Estados Unidos

La guerra de Irán expone las vulnerabilidades del sistema de defensa de EE.UU. en la región

Los ataques iraníes contra los países del Golfo amenazan con desgastar la alianza de los petroestados con Washington

Incendio en la zona petrolera de Fujairah, en los Emiratos Árabes, por los restos de un dron interceptado, el 4 de marzo de 2026.
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WashingtonEl incendio provocado por Donald Trump en Irán se esparce y amenaza con consumir alianzas en la región. El régimen de los ayatolás está llevando al resto de países del Golfo a una guerra provocada por su socio transatlántico: los Emiratos Árabes, Catar, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudí y Omán han sido objetivos de los misiles y drones iraníes. Durante las últimas décadas, todos estos países han estado tejiendo alianzas militares con EE.UU. –sea en forma de bases o con tratados de cooperación– para asegurarse su oasis de estabilidad y prosperidad. Ahora, los ataques iraníes y el bloqueo del estrecho de Ormuz ponen a los petroestados ante una realidad muy distinta a la esperada: la alianza con EEUU, en lugar de tener un efecto disuasorio, les está arrastrando a un conflicto que amenaza su modelo económico.

No es la primera vez que los países árabes de la región se ven envueltos en el fuego cruzado entre Estados Unidos, Israel e Irán. El pasado verano, en el marco de la Guerra de los Doce Días, Teherán ya atacó la base estadounidense de Al Uleid (Qatar) como respuesta a los bombardeos contra sus instalaciones nucleares. Aunque lo que más tensionó a los países árabes no fue tanto ese ataque –el régimen iraní avisó con antelación— como otro episodio menos conocido que ocurrió entre Washington y Riad.

Durante aquellos días de junio, los dos sistemas de defensa antiaérea THAAD (Defensa terminal área de gran altitud) que Estados Unidos había llevado a Israel estuvieron disparando sin descanso contra los misiles iraníes. La demanda era tan intensa que llegó a plantearse trasladar también el THAAD de Arabia Saudí. La propuesta, según informaban oficiales estadounidenses en el Wall Street Journal, no hizo gracia a los saudíes, que también estaban en alerta por el conflicto. Finalmente, no fue necesario desplazar el armamento, pero puso de manifiesto la gran brecha dentro del sistema defensivo estadounidense: en sólo 12 días se agotó aproximadamente una cuarta parte de todo el inventario de la munición.

El aviso del THAAD de Corea del Sur

En total, Estados Unidos tiene ocho THAAD, de los que al menos dos están desplegados en Israel y uno en Jordania. Los dos únicos sistemas que el ejército estadounidense tiene desplegados de forma permanente son el de la isla de Guam, en el Pacífico Occidental, y el de Corea del Sur, que tienen un objetivo de disuasión ante China y Corea del Norte. O bien, tenía. Esta semana, Washington ha movilizado al THAAD desplegado en Corea del Sur.

Más allá de provocar tensiones con otro aliado y volver a poner en duda hasta qué punto EEUU es un socio fiable en términos defensivos, el hecho de que el ejército esté moviendo este THAAD es un mal indicador en cuanto a la capacidad defensiva de EEUU. El Pentágono ya había advertido a Trump de que no se embarcara en ninguna guerra con Irán porque las reservas de munición estaban mermadas después de un año apoyando a Israel. La movilización del THAAD de Corea del Sur confirma, una vez más, la advertencia del jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine.

El rango de los objetivos de los ataques iraníes contra los petroestados va desde ubicaciones militares a estructuras civiles. Las últimas imágenes satélite analizadas por la CNN muestran cómo Teherán está intentando debilitar las defensas aéreas de la península arábiga con ataques contra los radares estadounidenses que detectan los drones y misiles. Varias instalaciones militares en Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, asociadas con los sistemas de radares THAAD, han sido atacadas por Irán. Estos radares son clave para que los sistemas de defensa aérea se puedan activar.

Hasta ahora, se ha podido confirmar que el THAAD de Jordania ha sido destruido. Los ayatolás están centrándose en lo que consideran el actual talón de Aquiles del ejército estadounidense: un sistema de defensa caro y comprometido por el arsenal menguado, frente a los drones Shahed, mucho más baratos y disponibles.

Tensar las relaciones con EE.UU.

El daño que pretende provocar a Irán con sus ataques no es meramente militar, sino también moral. Teherán también ha hecho volar drones en áreas civiles, llamando a la puerta de la población local e interrumpiendo la normalidad necesaria para hacer marchar la economía. El miércoles, dos drones iraníes cayeron cerca del aeropuerto de Dubai, y Bahréin tuvo que evacuar varios aviones a causa del conflicto. Miles de vuelos se han visto cancelados por la guerra. Aunque en comparación con las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, el impacto económico por el bloqueo aéreo es menor.

La guerra provocada por Estados Unidos e Israel está poniendo en peligro el modelo económico que han desarrollado los petroestados en la región durante los últimos 20 años. Inicialmente, los ataques de Irán querían poner presión sobre los países árabes para que intercedieran en su favor y frenaran a Washington. Pero ahora parece que buscan desgastar aún más la alianza entre la administración Trump y sus socios en la región.

El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, ya ha mostrado en su primer discurso que no piensa rendirse y que seguirá bloqueando a Ormuz. Cuanto más se alargue el conflicto, mayor riesgo es que el rechazo que estos países han estado mostrando en Irán se gire en contra de Estados Unidos. Se trata de otro daño colateral que el presidente republicano parece no haber contemplado: que todos los esfuerzos para estrechar alianzas y negocios con Qatar, Arabia Saudí y similares se vean ahogados por los bombardeos.

El primer viaje presidencial de Trump nada más volver a la Casa Blanca el año pasado fue precisamente una gira por Oriente Medio, con paradas en Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes. Un tour por los petroestados que estaba marcado por la sombra de los negocios familiares del presidente. Algunos de estos negocios incluyen, por ejemplo, un acuerdo reciente para construir un resort de golf de lujo en Qatar a través de una inmobiliaria catarí, o la cesión, por parte de la organización Trump, de su marca a dos nuevos proyectos en Arabia Saudita, en colaboración con Dar Global, una promotora inmobiliaria con sede en Londres y filial de la inmobiliaria saudí Al Arkan.

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