El ejército ruso penetra Konstantinovka, bastión clave de la defensa ucraniana en el Donbás

Las tropas del Kremlin avanzan en Donetsk y aprietan el conocido como cinturón de fortalezas

11/07/2026

KramatorskLos últimos meses Ucrania ha desplegado una campaña exitosa deataques en profundidad a las refinerías rusas y a las rutas de suministro a Crimea con los drones de medio alcance, lo que ha generado optimismo entre los aliados europeos y analistas occidentales. Pero, a pesar de estos buenos resultados, el avance de las tropas rusas en el Donbás –región formada por las provincias de Donetsk y Lugansk, esta última ya casi totalmente ocupada– parece inexorable y se ha acelerado con la batalla de Kostiantínovka, un enclave al sur de la gran línea defensiva ucraniana en Donetsk, donde Ucrania aún conserva una cuarta parte del territorio.

Conocido como el cinturón de fortalezas, esta extensa infraestructura militar de cincuenta kilómetros está conectada por una larga carretera que durante años ha sido la columna vertebral de la defensa ucraniana de la zona, bajo el nombre de la aglomeración de Kramatorsk. Desde Sloviansk al norte, pasando por Kramatorsk, Drujkivka y finalmente Kostiantínivka, este perímetro continúa siendo la principal barrera para las antiguas ambiciones de Moscú de conquistar todo el Donbás. Portavoces de las brigadas ucranianas desplegadas en Kostiantínivka, el sector más activo del frente de batalla, rechazaron el martes la versión dada inicialmente por el jefe del estado mayor del ejército ruso, Valeri Guerásimov, según la cual las fuerzas del Kremlin habían capturado la ciudad y habían logrado un importante éxito estratégico.

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"Kostiantínivka es una de las principales rutas de avance del enemigo hacia el eje de Kramatorsk-Sloviansk. Por eso los rusos no escatiman en esfuerzos ni recursos. Les infligimos pérdidas significativas, pero el reabastecimiento de personal es constante, por lo que la situación continúa siendo muy tensa", declaró el comandante ucraniano Oleksandr Rashevsky en un comentario publicado en su canal oficial de Telegram. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mofándose de las escasas apariciones públicas de su homólogo ruso y su reticencia a visitar el frente, dijo que, si Rusia realmente hubiera capturado Kostiantínivka, entonces "Putin no tendría ningún problema" con ir hasta allí a hablar de paz. El contenido publicado desde el frente por el bando ucraniano y los comentarios de los blogueros militares rusos dan fe de la versión ucraniana de la situación en Kostiantínivka y ponen en duda la versión oficial del Kremlin sobre la captura de la ciudad.

Saturación de drones

La constante vigilancia desde el aire de drones de reconocimiento ha provocado que las ofensivas a gran escala hayan sido sustituidas por la guerra de infiltración: una táctica militar donde pequeños grupos de soldados rusos van ocupando con cuentagotas posiciones en un entorno urbano destruido, a menudo confuso, que borra la línea del frente. En este embrollo, los combatientes pueden ir vestidos de civiles o llevar uniformes del bando contrario. El único objetivo es aguantar la posición en un sótano o en las ruinas de un edificio hasta que lleguen tropas de apoyo, sin utilizar rutas logísticas o de evacuación que pueden indicar a los drones ucranianos los refugios donde se esconden. Ser herido o no estar bien avituallado puede ser directamente una condena a muerte. Los ucranianos también sufren este aislamiento: mantener las posiciones o reforzarlas y evacuar a los heridos se ha vuelto cada vez más difícil bajo la constante presencia de drones. El éxito en el campo de batalla se mide en metros, no en kilómetros.

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"El ejército ruso ya controla con tropas una tercera parte de Kostiantínivka, pero toda la ciudad está infiltrada. Caerá en cuestión de semanas", declara Konrad Rochan, analista de defensa polaco del grupo Rochan Consulting, colaborador habitual de agencias y medios internacionales. Basándose en fuentes de inteligencia abiertas y en el historial de actuación de las unidades rusas, Rochan detalla que la estrategia es llegar a los flancos de Kostiantínivka para aprovechar la orografía y ocupar los terrenos elevados, desde donde podrán desplegar con más visibilidad y ventaja los drones y atacar las ciudades vecinas de Drujkivka y Kramatorsk. Al norte del cinturón, en cambio, los ucranianos están ejecutando contraataques en Lyman, donde se han hecho fuertes para proteger la ruta de acceso desde Izium hasta Sloviansk, fundamental nodo logístico del ejército ucraniano. 

Para Rochan, la campaña ucraniana en Crimea que afecta las vías de suministro de las tropas rusas, o la que impacta con la llegada de drones a Moscú o San Petersburgo, no genera una afectación importante en la situación del frente del Donbás más allá de provocar una inestabilidad de la economía y política rusa. Los tiempos ideales del Kremlin, y que marcarían un éxito rotundo, serían llegar a finales de año a las puertas de Kramatorsk y Sloviansk. Lo que está pasando al sur del país no es determinante en Donetsk, pero sí que hay una percepción de una moral más alta entre los soldados gracias a estos éxitos, según comenta el fixer Gregory Shcherban, que trata habitualmente con los soldados en el frente.

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La respuesta de Ucrania al desafío de Konstantínovka podría ser crucial para decidir si esta ciudad industrial –con una población que en tiempo de paz era de setenta mil habitantes–, será conocida como la última gran fortaleza que Rusia conquistó, o como el principio del fin para el Donbás bajo control ruso. Si cae, las fuerzas rusas podrían empujar al ejército ucraniano hacia las últimas fortalezas restantes de Ucrania en el cinturón y acercarse más a la conquista de todo el Donbás, uno de los objetivos clave del Kremlin en esta guerra.