Guerra en Europa

Crece la preocupación en Europa por una guerra directa con Rusia

Tras tres décadas de paz y dos años de sangría por la guerra en Ucrania, las reservas militares de los países europeos están bajo mínimos

BarcelonaEuropa debe prepararse para afrontar otra guerra "antes de que acabe esta década". No es una afirmación de cualquiera; es del ministro de Defensa de Alemania. En una entrevista el mes pasado en el semanario Welt am Sonntag, Boris Pistorius planteó ese futuro sombrío, aunque no es el único que lo ha hecho. La semana pasada, el ministro de Defensa Civil sueco, Carl-Oscar Bohlin, alertó de que "podría haber una guerra en Suecia", y el jefe de las fuerzas armadas añadió que todos los suecos deben prepararse para éste escenario, unas declaraciones que han generado alarma y un enorme debate político en el país.

Desde Polonia, el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional, Jacek Siewiera, indicó a finales de año que "para evitar la guerra con Rusia, los países del flanco este de la OTAN deberían adoptar un horizonte temporal de como máximo tres años para prepararse para la confrontación". Y en una entrevista esta semana en The Times, la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, ha asegurado que los servicios de inteligencia del país báltico calculan que tienen una ventana "de entre tres y cinco años" para prepararse frente a la amenaza rusa.

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Todo ello pone en evidencia la preocupación que se ha instalado en Europa desde que hace dos años Rusia decidió atacar brutalmente a Ucrania. Estas declaraciones no deben interpretarse como estimaciones de cuánto tiempo falta para otra guerra en el continente, ni que se dé por hecho que esto ocurrirá, sino que más bien son gritos de alarma ante la evidente situación de vulnerabilidad en la que se encuentran la mayoría de países. Tras tres décadas de paz y dos años de sangría por la guerra en Ucrania, las reservas militares de los socios europeos de Kiiv están en una situación crítica.

Las declaraciones de los políticos europeos hacen referencia al margen que tiene Europa para prepararse para evitar una agresión rusa, basándose en el análisis sobre cuánto tiempo necesitará Rusia para recomponerse una vez acabe la guerra en Ucrania. Más aún en un momento en el que crecen también las voces de alerta sobre la enorme dependencia de Estados Unidos ante la inestabilidad que puede provocar una reelección de Donald Trump en las próximas elecciones presidenciales.

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"Las elecciones en Estados Unidos suponen uno de los mayores factores de inseguridad en esta discusión", afirma al ARA Niklas Nilsson, analista de la Universidad Sueca de Defensa. Pero remarca que, independientemente de lo que ocurra al otro lado del Atlántico o en Ucrania, "Europa debe pensar muy en serio cómo puede desarrollar su defensa y su industria armamentística". "En febrero de 2022 fue un toque de atención para los países europeos, que deben prepararse para un futuro mucho más inseguro", subraya.

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De seis a diez años

Expertos del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), un destacado think tank sobre política exterior germánico, publicaron a finales del año pasado un documento en el que consideran que una vez se acaben los combates intensos en Ucrania, "el régimen de Moscú puede necesitar entre seis y diez años para reconstituir sus fuerzas armadas". Y añade que durante ese periodo de tiempo, Alemania y los demás miembros de la OTAN "deben ser capaces de disuadir y, en su caso, luchar contra Rusia". "La alianza debe poder defenderse de un ataque ruso dentro de seis años. Cuanto más tiempo tarde [en prepararse], más crece el riesgo de que haya una guerra", avisaba.

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Y el diario alemán Bild ha publicado recientemente información extraída de documentos confidenciales del ministerio de Defensa en los que se plantean diferentes potenciales escenarios de guerra. Según el escenario más pesimista, Rusia lanzaría, ya a mediados de este año, una campaña de noticias falsas en los países bálticos para generar malestar; después movería tropas en Kaliningrado y, a finales de año, "aprovechando la transición de poder en Estados Unidos", tomaría el control del corredor de Suwalki, un punto fronterizo entre Lituania y Polonia de sólo 65 kilómetros rodeado de territorio ruso –el enclave de Kaliningrado– y bielorruso. Esto podría acabar con la intervención de la OTAN y una escalada muy peligrosa de las tensiones.

Nilsson considera que los países con mayor riesgo son Moldavia y Georgia, aunque indica que, en caso de que se produjera una confrontación entre Rusia y la OTAN, los bálticos "serían los primeros".

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"Son escenarios y predicciones, pero existe la posibilidad de que pase, y por eso hay que prepararse", señala Nilsson, quien resalta que "cuanta más preparación, menos opciones habrá que llegue una guerra". Afirma que uno de los aspectos más urgentes es la necesidad de aumentar muy significativamente la capacidad de producción de la industria armamentística en los países comunitarios.

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Justin Bronk, analista militar del think tank británico Royal United Services Institute (Rusi), apuntaba en la misma dirección en un artículo reciente. "Los miembros europeos de la OTAN deben aumentar la inversión en la producción de munición", decía, y añadía que es necesario aumentar el presupuesto en defensa. "Los países europeos están intentando gestionar una situación cada vez más peligrosa desde una postura industrial y de defensa de tiempo de paz, ahora insostenible", aseguraba. Mientras, Rusia está instalada en una economía de guerra y su suministro militar está mejorando, tanto con el aumento de capacidad de sus fábricas como con acuerdos con socios como Corea del Norte.

Además, apunta, en Estados Unidos la producción militar "no es suficiente para reponer sus propias reservas y satisfacer las necesidades de Ucrania". "Esto no supondría un riesgo tan serio si no fuera debido a que el ejército estadounidense se enfrenta a una amenaza creciente, que no se puede comparar con ninguna otra, por parte de las fuerzas chinas en el Indo-Pacífico" , añade, e indica que esto dejaría a Europa en una situación muy vulnerable ante una hipotética agresión rusa.