Machado sale de la Casa Blanca después de una "buena" reunión con Trump
La opositora venezolana intenta recuperar el favor del presidente de EEUU, tras plantear la idea de compartir el Nobel de la paz con él
WashingtonLa disputa entre la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la opositora María Corina Machado por el favor de Donald Trump comienza a esclarecer la pregunta sobre quién manda realmente en el país caribeño. Después de que el estadounidense la descartara como sucesora para el régimen decapitado de Nicolás Maduro, Machado se reunió con el presidente estadounidense para hacerle la corte.
El encuentro, una comida en la Casa Blanca a puerta cerrada que ha durado más de dos horas, ha concluido sin hacer mucho ruido. Machado ha abandonado el edificio para dirigirse al encuentro que ya tenía planeado por esta tarde en el Congreso sin dar demasiados detalles sobre la conversación con Trump, la cual ha calificado de "buena". Tampoco quiso esclarecer si finalmente ofreció su Premio Nobel de la Paz al magnate, tal y como había sugerido.
La cita había despertado tanto el nerviosismo de Caracas –Rodríguez ya se aseguró de llamar el día antes a Trump para preparar el terreno– como el de Oslo: el comité del Nobel ya ha advertido a Machado de que el premio Nobel de la Paz es intransferible. La semana pasada, y en un intento por recuperar la simpatía del republicano, Machado soltó la idea de compartir el galardón con Trump, que no ha escondido que le gustaría añadirlo a la colección de estatuillas y trofeos del Despacho Oval.
El nuevo dueño de Venezuela es un hombre voluble, ya menudo las decisiones que toma están de acuerdo con lo último que haya oído de sus asesores. La táctica de Rodríguez de adelantarse a su competidora y hablar con Trump antes del cara a cara es un patrón que ya se ha visto en otras ocasiones. El presidente ruso, Vladimir Putin, es experto en levantar el teléfono en la víspera de las visitas de Volodímir Zelenski a la Casa Blanca.
"Hemos tenido una conversación excelente y ella es una persona fantástica. De hecho, es alguien con quien hemos trabajado muy bien", dijo Trump a los periodistas sobre la presidenta interina de Venezuela. Y aseguró que había sido una conversación "larga" en la que se habían abordado "muchos temas".
El objetivo del petróleo
Washington ya ha empezado a poner en marcha la maquinaria para expoliar las reservas de crudo de Venezuela. En un primer pago en EE.UU., Caracas entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo. Un volumen que podría llegar a valorarse en más de 2.800 millones de dólares. Paralelamente, Trump ya ha estado presionando a las grandes petroleras para que inviertan al menos 100.000 millones de dólares para restaurar la dañada infraestructura petrolera venezolana y dar paso a la nueva fiebre del oro, en este caso, del oro negro.
Hace casi dos semanas que la unidad de élite Delta Force secuestró a Maduro y su esposa, Cilia Flores, en plena noche. La operación, que provocó al menos cien muertes en Caracas, dejó en choque al país ya toda la comunidad internacional. Trump ejecutaba las amenazas de los últimos meses y culminaba así el asedio militar erigido en torno al país latinoamericano con bombardeos contra supuestas narcollanchas en el Caribe y el despliegue de barcos de la marina estadounidense en el límite de las aguas venezolanas.
En las horas posteriores a la intervención militar en Venezuela, Trump ya descartó a Machado como posible relevo en el vacío de poder provocado en el país. Por el contrario, el mandatario apuntaba a Rodríguez, la segunda de Maduro, como posible interlocutora. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ya había estado hablando con ella, según explicó en la rueda de prensa. El hispano –uno de los ideólogos tras toda la empresa intervencionista– señalaba a Rodríguez como una mejor interlocutora que su predecesor, mientras que Machado veía cómo se desmenuzaba la posibilidad de tomar las riendas del país.
Poco después, fuentes de la administración explicaban al Washington Post que una de las razones por las que Trump había descartado tan rápidamente Machado era el Nobel de la paz. Aunque la opositora le dedicó el galardón, el presidente consideraba que no debería haberla aceptado.