Machado ofrece la medalla del Nobel de la Paz en Trump "por su compromiso con la libertad"
La opositora venezolana intenta recuperar el favor del presidente de EEUU, que ha mantenido un perfil bajo con ella
WashingtonLa disputa entre la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la opositora María Corina Machado por el favor de Donald Trump empieza a despejar la pregunta sobre quién manda realmente en el país caribeño. Machado se ha encontrado a puerta cerrada este jueves en la Casa Blanca con el presidente estadounidense, en una reunión que la administración Trump no ha querido dar mucho vuelo. Machado ha comido con el presidente y, al terminar la reunión, que se ha alargado más de dos horas, ha calificado la conversación de "buena". No ha sido hasta la caótica rueda de prensa posterior al encuentro con senadores estadounidenses que la opositora ha explicado que ha traído su medalla del Nobel de la Paz al presidente estadounidense.
"Le he presentado la medalla", ha asegurado. Y ha añadido: "Le he dicho: «Hace 200 años, el general La Fayette le entregó al presidente Simón Bolívar una medalla con el rostro de George Washington, y siempre la guardó con cariño. Justo 200 años después, la gente de Bolívar le está devolviendo a Washington una medalla en reconocimiento»", ha dicho a los periodistas. Según la opositora, fue un gesto para agradecer al magnate su "compromiso único con la libertad". Machado no ha contestado si Trump ha aceptado la ofrenda o no. El comité del Nobel ya advirtió a Machado de que el galardón es intransferible y que esto no podía hacerse.
Antes de que la comida terminara, la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, volvía a subrayar que Machado no es la persona adecuada para liderar un cambio de régimen dentro de Venezuela: "Es una postura realista". Aunque ha vuelto a elogiarla como "una voz realmente notable y valiente para muchos venezolanos". Por otra parte, la Casa Blanca volvía a enviar también la idea de que Rodríguez es una subordinada de Washington. "Hasta ahora han cumplido con todas las demandas y solicitudes de Estados Unidos y del presidente -aseguró Leavitt-. Al presidente le gusta lo que está viendo y espera que la cooperación continúe".
Desde Caracas, Rodríguez volvía a hacer el mismo equilibrismo que ha estado haciendo en los últimos días y contestaba: "Si algún día me tocara ir a Washington, lo haría de pie, nunca arrastrada". Y añadía: "Basta ya de clases políticas que usurpan lo que significa ser político para entregarse a las órdenes de Washington. Y lo digo yo, a quien la historia ha situado en esa responsabilidad".
Unas palabras que contrastan con el empeño de la presidenta interina por llamar ayer a Trump, justo antes de la reunión con Machado. "Hemos tenido una conversación excelente y ella es una persona fantástica. De hecho, es alguien con quien hemos trabajado muy bien", dijo el miércoles desde el Despacho Oval el presidente a los periodistas sobre la conversación telefónica. Y aseguró que había sido una conversación "larga" en la que se habían abordado "muchos temas".
El objetivo del petróleo
Washington ya ha empezado a poner en marcha la maquinaria para expoliar las reservas de crudo de Venezuela. En un primer pago en EE.UU., Caracas entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo. Un volumen que podría llegar a valorarse en más de 2.800 millones de dólares. Paralelamente, Trump ya ha estado presionando a las grandes petroleras para que inviertan al menos 100.000 millones de dólares para restaurar la dañada infraestructura petrolera venezolana y dar paso a la nueva fiebre del oro, en este caso, del oro negro.
Hace casi dos semanas que la unidad de élite Delta Force secuestró a Maduro y su esposa, Cilia Flores, en plena noche. La operación, que provocó al menos cien muertes en Caracas, dejó en choque al país ya toda la comunidad internacional. Trump ejecutaba las amenazas de los últimos meses y culminaba así el asedio militar erigido en torno al país latinoamericano con bombardeos contra supuestas narcollanchas en el Caribe y el despliegue de barcos de la marina estadounidense en el límite de las aguas venezolanas.
En las horas posteriores a la intervención militar en Venezuela, Trump ya descartó a Machado como posible relevo en el vacío de poder provocado en el país. Por el contrario, el mandatario apuntaba a Rodríguez, la segunda de Maduro, como posible interlocutora. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ya había estado hablando con ella, según explicó en la rueda de prensa. El hispano –uno de los ideólogos tras toda la empresa intervencionista– señalaba a Rodríguez como una mejor interlocutora que su predecesor, mientras que Machado veía cómo se desmenuzaba la posibilidad de tomar las riendas del país.
Poco después, fuentes de la administración explicaban al Washington Post que una de las razones por las que Trump había descartado tan rápidamente Machado era el Nobel de la paz. Aunque la opositora le dedicó el galardón, el presidente consideraba que no debería haberla aceptado.