El ICE asesina a un hombre en Maine y admite que no era la persona que buscaban
Se trata de la segunda víctima a manos de los agentes antiinmigración en menos de una semana, y de la segunda vez que los oficiales se confunden de individuo
WashingtonLa segunda persona que ha muerto a tiros por los agentes de antiinmigración en menos de una semana no era ni siquiera la persona a la que buscaban. La víctima, abatida el lunes por la mañana en Biddeford (Maine), no era el mismo individuo contra quien el ICE tenía una orden judicial de deportación, según explica el senador Angus King, que cita al actual secretario de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin. En el comunicado oficial, el DHS no ha mencionado este detalle y se ha limitado a justificar a los agentes diciendo que abrieron fuego "temiendo por la seguridad pública". No se especifica por qué razón la víctima suponía un peligro. El suceso de este lunes es similar al de la semana pasada en Houston (Texas), donde el ICE mató a Lorenzo Salgado, un mexicano de 52 años a quien confundieron con otra persona.
La víctima de Maine ha sido identificada como Joan Sebastián Guerrero, un hombre colombiano de 26 años, según han explicado los vecinos a la CNN. La Coalición por los Derechos de los Migrantes de Maine y el grupo Presente! han sido los primeros en identificarlo y han confirmado que Guerrero tenía permiso de trabajo y residía legalmente en los Estados Unidos.
Eran pasadas las 7 de la mañana cuando esta pequeña ciudad costera de poco más de 24.000 habitantes se ha visto sorprendida por el tiroteo. Varios vecinos han salido a la calle alertados por el ruido y han visto cómo agentes federales corrían tras un coche blanco que tenía agujeros de bala en el parabrisas. El hombre ya estaba muerto.
La primera reacción del gobierno no ha llegado hasta 12 horas después, en un breve comunicado en las redes donde el DHS justifica la acción en defensa propia y califica a Guerrero "de inmigrante ilegal", a pesar de que su estatus era otro. Igual que ya pasó en Minneapolis con el asesinato de la ciudadana estadounidense, Renee Good, el DHS se ha aferrado al hecho de que Guerrero conducía un coche y que, supuestamente, podía ser empleado como un arma contra los agentes.
Los dos nuevos asesinatos llegan medio año después de los macrobatidas en Minneapolis y que comportó la muerte de Good y Alex Pretti, otro ciudadano estadounidense, a manos de los agentes antiinmigración. En total, desde que Trump inició su campaña de deportaciones masivas se han contabilizado al menos cinco casos de personas que han muerto a manos del ICE, sin contar a Good, Pretti, Salgado y Guerrero.
Tanto el asesinato de Salgado la semana pasada en Houston, como el de Guerrero ayer en Maine, han provocado diversas protestas locales. El episodio sucede bajo la nueva dirección de Mullin, quien sustituyó a Kristi Noem después de que esta dimitiera por el caos desatado en Minnesota en enero.
Los dos últimos sucesos, en los que se ha confundido a la víctima, se producen después de que el año pasado una sentencia del Tribunal Supremo abriera la puerta a las detenciones basadas en el perfil racial y de que el DHS acortara la formación de los nuevos agentes del ICE para tener más personal sobre el terreno. La campaña de reclutamiento estaba diseñada con una narrativa que llamaba a defender el país "de la invasión". Tal como explicaba a ARA en enero el exjefe del ICE, John Sandweg, "el reclutamiento ideológico es una receta para el desastre".