000 habitantes. Cada día pasan decenas de trailers que se dirigen al macro matadero de Patel, situado justo en el pueblo de al lado. Es decir, mientras el vecino municipio de L'Esquirol recauda los impuestos de esta cárnica, Roda de Ter es la localidad que soporta el tráfico de camiones.

Un camión con cerdos que se dirige al matadero de Patel pasando por la carretera que atraviesa Roda de Ter de punta a punta.
La planta de producción de Patel, que está en el término municipal de L'Esquirol.

El alcalde de L'Esquirol, Àlex Montanyà (ERC), calcula que en Patel deben trabajar unas 600 personas, pero muy pocas viven en esta localidad de 2.303 habitantes. "Aquí no tenemos vivienda. El matadero está más lejos del casco urbano de L'Esquirol que de Roda de Ter o Manlleu", explica, dando a entender que viven en estos otros municipios. "Estoy más preocupado por la necesidad de vivienda por los jóvenes del pueblo que por los trabajadores", añade.

Lo mismo ocurre en Sant Vicenç de Torelló (2.118 habitantes), donde se encuentra el matadero de Mafriges, que también ha ido creciendo en los últimos años. "El plan urbanístico vigente contempla construcciones de casas unifamiliares o adosadas. Incluso tenemos problemas de vivienda para los jóvenes", coincide en decir su alcalde, Enric Mayo (Sumem).

O en Santa Eugenia de Berga (2.350 habitantes), que tiene el gran matadero de Le Porc Gourmet con unos 1.500 trabajadores. Su alcalde, Xavier Fernández (Juntos), asegura que han urbanizado "poquísimo en los últimos 30 años". Ahora están haciendo el plan de ordenación urbanística municipal (POUM) para empezar a urbanizar un nuevo sector, pero quieren asegurarse de que se realiza "diversidad de viviendas". "Si construimos un tipo concreto de vivienda, es posible que muchos trabajadores [del matadero] vengan a vivir a Santa Eugenia y dejemos sin posibilidades a la gente del pueblo".

Casas unifamiliares con jardín

El alcalde de Gurb, Josep Casassas (Units per Gurb), admite que ellos también apostaron por un crecimiento industrial pero no por un crecimiento urbanístico o residencial, precisamente por la proximidad del pueblo a Vic y Manlleu. Gurb es un municipio de 2.700 habitantes junto a la capital de Osona, donde básicamente hay casas unifamiliares con jardín. Por tanto, allí tampoco viven los trabajadores de las cárnicas. Sin embargo, sus servicios sanitarios y educativos sí se han visto afectados: "Residentes de Vic [no extranjeros] quieren venir al CAP o llevar a sus hijos a la escuela en Gurb". ¿La causa? La saturación de estos servicios en la capital de Osona.

En el término municipal de Gurb hay un total de 234 empresas, de las cuales más de la mitad están vinculadas al sector cárnico. Entre ellas, el gigante de Casa Tarradellas, que facturó más de 1.500 millones de euros en el 2024 y cuenta con unos 3.000 trabajadores. "La aportación de estas empresas al presupuesto municipal es de más del 50%", reconoce el alcalde. Es decir, son importantísimas.

A lo lejos, el polígono industrial de Gurb donde se encuentran varias plantas de producción de Casa Tarradellas.

"Los recursos de los municipios pequeños son escasos porque tienen muy poca población. En cambio, deben ofrecer los mismos servicios a los vecinos y realizar la misma burocracia que un municipio grande", explica el vicepresidente de la Federación de Municipios de Catalunya, Óscar Sendra, para justificar que intenten buscar ingresos a través de las industrias. Esto es, las cosas no son tan sencillas como parecen. También dice que estos ayuntamientos a veces se sienten "desamparados" porque deben tratar con grandes empresas que tienen muchos más recursos, personal y capacidad de gestión que la propia administración local.

Más allá de la nula previsión de vivienda, algunos alcaldes destacan que han aumentado los robos en la comarca y que se producen ocupaciones de casas. En las poblaciones pequeñas esto ha generado alarma. No ayuda el hecho de que en algunos municipios haya bastantes viviendas vacías y que hasta el 48,7% de la población extranjera de Manlleu, el 34,8% de la de Torelló, y el 31,5% de la de Vic viva bajo el umbral de la pobreza, es decir, con unos ingresos por debajo del 60% de la media de la media de la Observación. De hecho, han surgido mafias que se dedican a ocupar viviendas ya alquilarlos después a personas que buscan un sitio donde vivir. También existen casos de consumo de drogas.

"Es necesario más recursos económicos, técnicos y policiales. Con la Policía Local nosotros no podemos hacer investigación sobre drogas. Esto depende de los Mossos [de Escuadra], pero cuando pides ayuda, te dicen que a los mossos también les faltan agentes", se queja el alcalde de Torelló, ERC Ortu.

El pasado 29 de septiembre, dos centenares de vecinos indignados irrumpieron en el pleno municipal de esta localidad de poco más de 15.000 habitantes para exigir una solución a la ocupación de tres inmuebles en una calle céntrica del pueblo. Dos militantes de Aliança Catalana aprovecharon para intervenir públicamente y cargar contra el consistorio. Sus palabras fueron especialmente aplaudidas por el público.

"No somos racistas. En la calle viven familias marroquíes y no tenemos problemas. Lo nuevo es la violencia, el tráfico de drogas, las fiestas, los robos... No queremos delincuentes", dice Roser Mas, una vecina de la calle Sant Josep, donde pasaron las tres ocupaciones. Ha trabajado durante años en servicios sociales en Manlleu y en teoría es una persona sensibilizada. Sin embargo, declara: "Puedes estar de acuerdo o no con las políticas de Aliança Catalana, pero dicen la verdad. Lo que cuentan son cosas que pasan".

Todo ello demuestra que partidos e instituciones tienen un reto de grandes dimensiones por delante si quieren evitar el crecimiento exponencial de la extrema derecha que pronostican las encuestas en las próximas elecciones.

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