Trump dice estar al frente de Venezuela y descarta elecciones a corto plazo

El presidente estadounidense prevé que en 18 meses o menos las petroleras puedan empezar a expoliar el crudo venezolano

Donald Trump este martes mientras se dirigía a los congresistas republicanos después de intervenir Venezuela
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WashingtonLa incertidumbre que se cierne sobre el vacío de poder provocado por Estados Unidos en Venezuela no se desvanece: ¿quién manda en el país? ¿Delcy Rodríguez, que ha asumido la presidencia interina a la sombra de Washington, o Donald Trump, que anoche volvía a situarse como autoridad última del proceso de transición? En una entrevista en la cadena NBC, el presidente estadounidense exponía que ha creado un grupo –que incluye al vicepresidente, JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el de Defensa, Pete Hegseth, y el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller– que se encargará de supervisar el rol de EEUU en Venezuela. Y respondía con una sola palabra sobre quién está en lo más alto de este organigrama: "Yo".

En consonancia con esta autocoronación, Trump –y no Rodríguez– anunciaba en la NBC que en Venezuela no habrá elecciones en los próximos 30 días. "Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar unas elecciones. No hay manera de que la gente pueda ni siquiera votar", dijo el republicano sobre la posibilidad de una votación el próximo mes. "No, eso requerirá un período de tiempo. Tenemos que volver a poner al país en buen estado de salud". ¿Pero qué significa devolver la salud a Venezuela? Tampoco lo ha especificado. Al igual que tantas otras afirmaciones genéricas sobre el supuesto proceso de transición democrática. Lo que sí dejaba claro es que Estados Unidos prevé seguir involucrados en el país durante un buen tiempo.

Rodríguez, que se dio por eludida, ha contestado horas después de que ningún agente externo dirige el país: "Mi destino no lo decide nadie más que Dios". La presidenta interina volvía a dar un volantazo al día siguiente de ablandarse con Washington y ofrecerse a colaborar.

Las petroleras por delante del Congreso

La única proyección temporal que ofrecía Trump era sobre el petróleo, el recurso más preciado del país centroamericano y que Washington piensa explotar. El mandatario decía a la cadena que cree que la industria petrolera estadounidense empezará a operar en Venezuela en menos de 18 meses. "Creo que podemos hacerlo en menos tiempo, pero va a costar mucho dinero", decía, y sugería que el dinero invertido por las compañías en el proceso se lo podría "reembolsar" por su parte, "oa través de los ingresos" que obtengan operando en el país. La única forma en que Trump puede "reembolsar" el dinero a las compañías estadounidenses que participen en el expolio de crudo venezolano sería metiendo mano en el dinero público del contribuyente estadounidense.

Que las petroleras van por delante de la ciudadanía se ha hecho explícito en que Trump avisó antes a las compañías petroleras que al Congreso sobre la incursión. El presidente dijo a la NBC que "las compañías petroleras sabían perfectamente" que el gobierno estaba "pensando hacer algo", pero no les dio detalles. El Wall Street Journal publicaba en exclusiva que en diciembre el presidente ya avisó a los gigantes del sector. "Estad preparados", les dijo.

Aunque no les proporcionó más detalles de lo que después sería un bombardeo sobre Caracas en plena madrugada, ya es más de lo que se comunicó al comité de inteligencia del Congreso. "Literalmente, nos mintieron en la cara", explicaba el domingo el senador Chris Murphy, sobre una sesión informativa de Venezuela que el secretario de Estado, Marco Rubio, realizó en el Senado el pasado mes. "El mensaje que enviaron fue que esto no iba de un cambio de régimen… Dijeron que se trataba únicamente de una operación antidroga".

Trump hacía nuevas previsiones para el país horas después de que el presidente depuesto, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, se hubieran declarado no culpables ante el tribunal de Manhattan. Maduro defendió que todavía era "el presidente del país" y denunció haber sido "secuestrado" por Estados Unidos. Esta mañana el fiscal general de Venezuela, Tarek Saab, hacía un llamamiento al gobierno y al ejército para que cooperen para enfrentarse al "terrorismo de estado" de Estados Unidos.

Tras la agresión militar que ha dejado casi un centenar de muertos en Caracas, el mandatario estadounidense volvía a insistir en que no está en guerra con Venezuela. "No, no estamos –dijo Trump–. Estamos en guerra con personas que venden drogas. Estamos en guerra con personas que vacían sus prisiones hacia nuestro país, vacían sus centros de toxicómanos y vacían sus instituciones psiquiátricas hacia nuestro país". De nuevo, las declaraciones del magnate se encuadran en la estrategia legal que ha adoptado su administración por negar que las agresiones hayan estado en contra del país y eludir así cualquier acusación de violar el derecho internacional. La oficina de derechos humanos de Naciones Unidas ya ha calificado la intervención de Estados Unidos en Venezuela de "una violación del derecho internacional".

La befa de Trump en Europa

Mientras, este martes Trump volvía a colgarse la medalla del operativo ante su corte. En un discurso durante la reunión anual de los congresistas republicanos en el Kennedy Center de Washington, el presidente estadounidense calificaba el ataque de "brillante" y presumía que "nadie podría haberlo hecho" como Estados Unidos. El republicano también volvía a cargar contra Maduro, diciendo: "Ha matado a millones de personas. Tortura a gente. Tiene un cuarto de tortura en medio de Caracas que ahora cerrarán". Recreándose en la supremacía militar de Estados Unidos y un público que le reía todas las gracias, Trump ridiculizó a todos los partidarios que piden la liberación de Maduro. También hizo burla del presidente francés, Emmanuel Macron, y de la UE por lo general en el por los aranceles que ha aplicado sobre los medicamentos europeos.

El magnate se mofaba de que el Viejo Continente siempre se acaba doblando a él mientras que al otro lado del Atlántico los principales líderes europeos cerraban filas con Dinamarca sobre las aspiraciones de Trump de anexionarse Groenlandia. En Washington el presidente burlaba y en Europa todavía se insistía en describir a Estados Unidos como un "socio esencial".

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