Las infecciones de Chikungunya se multiplican por siete y la mayoría se detectan en Cataluña
Los brotes en todo el mundo aumentan la llegada de casos importados y ya se han detectado 43 casos en todo el Estado
BarcelonaCataluña tiene la temperatura adecuada, el tipo de mosquitos y el flujo de viajeros necesarios para que las enfermedades tropicales sean cada vez más frecuentes, especialmente durante los meses de verano. La crisis climática avanza sin parar y cada año hay miles de personas que viajan a zonas donde estas patologías circulan con intensidad, lo que aumenta el riesgo de tener casos autóctonos y de que la transmisión llegue a ser endémica. La enfermedad del Chikungunya es una de estas infecciones que preocupa a las autoridades sanitarias y, desde principios de año, ya se han detectado 43 casos en todo el Estado, siete veces más que el año pasado en el mismo período, cuando solo se habían diagnosticado 6. De estos, 28 son en Cataluña, todos casos importados de países donde actualmente hay brotes.
Esto significa que casi dos de cada tres casos detectados en el Estado se han diagnosticado en centros sanitarios catalanes. Más de la mitad se han tratado en el Centro de Salud Internacional de Drassanes, según explica Israel Molina, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d'Hebron, que gestiona este equipamiento. La gran mayoría son personas que han estado de viaje en un país con brotes activos: este 2026 una veintena de países ya han reportado focos de contagios de Chikungunya, se han detectado más de 32.000 casos en todo el mundo y al menos ha habido nueve muertes. La mayoría son países americanos, pero en Europa también se han notificado brotes en Italia y en Francia.
El virus del Chikungunya se transmite por la picadura de mosquito, que actúa como vector de transmisión: si el insecto se alimenta de sangre de una persona infectada, puede contagiar hasta al cabo de unos 10 días después de la picadura. Aproximadamente una semana después de la picadura, la persona comenzará a tener fiebre, dolor de cabeza y dolor muscular, como pasa también con otras enfermedades que transmiten los mosquitos como por ejemplo el dengue o la fiebre del Nilo Occidental. Sin embargo, Molina explica que todas tienen alguna particularidad que acostumbra a ser determinante para hacer el diagnóstico. En el caso del Chikungunya, las personas con el virus tienen dolor articular y artritis. La mayoría se recuperan completamente, pero la artritis puede persistir durante meses o incluso años, avisa Molina.
"La punta del iceberg"
El hecho de que en Francia o Italia detecten más casos de Chikungunya que España hace pensar a Molina que hay personas enfermas que no se están diagnosticando. En la misma línea se expresaba el verano pasado Jacobo Mendioroz, subdirector general de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública, cuando se anunció toda una serie de acciones para disminuir el riesgo de sufrir brotes. "Cuando detectamos casos en humanos vemos la punta del iceberg, podemos tener muchos más circulando y que no identifiquemos", avisaba el experto, que reconocía que lo más probable es que estas patologías acaben circulando con normalidad en Cataluña a raíz del aumento de las temperaturas, la proliferación de mosquitos y de la llegada de miles de turistas de todo el mundo. "Pensar que nos libraremos es un poco inocente".
Aun así, el verano pasado el departamento de Salud extremó la prevención y el control de los mosquitos y desplegó los circuitos para actuar con rapidez si detectaban casos de alguna de estas enfermedades tropicales y se consiguió minimizar el impacto previsto. De cara a este verano Mendioroz explica a el ARA que disponen de un as en la manga por si se detectan brotes que no son capaces de controlar. "Hay vacunas contra el dengue y el Chikungunya que podríamos utilizar si fuera necesario para controlar un brote, como ya han hecho países como Brasil". Eso sí, de momento no contemplan la vacunación masiva y tampoco han efectuado ninguna compra de vacunas.
Según Salud Pública, en Cataluña ya está desplegado desde hace años un plan interdisciplinario de control que tiene "buenos resultados", por lo que "no harían falta, en principio, medidas adicionales". Cuando se detecta un caso positivo de alguna de estas enfermedades que no está asociado a ningún viaje internacional, los centros de control de mosquitos se activan, se desplazan hasta la zona e identifican larvas y especies de mosquitos para determinar el riesgo de expansión. Una vez hecha la evaluación, se erradican las larvas e incluso algunos mosquitos y después se hace seguimiento de la actuación para asegurar que no hacen falta más medidas. También se hace seguimiento de todos los contactos de las personas infectadas para cortar cadenas de transmisión.
Molina explica que desde la unidad de salud tropical hacen formación a profesionales de los centros de atención primaria para que si llega una persona con síntomas compatibles la sepan reconocer a tiempo y actuar en consecuencia. Hay que tener en cuenta que en Cataluña hay el mosquito tigre, que puede transmitir el dengue, el Chikungunya y el Zika, y el mosquito común puede transmitir el virus del Nilo Occidental. Por este motivo, Salud insiste en la importancia de controlar estas dos especies. A parte, también hay un programa de vigilancia del virus del Nilo Occidental para detectar precozmente la circulación en pájaros y caballos e identificar zonas de riesgo.