Los mensajes contradictorios de Washington y Teherán enturbian el alto el fuego

Se espera que el vicepresidente J.D. Vance viaje el martes a Islamabad, justo cuando expira la tregua, a pesar de que los iraníes todavía no han confirmado el segundo encuentro

WashingtonCada hora que pasa, el alto el fuego se hace más escurridizo. El vicepresidente J.D. Vance tiene previsto viajar a Islamabad el martes para intentar de nuevo llegar a algún tipo de acuerdo con Irán. El problema, sin embargo, es que esta vez no está confirmado que al otro lado de la mesa se sienten los iraníes. El presidente Donald Trump ha estado haciendo numerosas declaraciones contradictorias sobre el futuro de las conversaciones, como que Vance ya estaba de camino a Pakistán, algo que fuentes de Reuters han desmentido. Teherán también ha estado enviando señales contradictorias después de que los marines interceptaran un barco iraní en Ormuz. Por un lado, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha dicho que "no hay planes" de cara a un nuevo encuentro, pero el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha reconocido que continuar con la guerra "no beneficia" a nadie.

Esta mañana Trump ha afirmado en el New York Post que Vance, junto con el resto de la delegación estadounidense, ya estaba volando a Islamabad. El hecho en sí constituía un mínimo signo de optimismo para que los iraníes se sentaran a la mesa para reanudar las conversaciones antes de que la noche del martes expire la tregua. Pero la previsión de que el vicepresidente vuele a Islamabad el mismo día que se supone que debe acabar la pausa aún añade más incertidumbre a la situación.

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Teherán mantiene en el aire las conversaciones

En paralelo, los iraníes continúan haciendo equilibrios para tener todas las opciones sobre la mesa pero sin comprometerse a nada. Mientras oficialmente aún no hay ninguna confirmación, fuentes anónimas de la administración filtran a cuentagotas mensajes propicios a una nueva reunión. Un oficial iraní explicaba a Reuters este lunes que Irán ya está considerando la posibilidad de una segunda ronda, pero que la decisión aún no se ha tomado. Aunque la intercepción de la nave iraní Touska por parte de los Estados Unidos ha vuelto a hacer más real la reanudación de las hostilidades, la razón por la cual los ayatolás continúan atrincherados es el estrecho de Ormuz: exigen a Washington que levante el bloqueo que impuso a principios de la semana pasada.

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Las autoridades iraníes acusan a Washington de "demandas excesivas, expectativas no realistas, cambios constantes de postura y contradicciones reiteradas", y consideran que el bloqueo naval estadounidense es una violación del alto el fuego. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha recordado este lunes que se mantiene la "profunda desconfianza histórica de Irán hacia la conducta de los EE.UU." –que los han bombardeado dos veces con las negociaciones en marcha– y advierte que las "señales contradictorias y no constructivas de los funcionarios estadounidenses" solo socavan los esfuerzos diplomáticos. "Buscan la rendición de Irán. Los iraníes no se someterán a la fuerza", ha avisado.

Así pues, el destino de la guerra ahora mismo pasa por Ormuz. Ante el atrincheramiento de los iraníes, los EE.UU. parece que comienzan a ablandarse. A través de Pakistán, el país mediador, Washington ha dicho que estaría dispuesto a retirar el bloqueo si sirve para garantizar que las dos partes vuelven a la mesa de negociación.

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El pasado viernes, aunque los iraníes anunciaron que reabrían el paso marítimo, Trump decidió mantener su bloqueo. Al ver que Washington no cedía, la Guardia Revolucionaria dijo que el estrecho "volvía a la situación anterior" y atacó varias embarcaciones occidentales. Trump lo consideró una violación del alto el fuego, pero el domingo anunciaba que los EE.UU. participarían en las conversaciones en Islamabad con una delegación en principio encabezada por Vance, junto con el enviado Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner.

El domingo Trump también amenazaba, otra vez, con destruir todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán. "Estamos ofreciendo un acuerdo muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no, los Estados Unidos destruirán todas y cada una de las centrales eléctricas, así como todos los puentes de Irán. ¡Ya basta de hacerse el listo! Caerán deprisa y fácilmente y, si no aceptan el acuerdo, será un honor para mí hacer lo que haya que hacer, algo que los otros presidentes habrían tenido que hacer en Irán en los últimos 47 años. Ha llegado la hora de poner fin a la máquina asesina de Irán", decía en un post. Más tarde, declaraba a Fox News que "si no firman el acuerdo, todo el país saltará por los aires". De nuevo, las mismas amenazas de cometer crímenes de guerra, que van subiendo de tono a medida que se hunden en el pantano de una guerra concebida para ser ganada en un golpe fulminante y que ya se alarga siete semanas.