Irán amenaza con bloquear el mar Rojo si los EE.UU. continúan en Ormuz

La Casa Blanca niega haber pedido "formalmente" una prórroga del alto el fuego mientras se aceleran los esfuerzos diplomáticos para una nueva ronda de conversaciones

Propaganda en Teherán que simboliza el bloqueo de Irán en el estrecho de Ormuz.
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WashingtonYa no es el apocalíptico ultimátum de Donald Trump el que está en tiempo de descuento, sino una frágil tregua que caduca el próximo martes. Después de que las conversaciones de paz en Islamabad entre Estados Unidos y Irán llegaran a un punto muerto el fin de semana pasado, la prioridad ahora es conseguir una nueva ronda antes de que se agote el tiempo. La Casa Blanca se ha mostrado este miércoles "optimista" con la posibilidad de llegar a un acuerdo en el próximo encuentro y ha negado que Washington haya pedido "formalmente" una ampliación de la tregua. "Ahora mismo, eso no es cierto", ha recalcado la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.

Pero que ahora la administración Trump niegue haber presentado la solicitud no cierra la puerta a que pueda pasar en un futuro. Mientras Leavitt desestimaba la ampliación, en Teherán aterrizaba una delegación de Pakistán –país mediador– para transmitir un mensaje de los estadounidenses a los iraníes e intentar reactivar la mesa de negociación.

que el Pentágono ha ordenado la movilización de unos 6.000 soldados adicionales a la región para reforzar el bloqueo naval. Buena parte de esta nueva tanda va a bordo del portaaviones Fuentes militares informaban este miércoles también al Washington Post que el Pentágono ha ordenado la movilización de unos 6.000 soldados adicionales en la región para reforzar el bloqueo naval. Buena parte de esta nueva tanda va a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush. Estos 6.000 militares se suman a 7.000 más ya movilizados con el USS Tripoli, el USS Boxer y la 82ª División Aerotransportada. Estos 13.000 soldados se suman a todo el personal movilizado en la región desde que comenzó el conflicto, unos 50.000 efectivos.

A la espera de nuevas conversaciones en Islamabad

Mientras tanto, la Casa Blanca confía en que Pakistán será capaz de desbloquear una nueva ronda de conversaciones y asegura que el segundo encuentro volverá a tener su sede en Islamabad. La delegación pakistaní que debe mediar cuenta con la participación del mariscal Asim Munir, jefe del estado mayor de Pakistán, quien raramente hace este tipo de visitas. Que Munir en persona esté involucrado en las conversaciones muestra la fragilidad del alto el fuego y la urgencia de la situación. Más allá de ser considerado como la máxima autoridad de facto dentro de Pakistán, el mariscal también es una figura cercana a Trump.

Ahora bien, la presencia de Munir también podría responder a otra cuestión. Fuentes conocedoras de las conversaciones explican a Al-Jazeera que en las últimas horas habría habido avances importantes en cuanto a la cuestión nuclear. De hecho, antes de viajar a Teherán, los pakistaníes se habrían reunido con los otros grandes mediadores de la región –Egipto, Arabia Saudí y Turquía– y en las próximas 24 horas Munir también tiene previsto viajar a Qatar.

En conjunto, los pakistaníes tienen la esperanza de que las líneas de comunicación estén abiertas. El jefe militar pakistaní también ha estado hablando con la administración de los EE. UU., especialmente con el vicepresidente J.D. Vance, según afirman estas mismas fuentes a Al-Jazeera. Washington se ha esforzado en señalar la cuestión nuclear como la principal razón por la que decidió iniciar esta guerra, y también fue la razón que Vance esgrimió para levantarse de la mesa de negociaciones. Los expertos y analistas ven muy difícil conseguir un acuerdo sobre el programa nuclear iraní a corto plazo, pero en caso de obtenerse, la Casa Blanca ya tendría una carta clara para cantar victoria y retirarse.

Ahora bien, aunque Washington se esfuerce en señalar el programa nuclear iraní como el origen de todo este embrollo, la urgencia ahora mismo se concentra en Ormuz. El bloqueo del estrecho durante más de 40 días ha perjudicado gravemente el mercado energético global y ha hecho más real que nunca la posibilidad de una nueva crisis, según advertía esta semana el FMI. Aunque es cierto que los EE. UU. no dependen directamente del petróleo que pasa por Ormuz –el 20% del mercado global– sí que se han visto impactados por su cierre.

Este mismo miércoles, Leavitt comparecía acompañada del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para intentar rebajar la preocupación. En su intervención, Bessent enviaba un mensaje de calma, y decía que espera que el precio de la gasolina vuelva a bajar por debajo de los 4 dólares el galón –cifra que no se veía desde 2022– de aquí a otoño.

El problema del Líbano

La otra gran cuestión que ahora planea sobre el tablero es la situación en el Líbano. Fuentes iraníes señalaban a la agencia de noticias Tasnim que un posible acuerdo de alto el fuego entre los Estados Unidos, Israel y el Líbano sería interpretado como una "señal positiva" que facilitaría la continuación del diálogo. No obstante, Teherán exige que Washington se adecüe a un "marco de negociación razonable" y no obstaculice el proceso con demandas excesivas ni incumpla los compromisos adquiridos previamente.

Aun cuando los medios norteamericanos subrayan la disposición de la Casa Blanca a reanudar las conversaciones de manera inmediata, la delegación iraní ha reiterado la necesidad de que los Estados Unidos respeten ciertos principios fundamentales para garantizar la viabilidad de cualquier negociación. Según recoge Tasnim, la posición oficial de Teherán es de una "cautela estricta", y advierte que la voluntad de diálogo de Washington no será suficiente si no va acompañada de una moderación en sus pretensiones diplomáticas y de un respeto escrupuloso a los acuerdos fijados antes del alto el fuego vigente. Teherán considera que el bloqueo del estrecho de Ormuz no ayuda.

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