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Internacional  /  Estados Unidos 04/11/2022

¿Qué le pasa a Biden? Sus lapsus inquietan a los Estados Unidos

La mayoría de los demócratas lo ven demasiado viejo y preferirían a otro candidato en 2024 y los republicanos se quieren aprovechar de ello

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WashingtonLos lapsus que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, tuvo durante su discurso del martes en Florida se añaden a la larga lista que acumula durante los dos años de su mandato presidencial. Y son especialmente delicados a una semana de las elecciones legislativas, que decidirán si su partido mantiene las ajustadas mayorías en el Congreso. "La inflación es un problema mundial por la Guerra de Irak", dijo el máximo mandatario queriéndose referir a Ucrania. Al darse cuenta del error, quiso rectificar, pero se volvió a equivocar: "Disculpen, pienso en Irak porque es donde murió mi hijo". De hecho, su hijo Beau (a pesar de que sí había servido en Irak) murió de cáncer cerebral en los Estados Unidos en 2015.

En otro momento de su discurso, Biden aseguró que había hablado con el "inventor de la insulina", una hormona que fue descubierta –y no inventada– en 1921 por Frederick Grant Bantinc y James Richard Macleod. Pero es imposible que esta conversación haya tenido nunca lugar: los dos murieron antes del nacimiento de Biden, en 1942. Llueve sobre mojado y en los Estados Unidos crece la inquietud por la figura del presidente: los demócratas se preocupan, los republicanos lo aprovechan políticamente.

El equipo de comunicación de la Casa Blanca es conocido por prestar una exhaustiva atención a todos los detalles que rodean a la figura del presidente. A lo largo del último año se ha tenido que encontrar con todo tipo de titulares indeseables, dado que Biden se ha trabucado con las palabras de manera recurrente, se ha mostrado desorientado al final de algunos discursos o ha saludado al aire y ha caído yendo en bici, entre otros. Muchas de estas imágenes se han hecho virales y han corrido como la pólvora en las redes sociales. Uno de los momentos más sonados tuvo lugar hace poco más de un mes, en septiembre, cuando durante un discurso Biden quiso agradecer la participación en la iniciativa de una congresista republicana, Jackie Walorski, que había muerto hacía poco en un accidente de coche. "Jackie, ¿estás aquí? ¿Dónde está Jackie?", decía, buscándola con la mirada entre el público. Cuando la congresista perdió la vida, Biden y su mujer emitieron un comunicado con sus condolencias.

Solo un 42% de popularidad

La preocupación por la edad del presidente, que a sus 79 años (el próximo 20 de noviembre cumplirá los 80) es el más viejo de la historia del país, ha sido un arma utilizada de manera recurrente por los conservadores para atacarlo, especialmente a través de las redes sociales. Pero también es el principal motivo de duda dentro del partido demócrata. Según una encuesta del New York Times, el 64% de sus votantes preferirían a otro candidato de cara a las elecciones presidenciales de 2024, y la razón principal no tiene que ver con su acción de gobierno, que una mayoría de demócratas aprueban, sino con la edad.

El presidente Joe Biden en un discurso, en una imagen de archivo.

El índice de popularidad de Biden cayó en picado en agosto del año pasado, coincidiendo con la catastrófica retirada norteamericana de Afganistán que trajo a los talibanes al poder, y no se ha recuperado mucho desde entonces. Según el centro FiveThirtyEight, con datos de noviembre, solo lo aprueban el 42% de los norteamericanos, lo cual supone una caída de 11 puntos porcentuales desde que llegó al poder, cuando arrancaba con un apoyo del 53%. De hecho, en estos momentos, su impopularidad está empatada con la de Donald Trump, el presidente con peor puntuación desde la Segunda Guerra Mundial. Trump, de hecho, mantuvo esta media durante todo su mandato y nunca pasó del 49% de aprobación.

Su impopularidad se debe, en gran parte, a la situación que vive el país, con una inflación desbocada desde el inicio de su mandato y una polarización extrema que genera el rechazo frontal de los votantes de signo contrario. Pero la preocupación por su estado físico y su falta de carisma añaden otra capa de descrédito hacia su figura.

Ante esta situación, el máximo mandatario ha mantenido un perfil bajo durante la campaña, y pocos candidatos demócratas han utilizado su capital político a su favor. Pero en la última semana antes de las elecciones, ha vuelto a la primera página para participar en tres mítines electorales en los estados de Florida, Nuevo México y Pensilvania.

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