Trump comparece por primera vez desde el ataque a Irán y dice que la guerra se alargará semanas
El presidente asegura que tienen capacidad para combatir tanto tiempo como haga falta: "No nos aburriremos"
WashingtonLa primera comparecencia pública de Donald Trump tras incendiar Oriente Próximo ha estado en un acto en la Casa Blanca para entregar medallas en honor a los soldados que lucharon en Vietnam. El presidente ha vuelto a insistir en que la guerra durará "cuatro semanas" y que no se cansará del conflicto. "Alguien dijo a los medios que en una semana o así me aburriría. No nos aburriremos. Nunca me aburro". Trump ha asegurado que sus objetivos en la región "son claros": destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán, "aniquilar" su fuerza naval y "asegurarnos de que el patrocinador número uno del terror nunca puede obtener un arma nuclear". El mandatario afirma que Estados Unidos tiene capacidad para combatir "más allá" de las cuatro semanas que inicialmente se están previendo. Pero la realidad no es tan sencilla.
Si los ataques contra Irán se alargan durante cuatro o cinco semanas, el Pentágono verá reducido significativamente su arsenal de armamento, entre el que se encuentran misiles Tomahawk, misiles de crucero y los Patriot para abatir misiles enemigos. Cada uno de estos sistemas, que están jugando un papel clave en la operación Furia Épica, cuestan millones de dólares y para reabastecerlos se puede llegar a tardar un año o más. Cuando se estaban evaluando las opciones de un operativo contra el régimen de los ayatolás, éste era uno de los dilemas que afrontaban los altos mandos del ejército.
El presidente repite incansablemente la amenaza de un arma nuclear iraní como si el difunto líder supremo, Ali Jamenei, no hubiera asegurado reiteradas veces que Irán no tenía ambiciones de desarrollar un arma nuclear. Una premisa que incluso estabaen el preámbulo del acuerdo nucleardel que se retiró Trump en el 2015. "Irán asegura que bajo ninguna circunstancia buscará, desarrollará o adquirirá cualquier tipo de arma nuclear", decía.
Como si ya no hubieran muerto cuatro soldados estadounidenses, Trump ha pasado de hablar de la guerra a hacer chistes sobre la construcción de su Sala de Baile en la Casa Blanca. "Siempre me ha gustado el dorado, pero creo que podemos ahorrar un poco. He ahorrado un poco con las cortinas. [...] Créanme que será la sala de baile más bonita del mundo en cualquier parte del mundo", ha dicho justo después de agradecer el esfuerzo a los militares. Todo esto, con la perspectiva de esta mañana a partir de la cual aseguraba que habría más bajas.
El mandatario ha vuelto a justificar el ataque como un acto de defensa de Estados Unidos ante "la gran amenaza" que representaba el programa nuclear iraní. "Hace poco advertimos a Irán de que no intentara reconstruir en otro sitio, ya que no podían utilizar los emplazamientos que hicimos volar con tanta contundencia. Pero ignoraron estas advertencias y se negaron a cesar su persecución de armas nucleares; además, el programa convencional de misiles balísticos de forma muy espectacular y espectacular crece de manera creciente colosal para Estados Unidos y para nuestras fuerzas desplegadas en el extranjero", ha expuesto.
Antes del acto, en una entrevista en la CNN este lunes por la mañana, advertía a Irán: "Aún no les hemos empezado a golpear con fuerza". "La gran ola [de ataques] aún ni siquiera ha sucedido –ha dicho–. Les estamos destrozando", defendía Trump, quien asegura que cree que la campaña "está yendo muy bien". "Tenemos el mejor ejército del mundo y lo estamos utilizando", ha dicho.